Bueno, voy a intentar aunar fuerzas para hablar de Death Note, después de perder un artículo que me he llevado dos horas escribiendo y que se ha perdido por completo en el limbo. Aviso al lector, esta reseña NO CONTIENE SPOILERS, con lo que podrá leerla sin ningún tipo de preocupación. Estas eran mis palabras acerca de la obra, hace dos años y medio:
“Por lo demás, decir que el otro día abrí el Death Note en la tienda y esa estética tan cool, con personajes perfectos y diseño postmoderno, me resultó pedante y nada atractivo. Vamos, que me interesa lo mismo este cómic que el programa de radio de Jimenez Losantos, es decir, nada de nada.”
Sinceramente, de vergüenza propia y ajena para quién lo lea desde fuera. No sólo me dejé llevar por un aspecto tan intrascendente como la apariencia sino que además soy capaz de sacar a la luz el nombre de alguien tan pueril y odioso como semejante pseudoperiodista. En cuanto a la estética, debo desdecirme argumentando que es absolutamente necesaria para el desarrollo del guión, pues hablamos de un mundo moderno, afiliado a las tecnologías y empresas líderes en varios sectores, personajes y gente que deber ir a la última. Mis disculpas a los seguidores de la serie y a Andrew Zimmerman como escritor de la entrada. Pero bueno, dicho esto, usemos también la sinópsis con la que el señor Zimmerman nos iluminó y así establezcamos un nexo de unión con quién este tocho sea capaz de leer.

Sinopsis: Yagami Light es un estudiante de 17 años, superdotado, extremadamente inteligente y calculador. Un día, a la salida de su escuela se encuentra un cuaderno negro con una serie de instrucciones en su primera página. Según estas instrucciones si alguien escribe en sus páginas el nombre de una persona y a su vez piensa en su rostro esta morirá del modo en que quede constatado en el cuaderno. El cuaderno lo ha dejado en la tierra un ente demoníaco (Shinigami) que se aburría en una especie de limbo y que pretende estudiar el comportamiento humano además de divertirse, claro. Yagami comienza a probar el cuaderno y ve que realmente funciona. Sorprendido de su tremendo poder, traza un plan para acabar con la delincuencia y la maldad en el mundo. El problema es que la propia policía no está de acuerdo con sus radicales métodos y encarga a “L” la investigación de tan enigmáticas muertes.
Bien, puestos en situación, debemos también enclavar la serie en su tiempo. La serie manga, escrita por Ooba Tsunami y sujeta gráficamente por Obata Takashi comenzó a publicarse en diciembre de 2004, y en mayo de 2006 finalizó. Podría haberse estirado y aprovecharse así de la legión de seguidores que existía detrás. Pero no, por una vez, la coherencia y el sentido común pudieron más y la obra terminó tal y como fue concebida y así la podemos hoy disfrutar, con entereza, con rigor. Esto ha dado una sensación de conjunto formidable al fenómeno, del cual se ha hecho posteriormente una serie animada, tres películas, se ha escrito una novela, publicado precuelas y tomos especiales. De cualquier manera, la serie original, el manga que comprende 12 tomos y contiene 108 episodios, es la mejor manera de acercarse a la historia.

¿Cuales son sus virtudes? Desde mi punto de vista, las siguientes:
1) Nos encontramos ante una serie detectivesca, que aúna lo mejor de las series de intriga, lo ubica en el mundo actual y le confiere un toque fantástico. La mezcla resulta atractiva para el lector, que no se puede separar de una trama que se trata a sí misma con seriedad y respeto, sin sacarse conejos de la chistera ni soluciones inadmisibles. Así pues, el lector es igualmente respetado y tratado con fidelidad, con lo cual, se INVOLUCRA en la obra.
2) Todos los personajes están absolutamente BIEN DEFINIDOS. No caen en contradicción con su propia personalidad y los actos son coherentes con su forma de ser. La obra emplea tiempo en presentarlos y en ponerlos en situación y a medida que pasa la serie, los comprendes y puedes llegar a intuir cuales serán sus reacciones al desarrollo de la trama.
3) Es una serie que acopla bien una ambientación moderna, acorde con los tiempos que nos ha tocado vivir. Esto quiere decir que puede envejecer mal, pero que a día de hoy es un tremendo acierto. El mundo de las comunicaciones, grandes empresas, viajes, etc. Todo es cercano a oriente y occidente, resultando un entorno familiar, es decir, LOGRA EMPATíA.
4) El elemento fantástico y sobrenatural le dota a la obra de OTRA DIMENSIÓN, nunca mejor dicho. Si no, resultaría una obra más de suspense e intriga, pero ese elemento sobrenatural, los Shinigami, son el carácter diferencial de la historia. Y aún así, tiene otro punto positivo, los Shinigami son, normalmente espectadores y casi nunca actores, y la acción principal recae en los seres humanos, pues es, no olvidemos, una obra que trata al ser humano y su manera de ser y no una obra fantástica solamente.
5) Exige al lector, que debe estar atento a los datos, leer el cómic con paciencia y dedicación, atender a las explicaciones y hacer sus propias cábalas acerca del futuro desarrollo. Si se realiza tal y como digo, el lector no podrá deshacerse del cómic, al revés, acudirá al siguiente, y al siguiente, y al siguiente…. etc.
6) El dibujo se acopla al cien por cien con la historia.
7) El cierre de la obra. Absolutamente magistral, todas las piezas encajan.

Una vez he proclamado a los cuatro vientos sus virtudes, también podemos discutir, lo que podríamos tratar como defectos:
- Cierto guiño a los adolescente (obviamente, será su público más afín), con algunas escenas de humor algo ridículas, noviazgos, etc.
- Algunas deducciones llevadas a cabo de forma algo forzada (esto lo entenderá quién lo lea), pero absolutamente excusable.
- El hecho de ESCONDER alguna información al lector, es el punto más conflictivo, ya que puede ser tomado como una licencia demasiado grande. No obstante, el guionista sabe situar esos momentos y en ningún momento falta el respeto.

Así pues, puedo concluir y concluyo, que Death Note es la mejor serie manga que he leído hasta el momento, un divertimento absolutamente adictivo, una historia que te hace pensar sobre la naturaleza del ser humano (¿qué haríamos con la posibilidad de decidir quién vive y quién no en nuestras propias manos?) a través de unos personajes que residirán entre los mejores jamás creados por la industria del manga nipón. Gloriosa manera de perdonar mis pasadas faltas.
Video Trailer de la serie de animación.
Aquí, puedes hacerte con mucho material de la serie.
Scriers.






Punisher: War Zone
En un distrito de Baltimore casi utópico donde mandan las bandas callejeras, destacan ‘los guerreros’, una pandilla que malvive en los bajos fondos de la ciudad y que circula de un lado a otro colándose en el metro, cuyo vagones dominan a sus anchas. Una de las bandas rivales los acusa de asesinar al líder espiritual de todas las bandas de la ciudad, rompiendo así la tregua acordada. Los guerreros pasan a tener un precio por su cabeza y el viaje hasta su barrio se antoja muy largo. Siguiendo esta original premisa, Walter Hill, un mediocre director de Hollywood, adaptó la novela de Sol Yurick a la gran pantalla. Lo hizo con un film, que a pesar de ser estrenado en el 1979, parece todo un homenaje a la década de los ochenta. Música, vestuario, peinados y escenografía nos hacen recordar aquellos horteros y maravillosos años. Confieso que al no esperar gran cosa las peripecias de los guerreros me atraparon sorprendentemente. Los giros de tuerca de su engañoso guión hacen que el relato adquiera emoción y tensión conforme avanza, y podría llegar a ser más convincente si no fallaran tanto en sus diálogos, tan cortos como a menudo ridículos. El plot inicial me parece que encierra unas ilimitadas posibilidades temáticas y artísticas. The Warriors indaga en las relaciones de un grupo con el resto de la sociedad así como en los roles que asumen los individuos dentro del mismo. Pero obviando la sociología barata, supone un gran entretenimiento con momentos de acción perfectamente dosificados. Una grata sorpresa. 7/10
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