Lost, Abrams rentabiliza la isla
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Le toca el turno a Lost. Después de haber reseñado una gran representación de las series americanas de nuestra actualidad (House, Nick Tup, Los Soprano, Prison Break etc) es momento para detenernos en uno de los fenómenos más destacados de los últimos años, la creación de J.J Abrams, Perdidos (Lost). Todo un acontecimiento de masas en EEUU, donde ha conseguido una legión incondicional de seguidores enganchados semana tras semana a la serie, demandando su pequeña dosis de intríngulis isleña.

¿Por qué engancha tanto esta serie? Pues cuenta con varias bazas a su favor, la principal es la variedad genérica, me explico, Lost combina el drama, la acción, lo sobrenatural, el suspense y la comedia sin que pierda empaque. Sí, primordialmente estamos ante una serie de acción, pero sabe mezclar géneros de modo que pueda atraer a espectadores de diferente índole, desde la jovencita interesada en las relaciones sentimentales de la isla a los interesados en los efectos especiales o los guiones misteriosos.

Básicamente nos cuenta la historia de un avión que se estrella en una isla paradisíaca dejando unos cuarenta supervivientes. La trama comienza con un ritmo frenético, justo en medio del caótico accidente, momento en el que los pasajeros, desconcertados, intentan ayudarse los unos a los otros. Muchos, heridos y magullados, necesitan asistencia médica. Jack (Matthew Fox) que parece ser el único médico (neurocirujano) de entre todos los supervivientes y asume la responsabilidad de curar a los heridos. Será uno de los grandes protagonistas de la serie, pero no el único. Tendremos a la chica guapa y rebelde, al joven drogadicto, un señor inteligente y hábil, una chica embarazada y hasta un obeso medio friki. Disparidad ante todo.

Y es que si Lost cuenta con una virtud, esta es la del amplio elenco de protagonistas que atesora, personajes con una historia a sus espaldas que va siendo relatada a modo de flash back a lo largo de los episodios. Así pues, en el curso de las tres temporadas que he podido visionar, cada episodio está dedicado a alguno de sus personajes (aunque alguno repite) y podemos ver su pasado, antes de su aparición en la isla. Estos flash back realizan una doble función, una primera de profundización en los personajes, tan interesante como necesaria, y otra aún más importante, de desintoxicación de la isla, ya que la serie necesita desconectar de su contexto habitual. Muchas veces, estas mismas historias se vuelven incluso más interesantes que el propio acontecer en la isla.

AVISO: Cuidado para todo aquel que no haya visto demasiado sobre la serie pues a partir de este momento puede encontrarse con desagradables SPOILERS.

¿Y qué nos cuentan de la isla? Pues en tres temporadas mucho y poco, es decir, la isla tiene muchos misterios que resolver pero nunca llega a esclarecerse nada especialmente relevante. El primero de ellos es la aparición de varios escondrijos pertenecientes a una institución de investigación y desarrollo científico llamada Iniciativa Dharma. El encuentro con otro grupo de supervivientes con los que tendrán momentos de alta tensión. El descubrimiento de un grupo de personas llamados “los otros”, que parecen tener relación con la institución anteriormente citada y, como punto más místico, la batalla continua con una especie de aura ensombrecida que arrasa con todo. Varios frentes que se abren pero que parecen ser un eterno enigma. Parece ser que en la cuarta temporada comienzan a explicar algunas cosas, como por ejemplo que nunca hayan tenido noticias de un rescate.

Y esa es mi mayor crítica, que si bien la gran mayoría de episodios cuentan con espectacularidad, tensión y emoción, el argumento parece no llevar hacia ningún lado, si no por el contrario, parece complicarse cada vez más y más. Por lo que a veces uno se interesa más por los relatos humanos de cada protagonista que por la historia principal. De este modo me parecen interesantes y bien elaborados los episodios dedicados a Sawyer, a Charlie o a Locke, por citar sólo algunos.

Muchos de los giros arguméntales parecen encajados con calzador y dejan la sensación de haber sido ingeniados sobre la marcha. La tercera temporada ya acusa un desgaste generalizado que adivino será también progresivo si los guionistas no se deciden a cerrar sus propios arcos argumentales. Esta sensación de ser una “historia interminable” que no termina de cuajar huele a tomadura de pelo por parte de productores y guionistas, que buscan exprimir al máximo la gallina de los huevos de oro.

Este síndrome suele ser generalizado en la mayoría de series de ficción, ya que una gran parte de ellas se apuntan al lema de “continuar si la serie funciona” por encima de beneficios artísticos de un final redondo. Me ha venido a la cabeza el clarividente caso de Prison Break, del que rodaron una forzadísima y deprimente tercera temporada.

En el caso que nos ocupa, los productores de Lost han anunciado que la serie terminará en su sexta temporada.

Aún así, y aunque explique mi malestar con este tipo de tendencias, no le resto mérito a que los guionistas consigan episodios redondos en la segunda y tercera temporada, cuando ya la trama está muy avanzada.

Entonces, ¿es para tanto Lost? Pues aunque me gustan más otras series reconozco que tiene mucho trabajo bien realizado en sus temporadas. Además se le suma el hecho de ser una superproducción en toda regla, vamos, que hay mucha inversión económica detrás y ya sabemos que el dinero supone más medios técnicos y artísticos, que en este caso en concreto, parecen bien aprovechados.

Personalmente el futuro de Lost no me emociona, es más, me lo veo venir. Cerraran la serie con tramas todavía más enrevesadas y centraran sus últimos episodios en una especie de caos isleño con los personajes más populares como protagonistas y los malos ejerciendo de personas muy equivocadas. Seguramente la resolución final sea, en gran medida, decepcionante, y no me extrañaría, ya que esta es la consecuencia obvia de estirar demasiado la trama.

En cualquier caso, reconozco que tiene capítulos redondos, de gran cine y de gran emoción contenida. Su función, la de entretenerme con una historia interesante, ya la ha conseguido, ¿me atrevo con la más que presumible decepción final? Todavía estoy pensando en ello. Vds ¿qué opinan?

Andrew Zimmerman

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Microrrelatos (II) Navegando entre montañas
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Navegando entre montañas, a través de aquella ventanilla, pude divisar como el ala derecha del avión emitía una frondosa cortina de humo negro. Parecía, en primera instancia, el confuso resultado del “Jet lag”, de la fase R.E.M superando la vigilia, de las largas y recientes noches en vela sabiéndote a la espera de que mi aliento empañara tu nuca. Me levanté, tambaleándome, pidiendo permiso para alcanzar el pasillo del avión. El resto del pasaje permanecía tranquilo, envuelto en una asentada calma. Desde mi posición, seguía distinguiéndose ese espeso humo color carbón. Esquivé una azafata de vuelo que tenía tus mismos ojos y alcancé la tripulación de cabina. Una lluvia de brazos intentó retenerme pero, con violencia, logré zafarme de todos ellos. Muchas preguntas inundaban el ambiente desde ese mismo instante. “¿Dónde va? ¿Pero qué hace? ¿Está usted loco? ¿La ama o no la ama?”. “¿Es que no lo veis? ¡¡El avión está en llamas!!” contesté gritando, después de abrir de una patada la puerta de la cabina de pilotos. Entonces, uno de los pilotos giró la cabeza y exclamó: “¿Es que no lo ve? ¡Sólo le queda rezar!” Quedé petrificado. Luego permanecí de cuclillas, pues ya no tenía sentido retroceder. Sentí un infierno ardiendo a mis espaldas. Te añoré más que nunca desde el mismo momento que supe mis días acabados. Y entonces comprendí que sí quería casarme contigo.

 
 
 
Scriers

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Hard Boiled, la violencia futurista de Miller
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

¡Vivan las ferias del libro! Por la módica cantidad de dos euros he comprado en su edición portuguesa Hard Boiled, la obra con la que Frank Miller comenzó su andadura en los sellos independientes a principios de los noventa, más concretamente en la cada vez más importante Dark Horse.

Y la verdad es que es una historia con el sello propio de Miller, maravillosamente ilustrada por Geof Darrow, un dibujante que ya cuenta con tres premios Eisner, uno precisamente por esta obra. De un estilo barroquísimo, detallista y sobrecargado hasta la médula, Darrow es capaz de hacer realidad un nuevo mundo de ficción, decadente, cibernético punk, un nuevo universo donde la tecnología lejos de controlar a la sociedad parece alborotarla como cuando pisas un hormiguero.

¿Pero que nos cuentan Miller y Darrow? Pues una historia futurista, violenta donde las haya, con el típico olorcillo a Miller por sus páginas. Ya sabemos que Miller es un enamorado del género negro, así como de la ciencia ficción y de todo lo fantástico. Aquí nos narra la historia de un cobrador de impuestos del futuro, algo así como un cobrador del frac pero a lo bestia, a lo descarnado y letal. Para colmo este confunde presente con pasado, realidad y sueño. Con un tremendo trabajo gráfico, las escenas rebosan violencia gratuita y escenas pseudogores llenas de elementos cibernéticos y futuristas.

La idea, al parecer, procede de un relato escrito por Philip K. Dick llamado "La Hormiga Eléctrica", del cual os dejo un enlace por si os lo queréis descargar.

En definitiva, un comic made in Miller, con un increíble trabajo gráfico que hará las delicias en todo lector que aprecie lo barroco. Particularmente, los autores como Darrow, Juan José Ryp o Moebius, capaces de inundar una página de detalles hasta que parezca que las viñetas van a rebosar de ellos, me encandilan. Sólo por ello, creo que ya merece la pena hacerse con él.

En España, Norma Editorial lo editó hace mucho tiempo, allá por año 1992, desconozco si será viable conseguirlo hoy día. Así que se demanda una reedición, que seguro que con la milleradicción imbécil de hoy día sale rentable.

Cuentan, además, que Miller negocia con la Warner, compañía interesada en el proyecto y que quiere llevar el comic a la gran pantalla a cargo de David Fincher y Nicolas Cage. ¿Será verdad?

Un tebeo para incondicionales de la ciencia ficción, para interesados en su apartado gráfico, para aquellos que quieran reírse del cada día más utópico sueño americano.

Andrew Zimmerman

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Canción de la semana: While you were sleeping
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Después de ver la última película de los Hermanos Cohen, me fui a tomar algo con unos colegas. Hablando de todo un poco, surgió la música, y de ahí al Ipod y a este formidable tema que os presento a continuación.

Elvis Perkins – While you were slepping

while you were sleeping
the babies grew
the stars shined and the shadows moved
time flew, the phone rang
there was a silence when the kitchen sang
its songs competed like kids for space
we stared for hours in our maker’s face
they gave us picks
said go mine the sun
and gold and come back when you’re done
while you were sleeping
you tossed, you turned
you rolled your eyes as the world burned
the heavens fell, the earth quaked
i thought you must be, but you weren’t awake
no, you were sleeping
you ignored the sun
you grew your power garden
for your little ones
the ocean rose, sang about decay
while witches flew
and the mermaids stayed
full of dreams, you overslept
and keeping with quiet, through the walls i crept
i walked on tiptoe, sent darkness swirling over all the kitchen in the early morning
i’ll never catch up to you
who sleeps so sound
my arms are useless
my heart beats too loud to go to sleep
my mind’s too crowded
while you were sleeping
the time changed
all your things were rearranged
your vampire mirrors face to face
they saw forever out into space
and found you dreaming in black and white
while it rained in all the colors of the night
i watched the tvs
memories
championships
vanished to sea
could it be, my honey between you and me
so i waited for the riddled sky
to dissolve again by sunrise
and i’ve made a death suit for life
for my father’s ill widowed wife
did you have that strangest dream before you woke
cos in your gown you had the butterfly stroke
did it escape you like some half told joke?
when you reached for your plume of smoke
it’ll haunt you, my honey bee
anyone who is anyone has that same dream
were you falling
were you flying
and were you calling out
or were you dying
thank god you’re up now
let’s stay that way
else there’ll be no mornings
and no more days
cos when we’re dreaming
our babies grow
the sun shines
and the shadows flow
time flies
the phone rings
there is a silence
and everybody tries to sing.

 

………………………………………………………………………….

 

Elvis Perkins es un cantautor estadounidense de reciente generación. Su estilo es comparable, desde mi punto de vista, a Jeff Buckley o Bright Eyes por un lado y siendo modernos, o a Bob Dylan y Leonard Cohen estableciendo paralelismos imposibles con el pasado. Su padre murió fue Anthony Perkins, el actor, que murió de Sida y su madre falleció en los atentados del 11S (iba en uno de los aviones).

Esta canción es perfecta para alegrarte el día. 6 minutos y diecinueve segundos de pura emoción. Suena a mañana soleada, a costumbrismo y confesión de persona enamorada. Da gusto escuchar una canción que va incorporando sus elementos poco a poco hasta desembocar en esa magnífica conjunción final de elementos. La voz soporta el peso de la canción que transmite un optimismo y una cercanía desbordante. La estructura suena a Folk del de siempre. Todo preparándose para el arreón final, algo de desfase, final mágico. El disco que recoge esta canción, Ash Wednesday, por cierto, está tan bien producido que merece la pena escucharlo y prestarle atención.

Este hombre dará que hablar y se hará un hueco entre los grandes del panorama internacional. Sólo es cuestión de tiempo… y de canciones como ésta.

Scriers

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Radiografía Indie (VII) Polar + Ola Podrida en Valencia
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Vuelta a Valencia, ahora vivo en esta ciudad que está creciendo en cuanto a actuaciones del circuito independiente se refiere, y vuelven los conciertos que merecen la pena. El viernes 15 de Febrero asistí al Colegio Mayor Luis Vives a ver a Polar y Ola Podrida en un salón de actos que a todas luces se antojaba insuficiente para una entrada gratuita y un espacio tan reducido (eso sí, aplaudo a los instigadores de semejante propuesta musical, gratuita y de calidad contrastada).

Como iba diciendo, cuando llegué Polar, grupo Valenciano con casi quince años de música a sus espaldas y a los que supongo grande artífices de este evento, ya que incluso cedieron sus instrumentos a Ola Podrida, llevarían una o dos canciones. A mí me dio la impresión de que su música es de una factura excelente, de gran calidad, incluso sonaron dos o tres temas que me gustaron mucho (coincidían con los que presentaban un formato estribillo-estrofa más tradicional), pero casi siempre mantenían el mismo esqueleto, el mismo esquema. Empezaban a sonar lentos, casi acomplejados y luego los instrumentos se iban acoplando cada vez más cómo si tuvieran que pasar por un mismo camino y este fuera estrecho, y finalmente acababan con una especie de desfase psicodélico (moderado, eso sí), la batería a todo trapo, y guitarra y bajo rasgándose con más violencia. Pop indie ambiental con pinceladas folk interpretado de manera excelente. No me fascinó, pero si me pareció de gran calidad.

Luego llegaron Ola Podrida que demostraron que el que quiere puede, pese a todos los impedimentos que surjan por el camino. Me explico, de la banda inicial y digamos, estable, de cinco músicos, que formó su creador, David Wingo, natural de Texas, tan sólo le acompañó su batería, Matthew Frank, un tipo que derrocha simpatía con su más que aceptable castellano y su entrega total sobre el escenario. La dificultad de transportar el peso de cinco músicos en el escenario a un show desarrollado por dos personas, David y Matthew, con instrumentos prestados, se me antojaba, a priori, casi imposible de superar. Me temí un concierto cojo, limitado, inválido. Pero no, la verdad es que la adaptación del disco de Ola Podrida en ese minúsculo escenario fue casi homónima, como el disco, y el concierto sonó fidedigno al disco y muy intenso. Enorme afán de superación por parte de sus dos músicos a los cuales aplaudo a rabiar. ¿Y qué es Ola Podrida? Pues un grupo indie, rock-pop-folk, con un toque lo-fi, ambiental al igual que Polar, muy de imágenes, de banda sonora (los inicios del cantante fueron en este sentido). Una de las características que más me gustan del grupo es su despegue de la pesadumbre tradicional del género, y al contrario de lo que se podría esperar, transmiten ilusión, positivismo y esperanza. Sus melodías contagian y al son de la batería terminaba contento cada tema que pasó por mis oídos.

Ojo también con los nuevos temas que prepara David Wingo con los suyos. Capítulo aparte. Cada vez que chapurreaba en español (David Wingo suplía la falta de conocimientos con mucha voluntad de comunicación), que la canción siguiente era inédita, sonaban canciones redondas, con punteos y melodías profundas y pegadizas. Auguro un futuro disco de Ola Podrida muy satisfactorio. Habrá que seguirles la pista. Al finalizar el concierto, me hice con su único trabajo de estudio. Con mi inglés de campo he adivinado letras costumbristas y muy viscerales. De las canciones que componen el disco recomiendo "Cindy" y "Lost and Found", para mi gusto las mejores. Pueden escuchar algunos temas aquí www.myspace.com/olapodrida

Por lo demás, sólo agradecer a Polar su predisposición para hacer posible la actuación y su buena música. A Ola Podrida su afán por transmitir su música, aún limitados de recursos. Gran tarde-noche de música en Valencia.

Scriers

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