Hay obras, y cuando hablo de obras me refiero a cualquier modo de expresión artística, que pasan por nuestras vidas dejándonos un buen sabor de boca, muchas que solemos rescatar de vez en cuando para volver a saborearlas, otras que apenas nos dejan indiferencia y unas pocas, sólo unas pocas, desde la primera vez que las observas se instalan para siempre en nuestra memoria debido a su magnitud artística.
Arrugas, de Paco Roca, es un tebeo que pertenece a este último grupo de obras. Amparada por la crítica y tras triunfar en Francia, Astiberri se ha decidido a publicarla en un formato coqueto y apropiado, aunque como es costumbre en esta editorial, bastante caro.
Son tantas sus virtudes que apenas deja al lector escapar de la historia para fijarse en sus pormenores técnicos. Atrapa al lector, lo envuelve, lo sorprende, lo divierte, lo enternece, lo engaña, lo aturde y en definitiva, lo emociona.
Arrugas cuenta la historia de Emilio, un antiguo director de banco que es ingresado en un geriátrico por su familia. Emilio tiene la terrible enfermedad del Alzheimer, pero no es conciente de ello hasta una vez ingresado allí. Su incuestionable lucha contra la enfermedad es narrada con elegancia por Roca, que retrata con maestría su quehacer diario en el geriátrico. Su compañero de cuarto, Miguel, es un señor bastante más lúcido y avispado, que enseñará a Emilio los entresijos del centro.
Roca se vale de una documentación previa y de casos reales para narrar el caso de Emilio y de los compañeros de geriátrico. Casos tristes, llenos de desesperanza y soledad, pero que por momentos desprenden simpatía y humor. Roca combina momentos en los que hay que tragar saliva con otros en los que resulta complicado no esbozar una sonrisa. En este libro, el que más o el que menos acaba siendo un personaje entrañable.
El tratamiento de los personajes secundarios es increíblemente acertado. Tanto los compañeros del geriátrico (cada uno con su propia paranoia), como los familiares o los trabajadores del centro están retratados con una precisión pasmosa.
Un servidor, que ha trabajo en un psiquiátrico, puede asegurar que el autor refleja con una exactitud casi milimétrica la realidad de uno de estos centros. Los días son casi calcados unos a otros, las horas pasan al ritmo de los años mientras una calma tediosa espera a que alguna desgracia cambie la descorazonadora monotonía latente.
Gráficamente estamos ante una obra notable. Con un trazo limpio y claro, Roca realiza un trabajo de corte realista donde el color (siempre en un apropiado tono otoñal) juega un papel importante, siendo apropiado en cada escena, en cada momento.
Destacar también la ausencia de cualquier recuadro explicativo, limitándose al uso de bocadillos de diálogo. Entre uno y otro, entre escena y escena, al lector se le ofrece una pausa para su reflexión, sus pensamientos, demostrandose así un magistral manejo de los tiempos.
Siendo enorme su carga moral, Arrugas invita a reflexionar sobre un mañana que cada vez esta más normalizado en nuestra sociedad, un mañana que bajo el nombre de Alzheimer, demencia senil, Parkinson o cualquiera que sea este, parece de difícil solución, más si cabe en una sociedad tan exigente y egoísta como la nuestra. ¿Cuál es el futuro de nuestros mayores? ¿cuál es nuestro propio futuro?
Arrugas es una historia sensible y entrañable, una lectura placentera. Una delicia en cada viñeta y un gusto para los sentidos.
Atención que me mojo, estamos ante la mejor obra española del año 2007.
Andrew Zimmerman











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