"Fun Home" es una bi-biografía, es decir, la biografía de dos personas. En primer lugar, es la biografía de Alison Bechdel, una chica que crece marcada por una familia atípica, llena de peculiaridades, dónde los roles oscilan entre el puritanismo más casto y el individualismo extremo. En segundo lugar, es la biografía no autorizada de Bruce Bechdel, padre de Alison, la biografía de parte de sus recuerdos y de su época cómo padre narrado desde el punto de vista de un testigo de excepción: Su propia hija.
Así leído, no supone nada nuevo. Se cuentan por miles las historias, ya sean novelas, novelas gráficas, cómics, dibujos animados o películas que narran las difíciles relaciones entre padres e hijos. Quizás, porque todos lo hemos vivido y de alguna manera u otra hemos sido engendrados y traídos a este mundo, nos resulta fácil entender los cómos y porqués, empatizamos con facilidad con los protagonistas de estas historias y nos sentimos cercanos a ellos. Habitualmente, es un ámbito pasto de sensiblería y no resulta sencillo para sus autores huir de ese sentimentalismo.
"Fun Home" relata la relación entre un padre maniático, obsesivo, autoritario y reservado con su familia. Y cómo condiciona al resto de integrantes y en especial a su hija Alison. Sin embargo, el verdadero nexo común de ambos se desvela en el segundo episodio de la novela (ojo a la persona que no quiera leer SPOILERS): Ambos son homosexuales. Y deben enfrentarse en diferentes épocas y en mitad de una sociedad conservadora a su propia condición de homosexuales. Pero cuidado, no es ésta una novela sobre la homosexualidad, que no les lleve este comentario a error. Es más un tratado social sobre la vida familiar, la incomunicación y la influencia generacional de padres a hijos.

¿Qué hace peculiar a esta novela gráfica? Muchas cosas, veámoslo detenidamente:
En primer lugar su carácter de Novela Gráfica llevada al extremo. Aquí, las palabras parecen más importantes que los dibujos. Los dibujos acompañan y refuerzan la novela y su cáracter situacional, pero se podría leer en base a la narración en primera persona que realiza Alison Bechdel.
Sus múltiples referencias literarias. Arma de doble filo. Al tener tantas y tan profundas referencias, esta obra peca de intelectual y puede resultar indigesta para un amplio sector de lectores, un público más llano acostumbrado a una prosa más ágil.
La capacidad reflexiva y analítica de Alison Bechdel. Chapó para su obra cuya membrana permeable permite reflexionar acerca de la doble moral de nuestra sociedad, sus contradicciones y sus absurdos.
La funeraria y la estrecha relación que recorre la novela entre la vida, la muerte, el azar y la familia Bechdel. Enriquece la funeraria ese contexto y nos deja escenas memorables.
La relación padre-hija. Llena de incongruencias, profunda y superficial al mismo tiempo, los grandes pasajes de la novela descansan en sus espaldas, sobre todo en la enigmática figura del progenitor. La relación al final inclasificable, no sabe uno si le enternece, si le provoca rechazo, pudor o simplemente curiosidad, pero lo que está claro es que la novela sin uno de los personajes no existiría.
Por tanto, tenemos una novela gráfica de difícil autogestión y de difícil digestión, pero finalmente, interesante y muy profunda. Un entretenimiento para ejercitar la mente y disfrutar de sus pasajes, de sus imágenes, de la humanidad que desprenden sus protagonistas y de ese ensayo personal que Alison Bechdel hace de las relaciones familiares, y más concretamente, de las relaciones entre padre e hija. Si consiguen sobrevivir a su reconocido tono intelectualoide, un éxito asegurado.
Scriers.







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