Este año, el 2007, he escuchado poca música. Bueno, lo matizo. He escuchado mucha música, pero casi siempre la misma o música ya editada. Las continuas mudanzas, mi conexiones a internet intermitentes y la desconexión de lo que es cool y se lleva, han ayudado a que no pueda hacer un larga lista con los discos que he escuchado este año. Para mí, con lo poco que he escuchado y lo que me queda por escuchar, el 2007 ha sido un año estupendo, con discos de muchos grupos importantes y de estilos de todo tipo, con alguna que otra sorpresa y con los clásicos ejerciendo de tales. Mucho mejor que el año pasado. También he de decir que lo que me ha gustado, me ha gustado mucho. Son discos que siguen conmigo y que no se marcharán en poco tiempo.
Hoy toca, el apartado Internacional.

INTERNACIONAL
The New Pornographers – Challengers.
Para mí este es el disco del año a nivel internacional. Los canadienses dicen, bajan el pie del acelerador, no es tan explosivo como otros discos, no es tan bailable, pero sigue manteniendo sus rasgos característicos y sus raíces Power Pop. A mí, desde luego, me gusta más así. A este disco habré acudido como el doble o el triple de veces que a su exitoso predecesor, Twin Cinema. Me gustan sus reposos inteligentes, los cambios de ritmo, el optimismo, las armonías vocales, la contundencia de algunos guitarreos que explotan como las palomitas. Y me gustan, aún más, sus melodías. Entran en mi mente y juegan a hacerme este mundo un poco más colorido. Un poco más feliz. Si a "My rights versus yours", "Challengers" y "Unguided", le hubiéramos unido "The bledding hearts show" del anterior disco, este sería el disco feliz en mi año de gira por la península. Vale, lo confieso, a veces en el mp3 juego con las canciones. Discazo.
Okkervil River – The Stage Names.
Primero pensé que sería grupo de un disco, mi sobreestimado "Black Sheep Boy". Luego conseguí su predecesor y me gustó su aire reposado y de lamento. Y este año, con The Stage Names me llevé la sorpresa. Me gustaban más de lo que pensaba. Resulta que tanto en su oscuridad, como en este luminoso arreón de indie rock de autor más alejado del country folk, Will Sheff me ha conquistado. Y es que gran parte del encanto del disco reside en la voz de su cantante-compositor y en su capacidad para mostrar una arista diferente sin dejar de ser los mismos. Desde mi percepción sensorial, los prefiero en su tristeza, pero en su felicidad contagiosa también me valen. Empecé a darme cuenta de que me gustaban cuando leí sus primeras críticas y me dolieron.
The National – Boxer
Los National es un grupo que se une a esa serie de formaciones a las que llego tarde y sin perspectiva histórica. Además, lo descubrí hace poco, quizás juegue a su favor a la hora de redactar estas líneas. Perdido en el tiempo el "Alligator" que lo precedía, me hice con él porque referencias en plan Tinderstick, Nick Cave, Leonard Cohen o hasta… Joy Division, abre el apetito. Y a este disco lo he acogido como a un amigo al que acudes cuando quieres rehuir de lo cotidiano y de lo que escuchas siempre. Y me ha sonado más a disco de autor arropado por una instrumentalización y unos arreglos de primera división que a banda que disgrega las responsabilidades. Y me resulta hermoso, recogido y delicado. "Fake Empire" es como aquella primera almendra que no debiste probar porque ahora te vas a comer el paquete entero. "Green Gloves" aprieta las tuercas del sentimentalismo. A mí me acompaña con fidelidad las noches en las que escribo. Y eso, para quién me conozca, es mucho decir.
Wilco – Sky Blue Sky
La vertiente calmada y menos virtuosa de Wilco, ha resultado la más contraria a su público. O al menos, no ha sido recibida entre vítores, como el resto de su inmaculada trayectoria. Para mí, esta versión de Wilco con canciones "delasdetodalavida" se ha convertido en otra de las facetas que más me gustan de Wilco. Y es que este disco con aroma melódico a lo Beatles es como una actualización indie rock de esas canciones a medio tiempo que se transfieren de generación a generación. En su defensa, no creo que Impossible Germany, waht light o Sky blue Sky puedan rebatirse. Son hermosas. No creo que sea el disco con el que convencer a los que no conozcan su obra de que este grupo es un grupo "distinto". Pero sí, en cambio, creo que es el disco al que acudirán muchos de sus seguidores cuando estén a solas y quieran saborear otra versión "Wilco" diferente a la que nos extremece. Creo, además, que Jeff Tweedy se lo habrá pasado de lo lindo, y que es un disco que traiciona a sus fans acérrimos deseosos de largos desarrollos de guitarra y estructuras complejas. O sea, toda una valentía.
The Arcade Fire
La banda más indie del momento, con permiso de los tatareados Acrtic Monckeys, se enfrentaba al dificilísimo reto del segundo disco. Y más, teniendo a fans y críticas expectantes después de un debut tan mágnifico. Y la prueba la pasan. ¿Por qué? Porque han hecho de su estilo algo reconocible, y lo más difícil. Han creado escuela sin saberlo. Son muchos los grupos que lo han escuchado y muchos los imitadores que copian su grandilocuencia y su contundencia sonora. Han conseguido sentar la cabeza y estabilizarse. Y todo ello a través de canciones que más que traicionarles, le dan la mano. En un disco dónde el universo "arcade" se percibe a la primera, pelotazos como "Black waves/bad vibrations" o una de las mejores canciones del año, "No cars go", conquistarán nuevos fieles y mantendrán a los que ya estaban. La banda más exitosa de lo que va de siglo parece recorrer sin esfuerzo senderos de gloria.
Pj Harvey – White Chalk
La grandísima sorpresa. A mi Pj no me gustaba… hasta ahora. Disco oscuro lleno de rabia interior, maduro, adulto, espeso, complicado de asimilar. Bien por la reinvención de PJ Harvey enseñándonos su lado oscuro.
Y así, me he dado cuenta que he pasado de un año en el que he alabado a las viejas glorias a un año en el que me he sentido sinceramente defraudado por ellos. Ni Bruce Springsteen ni Neil Young han sacado trabajos que me hayan parecido realmente buenos, a diferencia del año pasado. Con "Magic" esperaba una vuelta triunfal y una Street Band apoteósica y me he encontrado un trabajo muy pop y algo cargante. Eso sí, es Springsteen, y siempre atesora calidad (Magic y Radio Nowhere). Con Neil Young los ecos de sus guitarrazos contra Bush parecen que ya se apagaron y sólo la infinita Ordinary people me hace sonreír y congratularme del trabajo del bueno de Neil. A parte, grupos o artistas a los que seguía la pista me han dejado trabajos dignos, pero no sobresalientes. Se me ocurre The Clientele, Idlewild, Ocean Colour Scene, Stereophonics, Laura Veirs, Clap your hands say yeah o los mismísimos Bloc Party.
Así que este año lo dejamos con esos cinco grandes discos y momentos puntuales de muchos otros. Lástima no haber tenido más material ni más tiempo. Con lo que me gusta a mí esto de la música.
Scriers.
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