ScriersScriers
Scriers
30 enero 2008

 

Como cuando depositas esperanzas en un deportista que emprende un proyecto y luego resultan no culminarlo con éxito, no arañar la gloria con la punta de los dedos, todos tenemos algunos pequeños discos que casi quedaron en el olvido, o que pasaron inadvertidos a nivel general entre sus equivalentes estilos musicales y que sólo nosotros estamos convencidos de su grandeza. ¿A quién no le ha pasado? A mí, en lo que a pop-rock se refiere, me pasó en 2003 con el disco Navegantes, de El Hombre Gancho.

Creo que del llamado Rock bizarro, rock hispano con influencias anglosajonas y mediterráneas, y que suenan con asiduidad en las radiofórmulas, el grupo de mayor y más merecido éxito en España fueron Los Rodríguez. Sin discusión, hasta ahí. Después, surgieron grupos afines, con innegables influencias. El Hombre Gancho es uno de ellos. Y lo cierto es que, en sus comienzos, daban cierta grima. Escuchar de nuevo ese sonido familiar de manos de otros, echaba un poco para atrás. Pero con una canción como "Hoy" que fue banda sonora de la película Tuno Negro, llegaron a las radios y comenzaron a dar conciertos de manera incansable por todo el país. Sinceramente, su obra anterior a este disco, no me interesa absolutamente nada.

Pero este disco, tiene unnosequé, unquéseyo, algo, que me emociona y me llega a mi tierno y endeble corazoncito. Quizás porque es un proyecto serio, bien hecho, comercial sí, pero de calidad (a estas alturas, que la música comercial me llegue más o menos que cualquier producto independiente a priori acorde con mis gustos no me supone ningún dilema moral), quizás porque de los grupos con influencias de Los Rodríguez, fue el que más he visto que se acerque a lo que ellos hicieron. Quizás por el libreto y el formato del digipack, extraordinariamente cuidado, bonito, de lujo. Quizás porque la voz me recuerda a veces a la formidable voz de Carlos Tarque ("¿Cómo? ¿Qué dice este tío? Está loco" Pues…. sí).

 

 

Pasemos, ahora sí, a los verdaderos argumentos del disco: Las canciones. Con Ya lo ves, primer corte, el grupo empieza con una canción de amor, de esperanzas en encontrar ese amor que siempre anhelamos. Su acompañamiento de guitarra y su pequeña distorsión del estribillo me gustan (¿Eso es un sintetizador?, mola). Creo que es una canción alegre, positiva, y eso, a día de hoy es complicado encontrarlo, ya que los artistas suelen casarse con el desamor y la desolación, dejando desequilibrada la balanza. Dónde sigue estando preso el corazón, es el primer intento de acercarse a esa canción desangelada con ritmo latino y a medio caballo entre la rumba-bolero-canción pop. Esto lo hacían formidablemente Calamaro y cía. Este tema casi lo consigue, pero se queda en aprobado. Tenerte o no tenerte, la que más sonó en las radios, de temática similar al primer tema, poética, directa, potente… "no llevaré ni lágrimas ni penas, para volvar tan alto como pueda". Volvemos a las canciones optimistas. Esto lo despachan muy pocos discos, repito. Mientras dura un sueño, equilibra la balanza con un tono de pesadumbre pero con transfondo alegre, "Nada es importante mientras duro un sueño". Casi un onírico Carpe Diem. Contra viento y marea es un canto emotivo para no dejarse arrastrar por la tormenta ni la nube negra. Una de mis favoritas, ideal para deprimidos en busca de redención. Qué no se diga y A la luna significan el lado más latino… y curiosamente el que menos me gusta del disco. Flojito. Qué mas da cuenta con la colaboración de Juan Aguirre (Amaral), y tiene una guitarra muy Los Secretos. Me parece un tema pop delicado y bello. Toda la vida redunda en ese optimismo desbordante que enjuaga y limpia el disco. Le sobran algunos efectos al acompañamiento musical, pero me vuelve a seducir. Qué más da y ésta de una misma tacada te pueden alegrar un mal día de trabajo. Como la primera vez es otro de mis temas favoritos. Habla, como bien indica el título, de las primeras veces, de esa sensacion placentera de probar algo por vez primera. Está ideada en forma de monólogo musical. Inspirada. Y para los que buscan algo más, un toque mágico, Mi secreta confesión y Cabaret, dos temas que cuentan con la colaboración de Vicente Amigo, uno, y de El Lichis, el otro. Personalmente prefiero la guitarra del primero antes que el consciente canalleo del segundo.

Total, un disco que reivindica la alegría y eso tan manido de perseguir tus sueños, al que recurro muy de vez en cuando para animarme y recuerdo como uno de los discos del ámbito "Rodríguez" que pasaron más injustamente inadvertidos por el gran público. Un capricho personal.

Scriers

 

 

 

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
28 enero 2008

 

Diez años después de su edición original Astiberri recupera en un formato digno (y caro, para variar) Freaks In Love, un comic que Subterfuge Comix publicó dando a conocer al autor Sergio Córdoba.

Tiene gracia que con tan solo 32 páginas este comic ha sido considerado por muchos un retrato generacional de la juventud alternativa de principios de los noventa. Por hacer un símil o comparativo, Freaks In Love podría equipararse al Odio americano, mucho más cotidiano y entrañable si cabe, ya que adolece de la ironía y el sarcasmo de la popular serie de Peter Bagge.

Freaks In Love relata dos historias similares, con Oscar y Jorge como protagonistas respectivamente. Y tampoco es que cuente gran cosa, se centra en contar una noche de fiesta que pasan acompañados de sus amigos. En ambos relatos, el protagonista anda detrás de una chica, con lo que básicamente estamos hablando de situaciones de enredo, situaciones que el autor resuelve con buen gusto y cierto derrotismo. Lo verdaderamente reseñable reside en el genial reflejo de la juventud que se marca en los dos episodios, el retrato de una juventud moderna, ilustrada y alternativa.

Muchos de los hoy llamados "popis", cada vez más inclinados a una cultura estética y visual antes que a una puramente intelectual, podrán sentirse reflejados. Prueba de ello son las múltiples referencias a iconos alternativos de hoy, ayer y de siempre. Repasemos; The Velvet Underground, Pixies, Scorsese, Nirvana, etc. Continuos guiños a un lector que si se siente identificado se hallará ante un comic cuanto menos simpático.

El lápiz de Sergio Córdoba recuerda al del también español Sergio Bleda (El Baile Del Vampiro). Caracterizado por el trazo grueso, un buen diseño de la página y una narrativa resultona, en su conjunto el apartado gráfico puede considerarse bastante satisfactorio.

Eso sí, las dos historias se las fulmina el lector en un abrir y cerrar de ojos. Por ese mismo motivo no tiene tiempo para defraudar, sino todo lo contrario, el lector se queda con la miel en los labios, con ganas de profundizar y leer más contenido. Quizás ese sea su mayor defecto, que una obra tan breve consigue agradar, pero tiene difícil conquistar.

Para leerlo tomando un café, con el chip nostálgico en modo off.

Andrew Zimmerman

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Eterno ViajeroEterno Viajero
Eterno Viajero
25 enero 2008

Llegó la fecha. Concierto de mis amados Héroes del Silencio en Zaragoza. Les debo una reseña. Pero llegamos un día antes a la ciudad maña en plena fiestas del Pilar.

Y cosas del destino que tocaban ese día 11 de octubre La Jambre en pleno centro de Zaragoza. ¿Quién coño son la Jambre? Pues resulta que Alberto, que también estaba por allí con nosotros los conocía por ser la banda de su cuñado. Alguna que otra vez me habló de ellos como un grupo curioso.

Osea que la cosa era que habíamos coincidido sin querer en Zaragoza dos grupos jerezanos. Así que no dudamos en acudir a la cita. ¡Y vaya! Qué manera de sorprender estos tíos.

Resulta que la Jambre es un grupo de 7 personas que se han dedicado a recopilar canciones populares de la provincia de Cádiz y ejecutarlas con su toque personal. ¿Resultado? Un folk APASIONANTE. Muy aquí de mi tierra pero con unas influencias que le hacen dar tonos arabescos allá por donde van.

Y resulta que sacan disco, su segundo disco para ser más exactos. Las Lunas de Astarté que fue una diosa mesopotámica de culto a la naturaleza, a la fertilidad y al goce carnal. No está mal. En éste disco se incluyen canciones muy populares en nuestras zambombas jerezanas, "Y salga usté" (esta no es mi niña, mi niña…), "Las palabras retorneadas", "Chin chin catalina" (Cucha, porme un fanta naturá pal niño omme), "Gloria"… melodías muy muy conocidas.

El disco empieza con un pasaje místico en "El Río de Alejandría". Con mucha presencia del bajo y una instrumentación moruna exquisita. Le sigue "La Patroncilla" que es romance popular de la zona de la campiña si no me equivoco. Después "El Largarto" algo más desenfrenada que acaba con un villancico popular con unos vientos increible.

"Melo Melo" vuelve a inscrustar en el sonido de la Jambre un villancico jerezano al que vuelven los instrumentos extraños que se han entretenido en explicarnos qué son y cómo funcionan en su página web www.lajambre.com. "Corcho con caña" es quizás la más graciosa. Un pasodoble mezclada con "las palabras retorneadas". Luego vienen dos temas de composición propia "Pasacalles de Hornillos" y "La hora de la siesta". Los dos únicos cortes del disco que no son adaptaciones. Entre medio "Desempiedra", una especie de romance clásico con una introducción de música cofrade y cuya instrumentación casi se limita a una guitarra y un violín.

"Ay, que doló", 12 minutos de tema. Empieza en la línea de la Jambre pero pronto le sucumben pasajes extraños y morunos. Una instrumentación de lujo y con muchísimo sentimiento. Pone la piel de gallina. De echo, yo, que no tengo mucha idea de música, diría que roza lo progresivo en varios de los cortes del disco. Ritmos cortados e irregulares y una composición muy compleja.

Luego para ir finalizando una canción muy popular, el Gloria. ("pero si no lo traes, no hay posada ninguna a la Gloria, a su bendita mare victoria"). Seguro que todo el mundo conoce la melodía y le gusta la adaptación. Es fantástica.

Y luego viene lo que es para mi el auténtico temazo y que cierra el disco. "Ángeles de Zanona". Una nana con el latir de un corazón de fondo y un constante instrumento de viento. Resulta que la Zona de Zanona está por el Parque de los Alcornocales, que para quien no lo conozca se puede decir que es de las zonas más arboladas y y con más encanto de toda la provincia. Resulta que es una nana a los ángeles de esa zona. Un final perfecto para el disco. Destaco tanto este tema como "Ay, que doló" que son los dos que más me gustan.

Pero todo el disco en sí tiene mucho regustillo a Jerez y eso me gusta. Genial de principio a fin. Eso sí, tiene que gustarte el folk tradicional porque si no dificilmente aguantes más de 3 temas.

Lo que más me sorprende de todo es que jamás he visto un cartel de La Jambre por Jerez, ni por supuesto una sola actuación, y ahora, la verdad, es que me ha entrado el gusanillo de volver a verles.

Mucha suerte La Jambre. Sé que estáis triunfando como el Coca-Cola. Habéis ganado algún que otro certamen y ya habéis pisado tierras extranjeras. De verdad, vuestra música es … necesaria; parte de nuestra tierra.

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
23 enero 2008

Black Snake Moan (algo así como "el gemido de la serpiente negra") es una película dirigida por Craig Brewer estrenada el pasado año con escasa repercusión, pasando casi desapercibida entre crítica y público.

Encuadrada en el género dramático y contextualizada en un pequeño pueblo del estado de Tennesse, Black Snake Moan cuenta una historia de perdedores que se encuentran.

Lazarus (Samuel L. Jackson) es un agricultor que es abandonado por su mujer tras confesarle esta que mantiene una relación con un amigo común. Solo y desamparado, encuentra cobijo entre tragos de vodka y su vieja guitarra. En otro lugar cercano, Rae (Christina Ricci) acaba de despedir a su novio Ronnie (Justin Timberlake), que embarca para servir al ejercito de los EEUU. Esta sufre ninfomanía y, sin nadie que la controle, comienza a dar rienda suelta a todos sus impulsos. Tras una noche pasada de ácido, es abandonada en una cuneta tras recibir una paliza. Lazarus encuentra a Rae semidesnuda e inconsciente y la lleva a su casa. Entre ellos se forjará una peculiar relación.

Craig Brewer elabora una película sobre el fracaso y el modo de hacer frente a este. Los protagonistas parecen haber tocado fondo y gracias a la compañía que se prestan consiguen ahuyentar ciertos fantasmas del pasado y asumir su presente. Lazarus vive atormentado con la infidelidad de su mujer y su posterior fracaso matrimonial, y Rae revive una y otra vez los abusos sexuales a los que era sometida en su niñez. Ambos consiguen asumir sus problemas tras un convulso (y forzoso) periodo de convivencia juntos.

 

El blues acompaña a lo largo de todo el metraje brindándonos grandes y emotivos momentos, siendo realmente acertado su uso en varias escenas. Ayuda a reflejar la abrumadora soledad de Lazarus cuando este desenpolva su vieja guitarra y comienza a tocar y acompaña la fuerte excitación de Rae en el concierto final, cuando se marca un baile deliberadamente sexual.

Samuel L. Jackson realiza un trabajo soberbio interpretando un papel que parece haber sido escrito a su medida. Resulta divertido verlo caracterizado como un viejo agricultor canoso, abandonado a su suerte. Afortunadamente, resulta más que convincente, soportando el peso interpretativo de la película. Christina Ricci cumple pero no convence. En un papel que debería derrochar sexualidad destaca más bien por su desgarbada estética, ignoro si este sería el principal propósito del director.

 

Cabe detenerse en la dirección artística, destacando el verosímil ambiente en el que se desarrolla la historia. El retrato de un pueblo de la América profunda de un modo tan fidedigno. El interesante despliegue musical combinado con esa apropiada puesta en escena eleva la calidad media de la película.

Dentro de su extravagancia y su singular guión, Craig Brewer consigue despertar el interés del espectador, y aunque en su nudo se pierde y no se sabe muy bien hacia donde nos quiere llevar la historia, la empatía que surge entre los dos protagonistas sustenta la cinta.

Notable en cuanto a intenciones pero fallida en su ejecución. No puede ser considerada una gran película porque no consigue maravillar, pero es un grato ejercicio sobre la redención de las personas. Para aquellos que se agarran al "borrón y cuenta nueva" y creen que después de una gran tormenta puede brillar el sol.

Andrew Zimmerman

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Eterno ViajeroEterno Viajero
Eterno Viajero
21 enero 2008

La Casa Azul

Pfff. ¿Quién lo iba a decir? No salgo de mi absoluto asombro, pero es que llevo 4 días sin parar de escuchar este disco cuyo estilo musical dista mucho de lo que habitualmente vengo escuchando.

Maldita la hora en la que me puse a hacer una parada en los estudios para ver un poco de TV. Me puse Sol Música (porque me niego a ver Pacha TV; maldita decisión de ONO en eliminar 40TV) y allí estaba el single del nuevo disco de La Casa Azul; Revolución sexual. Sonaba tan barroco, tan bailable, tan retro, tan raro, tan inusual, tan super-chachi …..que me atrapó.

Me atrapó de tal manera que me he hecho con su último disco, homónimo al single, Revolución sexual. Y joder, increíblemente me gusta. No soy muy seguidor de bandas catalogadas como "indies", y parece ser que esta encaja bastante bien en esa clasificación.

Indagando sobre la "banda" por la red de redes uno se entera que los 5 colegas que aparecen en sus videos no son los verdaderos creadores de la obra, si no Guillermo Milkyway, un jóven catalán que él solito se cuece este disco, autor de la campaña de MTV tan conocida; "Amo a Laura".

¿Y cómo es la revolución sexual? Pues muy raro. Acelerado, frenético, friki, retro, disco, pop, eléctrico, pero sobre todo PEGADIZO. Tiene temas que no desaparecerán con facilidad de mi cabeza.

Una sobre-producción exagerada. Mogollón de arreglos flipantes. Sonidos en plan la tribu de los Brady. Flautas setenteras. Sonidos de 8 bits que abren el disco. Melodías que saltan entre generaciones de los años 60, 70, 80 y 90 pero hecho en 2007.

Y la verdad es que engancha. Engancha mucho. Prácticamente todos los temas son coreables. Pero no puedo dejar escapar el single. El single es alucinantemente adictivo y perfecto para cualquier fiesta. Os dejo el video porque merece la pena con creces.

Después, ¿más temas? Destaco el inicial; "La nueva Yma Sumac" que es genial, asi como "Prefiero no" de corta duración y que de primeras me sonó a Pignoise pero con una instrumentación barroca. Muy muy efectivo y certero. Subidas de tono incluídas.

"El momento más feliz" con sus citas al Barça no logra en cambio convencerme del todo. Y para mi el de los peores temas del disco, "Mis nostalgicas manías". Demasiado para mis oidos. Después del disco vuelve a la carga. "No mas Myolastan". Un tema discotequero a tope que me recuerda a Lucky Twice pero con el toque de La casa azul.

Otro tema que no trago demasiado bien aunque es divertido es "La gran mentira". "Los chicos malos" tampoco está mal así como "Mucho más de lo normal" cuyo estribillo se marca con facilidad.

Y bueno, así el momento más épico en plan bilando con los brazos abiertos, mirando al cielo y dando vueltas sonriendo lo ofrece "Esta noche solo cantan para ti".

Y ya para ir acabando lo que para mi es un temazo en toda regla; "Triple salto mortal". Superglue en estado puro. Ese bucle de la señorita diciendo "noséexactamentequé" durante toda la canción y un estribillo muy pignoise combinado con una base pegadiza. Una canción de complejidad electrónica que me encanta.

El disco lo cierra "Un mundo mejor", que forma parte de la sintonía de un spot de Samsung. Quizás las melodías mas retro las tengamos aquí. Un tema perfecto para hacer la cabecera de una serie americana de los años 70 e ir presentado a los personajes.

Y nada. A escena en los directos sólo sale Guillermo Milkyway que tiene una barbaridad de seguidores a sus espaldas así como retractores. Mucha gente no entiende esta música; es normal, para qué nos vamos a engañar. No voy a decir eso de que es música para inteligentes porque eso es una soberana soplapoyez, pero sí es cierto que no es una música fácil de encajar; como le puede pasar por ejemplo a estilos minoritarios del metal.

Pero yo si le he cogido el rollo. Y me gusta el ambiente que crea de felicidad. De ritmos positivos. De alegría y desenfreno. Mis amigos lo han tenido que sufrir en el coche (el de mis padres). La revolución sexual se ha convertido en todo un himno a pesar de que la mayor parte de la gente que lo ha escuchado en mi presencia no ha dudado en preguntar con cara de asombro "¿Qué estás escuchando?". Pues la Casa Azul, y atento, porque reconozco que me gusta y mucho el disco.

No es para cualquier momento. No es un disco perfecto. No me lo pondría como marcha nupcial el día de mi boda. No sirve para todo. Pero cumple su propósito. Pasar un buen rato, alegre, feliz, y de histeria musical.

Ea, y a quien no le guste, que se busque otra reseña, que las hay a cientos.

 

 

 

 

 

 

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