No hay personajes que se agoten. Hay autores que no saben sacarle partido, mandamases capaces de dar cabida a proyectos sin sentido, a historias que nacieron con la intención de vender, de aprovecharse de un público con demasiado apego a un personaje. La Marvel de Quesada viene hacia esta dirección desde hace ya demasiado tiempo. A día de hoy, por mucha promoción que escuche y muchos tomos que saque la editorial, no colecciono ningún título de su universo. Síntoma inequívoco. Además, el personaje más torturado de la institución es, precisamente, el más conocido y nuestro favorito, un lanzarrades que se llama Peter Parker, ¿Lo conocen? Sí, Spider-man.
Venía yo deseoso de congraciarme con el personaje tras la debacle de “Un nuevo día”, dónde los responsables de la colección resetearon toda la vida del personaje por “arte de magia”. Nada mejor que hacerlo con una colección paralela, la “100% Marvel” dónde los autores pueden jugar a crear sin contar con el tema de la continuidad, con muchas menos censuras y sin las restricciones diarias de los editores. Digamos, que en ese universo adulto, la posibilidades se multiplican hasta casi el infinito.
Y la posibilidad se le ofreció a una de las voces independientes de más éxito del panorama de los cómics book en Norteamérica, David Laplhan. Como dibujante un ultrareputado dibujante, Tony Harris, que ha pasado, entre otras colecciones, por Superman, Batman, Hulk, Daredevil, Green Lanter… Casi nada. La dualidad artística del proyecto, cuanto menos, promete.

Pero no. Esta miniserie 100% marvel, “Spiderman, un gran poder…” es una de las mayores estafas que he sufrido como lector de tebeos. Lo digo alto y claro. Por favor, señores editores, si se lanzan a un proyecto de estas características, por lo menos que cuente algo. Y que lo cuente bien. Si quieren, como es el caso, contar el espacio de tiempo que hay desde que Peter descubre sus poderes hasta que tío Ben muere, por favor, háganlo con un mínimo de coherencia, sorprendan al espectador, denle otro enfoque, experimenten y arriesguen, aunque sea un fracaso. Pero vender más de lo mismo, y encima, mal hecho, es una falta de respeto.
Y es que expongo:
Los acontecimientos, a parte de no situar al personaje en ningún dilema moral (tan sólo las dificultades propias de jugar a hacer algo con su poder), suceden insulsos y tristes por el tebeo. La relación familiar es la que se esperaba (el aspecto físico de tío Ben es de chiste y las conversaciones con su sobrino huecas a más no poder), la mentalidad para conseguir dinero y éxito van en la misma dirección que ya conocíamos, la reacción del periódico es idéntica, las dificultades para hacer bien su trabajo de superhéroe es pura calcamonía. Este tebeo, sinceramente, no cuenta absolutamente nada destacable, a los personajes que ya conocemos los trata como burdas repeticiones y los nuevos, no pueden estar más vacíos y faltos de motivaciones. Es más, a veces no se sabe ni qué pretenden los autores con esos personajes, la periodista, Monty… Uno piensa si buscaban darle profundidad a la historia a través suya, si de verdad creían que así sí iba a funcionar.
Sinceramente, dudo, dudo muchísimo que este proyecto tuviera motivaciones artísticas detrás, y lo enclavo dentro del engranaje Marvel de creación rápida y venta indiscriminada. Lo que me sorprende, es, que hayan conseguido engañar a David Laplhan, al que por cierto, me quedo con ganas de degustar. Esto es como un folio en blanco, igual. Y sí, llamarme iluso, pero uno tiene la firme osadía de enfrentarse a sus personajes más queridos del mundo superhéroico desde el respeto y la firme convicción de que los profesionales quieren hacer algo con él a parte de vender lotes de Tebeos. Lo trata con la grandeza de su historia y de los miles de autores que tienen detrás, de las historias que han forjado una infancia llena de aventuras y sueños, con el respeto de la empatía que despierta el personaje. Uno que parece haber convivido contigo desde siempre.
Y eso es precisamente lo que no hace Quesada y sus afiliados, tratar con un mínimo de decoro toda la historia de un universo, haciéndolo principalmente con fines mercantilistas y creyéndose, en su privilegiados puestos, revolucionarios de cuanto practican. Y así, señores, es casi imposible, volver a caer en la tela de araña.
Pd: Ah, y el dibujo de Tony Harris, de pena.
Scriers.












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