El Gran Catsby o el dinero al servicio del amor
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Comentar el Gran Gatsby es una de las reseñas más osadas a las que nunca me he enfrentado. Estamos hablando de una de las novelas del más conocido exponente de "La generación perdida", Francis Scott Fitzgerald, estos son, los americanos que vivían, bebían y escribían en París allá por los años veinte.

He de decir primero que hacer una crítica íntegra y que abarque todas las pretensiones de esta novela tras los ojos de una persona de veinticinco años a día de hoy es prácticamente imposible. Para ello tendría que ser un gran conocedor de la historia de Estados Unidos y de la sociedad europea de entonces, sobre todo, de la sociedad rica, los nobles. Y eso no es así. Así pues desde la distancia y desde el desconocimiento, voy a comentar esta novela.

La novela es puro retrato y a la vez, mucho más. Digo puro retrato porque en esta novela se radiografía a la burguesía acomodada e intelectual en Estados Unidos, más concretamente en New York, en el West Egg, alrededor de los años veinte. Para ello el autor se trae un narrador desde fuera, una tercera persona inmiscuida en la vida de los personajes pero finalmente secundario. Para ello lo envuelve en el primer episodio en un marco perfecto y reflexiona a través de sus ojos sacando monólogos de cara al lector que a veces más parecen opiniones del propio autor más que pensamientos de un personaje.

La historia narra el ascenso y caída de un personaje enigmático, un nuevo rico que aparentemente ostenta y se sirve del poder para crearse una vida de ensueño, rodeado de lujos y de gente influyente. Esa persona es Jay Gatsby. Sin querer yo le he puesto la cara y la pose de Humphrey Bogart en Casablanca. Pero que cada uno lo vista como quiera. Como iba diciendo, lo que aparentemente recoge la vanidad y el deseo de poder de un gran rico, el Gran Gatsby, sólo encierra el amor loco y apasionado que siente Gatsby hacia Daisy, una mujer casada infelizmente con un hombre, Tom, que asegura su estabilidad y seguridad.

La novela es, también, desmitificadora en cuanto al tan socorrido sueño americano. Lo desmitifica cruelmente, primero recrea un mundo de ensueño a través de los ojos de su protagonista, Nick Carraway, que se ve enredado en ese mundo como el que no quiere la cosa, primero curioso y luego agarrado por la sincera amistad que le sujeta a Gatsby. La narrativa de Fitzgerald alcanza su grado sumo recreando lujosas fiestas, conversaciones superficiales y deseos ocultos dentro de ese lujoso mundo que plantea. Su narración casi cinematográfica a través de Carraway es, sencillamente, impresionante. Parece que estás allí, observando esa cáscara bañada en oro que realmente no esconde nada.

En la historia podemos ver evolucionar a personajes y otros que se desenmascaran. El mismo narrador evoluciona, Gatsby y Daisy desenmascaran su amor y Tom o Gorge Wilson permanecen completamente igual. También podríamos debatir por lo superfluo y opaco que resulta ese mundo lleno de embustes y segundas intenciones que se ha creado el, al fin y al cabo, protagonista de la historia Jay Gatsby. Podríamos debatir de la ambición y el lujo, de los ideales a alcanzar por esa sociedad, fundadora de lo que hoy en día somos o queremos llegar hacer. Podemos también replantearnos el poder del amor, y cómo vence y convence pese a tratarse de amores imposibles o equivocados. La novela, en apenas ciento ochenta páginas, como veis, da para mucho.

Yo la he terminado disfrutando. Y eso que poner en marcha ese mecanismo le cuesta dos episodios al autor. Pero cuando te ves en ese mundo de riqueza y ambición, como a los mismos personajes, sabes que ya nunca saldrás de ahí hasta el final. Y es que, aunque como historia en sí no es nada del otro mundo y el dramatismo se ve venir a leguas, la envoltura es tan preciosa, gusta tanto pasear por esos inmensos jardines al atardecer o amanecer borracho en una de las habitaciones de ese palacio que se monta el Señor Gatsby, que al final, irremediablemente, no puedes más que dejarte seducir por su encanto, un encanto envenenado, pero encanto al fin y al cabo.

 

Scriers

 

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Actor Aspirante, Max Vento y el triunfo moderno
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Virtudes de Actor aspirante:

- Es un cómic que refleja la cotidianeidad de una generación de jóvenes que tienen/tenemos muchos aspectos comunes. La dificultad de encontrar una vivienda digna, el trabajo basura, la imposibilidad de progresar.

- Es ambicioso. Por lo visto, la intención de autor es hacer crecer la saga y hacerlo a través del personaje principal, Pablo, un actor, sin fortuna, que intenta hacerse un hueco en el complicado mundo de la interpretación. A veces, su personaje recuerda al popular Joey, de Friends.

- Que introduzca el amor y desamor como elemento, al fin, de felicidad o amargura.

- El protagonista, ni es bueno ni malo, simplemente, humano. A veces lo vemos egoísta o enfadado, a veces es injusto con su mundo, con el resto de seres que le rodean. Pero en el fondo, es una cabeza pensante, sentimental, que se estremece ante lo que le rodea y ante su propia situación. A mí, durante la mayoría de la lectura no me caía bien, y al final, paradójicamente, le cogí cariño. Quizás se parece más a mí de lo que pienso.

- Tiene una estructura compleja, parece que te pierdes y te pierdes y al final, justo cuando cierras el tomo, ves que todo ha encajado mucho mejor de lo que creías.

- Por fin tenemos un "Andi Watson" a la española. Max Vento, aunque afincado en estados unidos, es valenciano y puede ser uno de los impulsores en España de este costumbrismo novelesco llevado al cómic. Una apuesta de futuro.

- El formato. Nos encontramos con un tomo estupendo, en tapa dura, que abarca toda la obra cortesía de la editorial Dolmen. No es excesivamente caro, aunque tampoco barato. 15 euros.

- La dualidad que establece personaje y autor a la hora de hacer el monólogo y la forma en la que nos lo presenta. Creo que ahí descansa la parte sobresaliente de esta obra, la más profunda y también, la más divertida.

 

Defectos o cosas que no me gustan de Actor aspirante:

- Algunos personajes me exasperan y parecen, a fin de cuentas, poco creíbles. Pueden ser unos "personajes", pero deben tener algo de conciencia de ello y a veces se acercan a la caricatura más Holliwoodiense.

- La relación amor/desamor con la chica no funciona bien del todo. No se si es por la narración o por la secuenciación de actos, pero no acaba redonda (quizás porque al dejarlo abierto, explote un filón en el futuro).

- Lugares muy comunes y recursos algo manidos. Creo que el cómic recuerda mucho a otras historias ya contada y se abastece de recursos que ya conocemos. A mí particularmente, esta historia me recuerda por la forma de ser conducida a "Alta fidelidad", aquella película de Stephen Frears que tan bien interpretó John Cusack.

- Que en España no se den oportunidades a más valientes como Max Vento, empeñados en obras a contracorriente, dónde la obra es obra por inquietud y no por modas o por encargo.

 

Scriers

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Informe Robinson. Desde el lado humano.
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Informe Robinson es un programa que bajo la batuta de Michael Robinson realizan documentales que luego se emiten en Digital Plus mensualmente.

He investigado sobre este programa y no he podido encontrar información clarividente en la red, ni siquiera en la página oficial de plus.es, sin embargo, puedo añadir que el programa comenzó a emitirse a finales de Octubre del pasado año y que ya cuenta con más de una decena de documentales emitidos.

En contra de lo que pueda parecer a simple vista, Informe Robinson no es un programa dedicado a documentales sobre fútbol, si no que se dedica a varios deportes aunque prevalezca el deporte rey. De esta manera, encontramos a figuras tan dispares como Severiano Ballesteros, Ricky Rubio o Iker Casillas.

El programa intenta darle un prisma diferente a lo establecido (lo puramente deportivo) decantándose por el perfil más humano del deportista y analizando de este modo el camino hacia el éxito, normalmente acompañado de desengaños y dificultades, y hacia el fracaso, evocando una fuerte carga sentimental.

Robinson reconoce su propia pretenciosidad al intentar llevar a cabo un espacio diferente que aporte otra óptica al espectador, que inquiete y conmueva. ¿Lo consigue? Pues por lo poco que he visto lo hace. Por lo menos es una propuesta atrevida y muy profesional que puede interesar incluso a espectadores ajenos a las competiciones actuales.

He podido ver el reportaje sobre Leo Messi y reconozco que me ha encandilado. Hacen un recorrido por la infancia del joven jugador del Barcelona hasta llegar a la ciudad condal, hablan distendidamente con sus padres, entrevistan a sus profesoras, a sus colegas, a su mejor amiga, a su primer entrenador, etc. Un documental con una dirección elegante y cierto cariz poético que agradezco. Puede uno reflexionar sobre lo efímero del éxito y la importancia que adquieren las circunstancias y las coincidencias. Sólo hay que ver el encuentro de Rexach con la familia de Messi como anécdota clarificadora.

Estoy bajándome el programa dedicado al Liverpool y a un Fernando Torres recién llegado. Espero que mantenga el nivel, ya que el mismo Robinson es leyenda en el club de Anfield y conoce todos los rincones de ese ambiente. Promete.

Una atípica reseña dedicada a todos los aficionados al deporte, que a buen seguro disfrutarán de alguno de los reportajes conducidos por el señor Robinson, este personaje inglés que después de varias décadas en España sigue con sus simpáticos problemas con nuestro idioma. Denle una oportunidad.

Andrew Zimmerman

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Los Tipos Duros No Bailan. Mailer y sus fantasmas.
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Me lo trajo Scriers en su última visita a Oporto y pensé "vaya, me está dejando sus sobras", pero no, me equivoqué, he de reconocer que aunque al libro le costó arrancar hasta conseguir atraparme, finalmente lo consiguió, a pesar de contar con un comienzo algo espeso, dedicado a describir el lugar donde se desarrolla la acción.

Los Tipos Duros No Bailan cuenta la enrevesada historia de un escritor (Tim Madden) abandonado por su mujer y que una noche se agarra una cogorza de dimensiones estratosféricas acompañado de un hombre y una mujer a los que conoce en la barra de un bar de carretera. A la mañana siguiente la desgracia hace acto de presencia y Tim hace todo lo posible para reconstruir los hechos de esa noche, incrédulo ante la posibilidad de ser un asesino y afectado por una amnesia casi autoinfringida que no le deja recordar lo sucedido.

Una historia en la que se mezcla el pasado, presente y futuro de un grupo de personas de la clase alta estadounidense pertenecientes al pueblo de Provincetown (Massachusetts), curiosamente el pueblo donde pasó sus últimos años de vida el autor de la obra.

El texto es crudo, áspero, inteligente, sarcástico, reflexivo, paródico, irónico y filosófico. Y aunque descrito así parezca una obra de gran trascendencia, no deja de ser un trepidante thriller con matices críticos hacia la alta sociedad norteamericana.

(Carícatura del autor)

Mailer recrudece su lenguaje conforme avanza la obra y los acontecimientos trágicos se suceden. Como primera curiosidad decir que los hechos narrados en este libro fueron, posiblemente, influenciados por circunstancias reales que acontecieron en la vida del autor. Pero no se confundan, Tim Madden no es un personaje frío y calculador, si no que por el contrario es un personaje que se ve arrastrado por su propios impulsos, eso sí, dominados con una gran capacidad de diálogo y una sana costumbre de reírse de sí mismo.

Destaco su narración en primera persona, con grandiosos momentos humorísticos, así como su habilidad al recrear los personajes secundarios y describir el poblado donde se desarrolla la historia.

En definitiva, una interesante historia que va "increscendo" y que construye una trama que tiene su punto fuerte en la segunda mitad del libro. Una forma de acercarse a Mailer de un modo ameno y accesible, pero claro, para conocerlo en toda su plenitud deberiamos leer su obra culmen, La Canción Del Verdugo, que le valió un premio Pulitzer en 1979.

Y como segunda curiosidad comentar que el mismo Mailer dirigió una adaptación cinematográfica de su novela con escaso éxito en 1987 y que existe una bonita canción de Ariel Rot con el mismo título,  incluida en el album Ahora Piden Tu Cabeza.

Andrew Zimmerman

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Huir de uno mismo, “No me dejes nunca” de Jason
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No es fácil el oficio de contador de historias. Imaginen. Un día deciden escalar una montaña y tras mucho sufrimiento logran alcanzar la cima. Desde allí se ve todo el paisaje inferior, montañas considerables minúsculas, como poca cosa. Entonces, la gente te felicita y te bañas en la multitud. Después pasan unas semanas, días, meses… ¿Y luego qué?

Enfrentarse a este dilema te lleva a casos muy extremos. Desde la burda repetición hasta la propia conciencia de que no conseguirás obras de tanto calibre y enfocas tu mirada hacia algo menos pretencioso, obras menores que se llaman. Y a veces, entre unas cosas y otras, surge una vía alternativa, un proyecto disparatado que modifica tus registros y te eleva a una nueva dimensión.

Pues bien, todo este prólogo es válido para presentar el último cómic que he leído, "No me dejes nunca", de Jason. Al noruego ya lo menté en este mismo blog por su obra "Espera", un trabajo que elogié y aplaudí sin descanso. Ahora, que Jason ya ha mostrado con sus anteriores trabajos su valía como narrador de la desolación humana, de la desidia, la monotonía o la desesperanza, volver a reincidir de la misma manera, con otros relatos que descansen en personajes anónimos que se entregan a tales males, hubiera provocado empacho. Ojo, que no es lo que se cuente, sino la manera, pero sospecho que otra vez lo mismo hubiera sido contraproducente.

Solución: Jason filtra sus virtudes, se queda con sus méritos y reinventa su espacio, su tiempo y sus personajes. Distinto envoltorio y diferentes pretensiones. Este trabajo, cuyo nombre original era un escueto "Hemingway", nos traslada a los años veinte del siglo pasado y junta a un puñado de los escritores más celebres que poblaron París en esa época. El propio Hemingway, Scott Fitzgerald, Ezra Pound y James Joyce. Así, se queda con ese ambiente maldito y en ocasiones pobre que acompaña a los artistas que aún no lo son, adaptando el ambiente a sus cualidades (los escritores aquí no son escritores sino historietistas, creadores de tebeos). Luego, los dota de un motivo, la pobreza, y los acompaña de la mano hasta confeccionar un relato que empieza costumbrista y termina inmiscuido en el género negro hasta empantanarse.

Una idea atractiva y sorprendente. Una narración excelente con un cambio de ritmo que descoloca al lector y le hace saborear con éxito la creación. En definitiva, Jason, encuentra en el género negro un pozo repleto de idea y se autoabastece para prolongar con éxito sus creaciones. La mejor manera de esquivar su propio éxito.

Scriers.

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