El Increible Hombre Menguante
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

increible-hombre-menguanteScriers me dió a conocer la semana pasada la película El Increíble Hombre Menguante, “tenemos que verla juntos” me dijo. No va a ser posible porque me he adelantado. Se trata de un clásico de la ciencia ficción, una película de corta duración (apenas una hora y veinte minutos) que innovó como pocas lo habían hecho en esa fecha (1957) y que, vista ahora, más de cincuenta años después de su estreno, no solo no queda desfasada, sino que mantiene el tipo sin que sus efectos especiales y su montaje provoque risa alguna y consiga la sensación de verosimilitud. La cinta fue rodada en Los Ángeles con un presupuesto de serie B, pues Universal no albergaba grandes esperanzas en una historia tan kafkiana y surrealista que caminaba entre el relato de ciencia ficción y la historia de aventuras. Fue dirigida por Jack Arnold, un director por entonces especializado en películas de corte fantástico, que más tarde pasaría a trabajar para series de televisión, y está basada en un relato de Richard Matheson, que a su vez se encargó de adaptarlo para su versión en cine.

Sería imposible seguir hablando de la película sin hacer referencia a su sinopsis. Como el mismo título indica, el relato trata sobre un hombre que mengua (decrece), que paulatinamente va perdiendo centímetros hasta convertirse en una sorprendente miniatura. Pero es un decrecimiento proporcionado, es decir, mantiene el cuerpo en perfecta armonía pero la escala de este disminuye. Bajo esta sencilla premisa, encontramos una historia que reflexiona sobre la propia existencia del ser humano, su lugar en el mundo e incluso en la sociedad, ya que denuncia la marginación que sufre una vez es consciente de su problema. En este sentido, el final de la película, tan agónico como intenso, descubre los momentos más brillantes de la cinta.

El gran mérito de la cinta es hacer verosimil el relato, tanto en el apartado técnico como en el desarrollo de la historia. Lo consigue de un modo asombroso, a través del correcto uso de las cámaras -jugando con el efecto óptico- y mediante recreaciones a tamaño real de objetos diminutos, que hace que ese mundo tan reducido e insignificante alcanza unas cotas de realismo impropias de la época en la que se rodó la película. Demostraron así, que los efectos especiales no solo dependen de la inversión económica, sino de la imaginación de los creadores.

El Increíble Hombre Menguante atrapa por su aroma clásico, su intensidad, su modo de retratar la desesperación de un hombre al que el mundo se le hace demasiado grande, toda una metáfora de la que se puede sacar mil y una lecturas, diferentes conclusiones.

Destacar también, a modo de curiosidad, que a ese final tan conmovedor le buscaron una continuación, escribieron un relato con la segunda parte del increíble hombre menguante, pero que este nunca vio la luz en el cine, y se quedó pues, en terreno literario. Desconozco si está publicado en España. También parece estar preparándose un remake de la película -en tono humorístico- a cargo de… Eddie Murphy y Brett Ratner, con lo cual se avecina un serio despropósito cinematográfico.

Revisiones al margen, este es un clásico de la ciencia ficción de revisión obligada.

Datos Técnicos

Director:  Jack Arnold
Intérpretes:  Grant Williams, Randy Stuart, April Kent, Paul Langton,Raymond Bailey, Billy Curtis,
Guión:  Richard Matheson y Richard Allan Simmons, según la novela de Matheson
Banda Sonora Original: Hans J. Salter, Herman Stein e Irving Gertz [sin acreditar]
Fotografía:  Ellis W.Carter
Efectos especiales: Clifford Stine, Roswell A. Hoffman y Everet A. Broussard
Producida por: Albert Zugsmith para Universal
Año de producción: USA 1957
Duración: 78′ B/N

Enlaces Relacionados

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Fito & Fitipaldis. Making Off Antes De Que Cuente Diez
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Seguimos con las novedades en torno a Fito & Fitipaldis y su próximo disco, Antes De Que Cuente Diez. En este caso le hablamos del Making Off del videoclip que promocionará el single, que está dirigido por Jon Fernández Castañeda. En él se pueden ver las labores de dirección y montaje del videoclip. Por otra parte, se suponía que hoy miércoles estrenaban el videoclip en el Myspace de Fito, pero todavía no ha sido así. Habrá que esperar a mañana. Seguiremos informando, pues me voy a encargar del seguimiento a este disco. 

Making Of “Antes de que Cuente Diez” from Last Tour International on Vimeo.

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Sabina cocina con vinagre y rosas
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sabinaVinagre y Rosas es el más que probable título del próximo disco de Joaquín Sabina, que está grabándose en los estudios, en la que es ya su sexta semana de gestación. Pancho Varona ha adelantado pequeños detalles -aunque ninguno de ellos relevante- sobre el nuevo disco en su propio blog.

Personalmente, las grabaciones dirigidas por de De Diego y Varona no me entusiasman, me resultan desordenadas, sobreproducidas, carecen de sensación de conjunto y no siguen un patrón claro. Da la sensación, al escuchar sus discos, que Sabina ofrece una decena de colaboraciones para otros albumes. Es como si te leyeses un libro de relatos, pues algo parecido. Puedes disfrutar de alguna una canción, pero no de la totalidad del disco.

Sin embargo, cuando el flaco se puso en manos de otros productores (Alejo Stivel o Fito Paez), sus canciones cobraron un sentido porque tenían un guión preestablecido, un plan a seguir. Stivel, con 19 días y 500 noches, apostó por un disco más oscuro, pidió a Joaquín que no maquillara su voz y ordenó las canciones con especial coherencia. ¿El resultado? su mejor disco, 13 canciones que tenían un sentido, algo que no había hecho nunca el de Úbeda.

Pero con el tandem De Diego-Varona sucede una y otra vez lo mismo, producen discos aleatorios, sin capacidad para unificar canciones en torno a un criterio. Esta Boca Es Mía y Yo, Me, Mi, Conmigo desaprovecharon los momentos más inspirados de Sabina por este problema. Contienen buenas canciones, algunas excelentes, pero huérfanas de patrón. Una salsa, un rap, un rock and roll.. todo metido en la misma batidora. Así es imposible. Una cosa es la versatilidad y otra que los discos sean el coño de la Bernarda. Y eso ha sido un lastre en su carrera que no tiene vistas de solucionarse.

¿Será igual Vinagre y Rosas? no tengo la esperanza de que Sabina, rozando los sesenta y reconvertido a poeta antes que músico -antes el músico ganaba al poeta-, de un giro radical en sus grabaciones, y menos con los mismos productores de toda la vida.

En cualquier caso, tenemos cierta expectación sobre su nuevo trabajo, del que ya puede haberse adelantado algo. Sabina cantó en la cadena Ser un tema dedicado a la figura su amigo, el fallecido poeta Ángel González, que pronto fue colgada en la red. He aquí el homenaje, del que se rumorea que puede formar parte del disco.

El resto del disco está grabándose, y su puesta a punto está prevista para finales de septiembre. De este modo, BMG podría lanzarlo a las calles en noviembre, de cara a las navidades. Joaquín ha contado con muchos de los músicos de la gira que llevó a cabo con Joan Manuel Serrat -si, la misma que sonaba a orquesta verbenera veraniega- para la grabación de este album.

Recta final por tanto para lo nuevo de Joaquín Sabina, esperemos que tanto este como sus músicos sean algo más atrevidos y nos ofrezcan un disco que no siga la misma no-línea habitual de sus grabaciones en equipo. Al flaco le quedan pocos discos y todos sus pasos en falso suponen desperdiciar un talento mayúsculo, problablemente el mayor -en cuanto a textos se refiere- que tengamos en este país.

Enlaces Relacionados:

- Un tema inédito de Joaquín dedicado a Violeta Parra

- Colaboración en el disco de duetos de Mercedes Sosa en Megaupload

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Cine lento: Lugares comunes, parejas inseparables.
ScriersScriers Scriers

Ya sabíamos que la dupla Adolfo Aristaráin y Federico Luppi funcionaba realmente bien. “Un lugar en el mundo” (1992) o “Martín Hache” (1997) fueron películas tan elogiadas por la crítica como por el público, que lo aceptaba con orgullo patrio, en Argentina, y como compuerta al “otro cine”, en España.

Y es que hay binomios difíciles de disociarse, de que hagan vida sin mirarse de reojo (hace poco comentamos aquí el dúo Campanella-Darín). A Aristaráin le quedaba una bala en la recámara, la de 2002, cuando le propuso a Federico Luppi embarcarse en un nuevo proyecto, “Lugares comunes”. Para esta ocasión acompañó a Luppi de la fenomenal Mercedes Sampietro, y ambos, dan vida y tejen la historia en la vejez de Fernando Robles y Lilliana Rovira, un matrimonio que se tiene que enfrentar a la jubilación del primero, ya ex-profesor, también escritor, en un contexto díficil a nivel económico, con un país que atraviesa dificultades (Argentina) y otro que parece subirse al carro del primer mundo occidental (España).

lugarescomunes

En realidad, he ahí uno de los primeros aciertos de la película, el hecho de plantear un debate, el de la emigración forzosa (aquí hay un par de diálogos lleno de lucidez, una de las palabras claves de la película), el sueño por una vida en mejores condiciones, eso que llaman “calidad de vida” o el apego hacia una raíces demasiado profundas como para se ignoradas. A lo largo del metraje, el personaje duda, se posiciona, de un bando, de otro, y finalmente decide. Y es un drama realmente la emigración y lo que ello conlleva.

Pero el drama de la cinta se centra en otro tema. La jubilación, la vejez, el sentirse útil y lúcido cuando llega el último tercio de la vida. La soledad del camino o el enfrentarse en pareja a ese amargo transitar hacia ninguna parte. Al comienzo de la película vemos a un Fernando Robles lúcido, autosuficiente, seguro de sí mismo. Un profesional impecable y admirable. Cuando “le jubilan”, se enfrenta a un agujero negro personal. No sabe estar sin hacer nada, no sabe por dónde enfocar su vida. ¿Le resulta suficiente con dedicar el resto de su vida a amar a su pareja? ¿O se necesita algo más para vivir? Y no duden del amor de la pareja protagonista. La química entre ellos, dos grandes actores, traspasa la pantalla, se ve que se quieren, ya lo deja claro él hablando de un tercero (su hijo) pero más lo muestran las imágenes, se aman como nadie, se quieren como siempre, como sólo ellos saben quererse.

Tampoco es una gran novedad, el tema de la película. ¿Qué la hace grande entonces? La interpretación de sus dos protagonistas, la narración que es estupenda y literaria (cuidado que habrá a quién se le indigeste), los adjetivos y los sustantivos cuando tocan, calmada, delicada en sus planteamientos, las reflexiones del protagonista traspasan las hojas el cuardeno para dejarnos dudas, para situar el debate encima de la mesa, para explicar los sentimientos de un viejo que quiere seguir joven, que se resiste a retirarse (su transformación a agricultor es realmente prodigiosa), que se sitúa ante la prueba más difícil de la vida.

La película, basado en “El Renacimiento” de Lorenzo F. Aristaráin, obtuvo la Concha de Plata a la mejor actriz en el festival de San Sebastian y dos Goyas, por mejor guión adaptado y mejor actriz, y me recuerda por pasajes a “La tregua”, del recientemente fallecido Mario Benedetti, conmovedora, reflexiva, un canto a la vida presicamente cuando más se acerca la muerte, en el ocaso de nuestros días. Chapeau.

8

Críticas en La Butaca.

Scriers.

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Nadie pudo con el pistolero
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

alberto-contador1Hacía años que no veía el Tour de Francia, mis compromisos veraniegos me lo impedían. Este año, como no he tenido vacaciones, he podido ver la mayoría de finales de etapa. El Sopotour 2009 pasará a la historia por lo aburrido de su desarrollo y por las puñaladas traperas entre Amstrong y Contador. Al español le urge un cambio de equipo, una formación donde su director lo defienda a muerte y no luciendo una falsa sonrisa como lo hace Johan Bruyneel. Se avecinan importantes cambios en los principales equipos, dependiendo de la veracidad de los rumores que vinculan a Fernando Alonso con Alberto Contador o presagian un nuevo grupo para Lance Amstrong.

También será recordado por la primera rendición de Amstrong. Al final la lógica venció al coraje del norteamericano y los tres años de retiro le pasaron factura. Lance no pudo seguir el ritmo. Claudicó ante el nivel de un Contador que sube las montañas como si de un llano se tratase, exhibiendo poderío, tesón e inteligencia táctica. No tuvo que despeinarse mucho. Coronó la etapa reina, ganó la principal contrarreloj y dejó ganar a los hermanos Schleck en otra durísima llegada. Nunca pasó apuros. Contador ha sabido desenvolverse en un clima turbio y enrarecido, entre los desplantes de su propio equipo y los ataques de los demás rivales. Y nadie le ha tosido porque a día de hoy es el más fuerte. Excelente en la montaña, competitivo en la contrarreloj y atento en las etapas llanas, Contador es el presente y el futuro del ciclismo español, por más que le duela a Sastre. Los cuatro últimos años el Tour se ha rendido a nuestro ciclismo, una histórica cosecha aliñada este año con los triunfos de etapa de Artarloza, Gárate y Luis León. En tierras francesas, nadie pudo con el pistolero.

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