Como cuando depositas esperanzas en un deportista que emprende un proyecto y luego resultan no culminarlo con éxito, no arañar la gloria con la punta de los dedos, todos tenemos algunos pequeños discos que casi quedaron en el olvido, o que pasaron inadvertidos a nivel general entre sus equivalentes estilos musicales y que sólo nosotros estamos convencidos de su grandeza. ¿A quién no le ha pasado? A mí, en lo que a pop-rock se refiere, me pasó en 2003 con el disco Navegantes, de El Hombre Gancho.
Creo que del llamado Rock bizarro, rock hispano con influencias anglosajonas y mediterráneas, y que suenan con asiduidad en las radiofórmulas, el grupo de mayor y más merecido éxito en España fueron Los Rodríguez. Sin discusión, hasta ahí. Después, surgieron grupos afines, con innegables influencias. El Hombre Gancho es uno de ellos. Y lo cierto es que, en sus comienzos, daban cierta grima. Escuchar de nuevo ese sonido familiar de manos de otros, echaba un poco para atrás. Pero con una canción como "Hoy" que fue banda sonora de la película Tuno Negro, llegaron a las radios y comenzaron a dar conciertos de manera incansable por todo el país. Sinceramente, su obra anterior a este disco, no me interesa absolutamente nada.
Pero este disco, tiene unnosequé, unquéseyo, algo, que me emociona y me llega a mi tierno y endeble corazoncito. Quizás porque es un proyecto serio, bien hecho, comercial sí, pero de calidad (a estas alturas, que la música comercial me llegue más o menos que cualquier producto independiente a priori acorde con mis gustos no me supone ningún dilema moral), quizás porque de los grupos con influencias de Los Rodríguez, fue el que más he visto que se acerque a lo que ellos hicieron. Quizás por el libreto y el formato del digipack, extraordinariamente cuidado, bonito, de lujo. Quizás porque la voz me recuerda a veces a la formidable voz de Carlos Tarque ("¿Cómo? ¿Qué dice este tío? Está loco" Pues…. sí).

Pasemos, ahora sí, a los verdaderos argumentos del disco: Las canciones. Con Ya lo ves, primer corte, el grupo empieza con una canción de amor, de esperanzas en encontrar ese amor que siempre anhelamos. Su acompañamiento de guitarra y su pequeña distorsión del estribillo me gustan (¿Eso es un sintetizador?, mola). Creo que es una canción alegre, positiva, y eso, a día de hoy es complicado encontrarlo, ya que los artistas suelen casarse con el desamor y la desolación, dejando desequilibrada la balanza. Dónde sigue estando preso el corazón, es el primer intento de acercarse a esa canción desangelada con ritmo latino y a medio caballo entre la rumba-bolero-canción pop. Esto lo hacían formidablemente Calamaro y cía. Este tema casi lo consigue, pero se queda en aprobado. Tenerte o no tenerte, la que más sonó en las radios, de temática similar al primer tema, poética, directa, potente… "no llevaré ni lágrimas ni penas, para volvar tan alto como pueda". Volvemos a las canciones optimistas. Esto lo despachan muy pocos discos, repito. Mientras dura un sueño, equilibra la balanza con un tono de pesadumbre pero con transfondo alegre, "Nada es importante mientras duro un sueño". Casi un onírico Carpe Diem. Contra viento y marea es un canto emotivo para no dejarse arrastrar por la tormenta ni la nube negra. Una de mis favoritas, ideal para deprimidos en busca de redención. Qué no se diga y A la luna significan el lado más latino… y curiosamente el que menos me gusta del disco. Flojito. Qué mas da cuenta con la colaboración de Juan Aguirre (Amaral), y tiene una guitarra muy Los Secretos. Me parece un tema pop delicado y bello. Toda la vida redunda en ese optimismo desbordante que enjuaga y limpia el disco. Le sobran algunos efectos al acompañamiento musical, pero me vuelve a seducir. Qué más da y ésta de una misma tacada te pueden alegrar un mal día de trabajo. Como la primera vez es otro de mis temas favoritos. Habla, como bien indica el título, de las primeras veces, de esa sensacion placentera de probar algo por vez primera. Está ideada en forma de monólogo musical. Inspirada. Y para los que buscan algo más, un toque mágico, Mi secreta confesión y Cabaret, dos temas que cuentan con la colaboración de Vicente Amigo, uno, y de El Lichis, el otro. Personalmente prefiero la guitarra del primero antes que el consciente canalleo del segundo.
Total, un disco que reivindica la alegría y eso tan manido de perseguir tus sueños, al que recurro muy de vez en cuando para animarme y recuerdo como uno de los discos del ámbito "Rodríguez" que pasaron más injustamente inadvertidos por el gran público. Un capricho personal.
Scriers











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