Enrique Vilas-Matas o el libro no se acaba nunca
ScriersScriers Scriers

Enrique Vilas-Matas me fue presentado como uno de los mejores novelistas nacidos en España (Barcelona, 1948). Igual que hace años preguntaba por los mejores autores de relatos, y surgieron entonces nombres como Bécquer, Chéjov, Cortázar, Borges o Bolaño, entre otros, cuando mis intereses derivaron hacia los mejores novelistas del país, por uno u otro cauce de información siempre salía un nombre.  Enrique Vilas Matas.

Así que hice algo que nunca hago, escuchar un nombre e ir en búsqueda y captura de su obra. Me encaminé, por tanto, a la librería decidido a conseguir una de las novelas de Vilas-Mata y la única que había era "París no se acaba nunca", y como era la única que había, pensé dos cosas: 1) Se han llevado las buenas y han dejado la menos buena (o la más mala). 2) Han traído a la librería su mejor título, su obra zenit, su novela fundamental. Así que o blanco o negro, pero el hecho era que una de las dos cosas seguramente me fuera a encontrar.

Bueno, pues la novela ha resultado, desde el punto de vista de mi disfrute personal, un auténtico fiasco. Vamos a ver, el libro relata una historia autobiográfica (como dice el propio autor, toda autobiografía es ficcional y toda ficción es autobiográfica) en la que el autor, que se encuentra preparando una charla-conferencia sobre la ironía, repasa su estancia en París desde el año 1974 al 1976, justo el periodo en el que escribió su primera novela.  La novela nos presenta a un joven que cree en su talento (y duda de él, lo cual es básico para controlar el talento), desenfadado, que deambula por París con una vida bohemia y que analiza la vida artística de París desde un enfoque realista, derribando mitos, visitando lugares que aparecen idílicos en otras novelas y que al final resultan no ser tales. El autor guarda también una delirante obsesión con Ernest Hemingway, al que se quiere parecer, no sólo en su juventud, sino ahora, cercano a la vejez, imitando sus modos de conductas, visitando los lugares que visitó e incluso vistiendo como él.

Por la novela aparecen referencias culturales de todo tipo, cinematográficas, pictóricas y sobre todo, literarias. Este es un libro literario para personas de su misma generación y para amantes de la literatura en general. Relata anécdotas sobre muchos personajes claves en la literatura universal e incluso algunos de carácter político. Desde Tolstoi, Rafael Alberti, Michi Panero, Scott Fitzgerald, Truman Capote hasta el mismo Hemingway, todos pasan de alguna manera u otra por estas páginas. La novela, al final, resulta un caos que relata la vida que siguió en París, se alterna con episodios de su vida actual, cuenta anécdotas de terceros e incluso se mezcla con parrafadas más cercanas al ensayo. Consta en sus haberes, con un elegante e irónico sentido del humor (el comienzo del libro me hizo reír mucho).

A mí desde luego, me ha resultado tremendamente pesada, me ha costado pillarle el ritmo a una historia irregular en su estructura (a veces no sabía quién narraba, en qué tiempo lo hacía y porqué), no me he sentido bien acogido por su personaje principal (él mismo), nada empático, y me ha parecido un libro de clases. De una clase elitista, culta y llena de caprichos que no tiene nada que ver con el mundo real. Es más, por lo que a mí respecta, en la idea del libro, no se hubiera tratado de enlazar anécdotas, opiniones y vivencias de una manera heterogénea, se trataba de cargarte el mito de París desde el realismo y el costumbrismo del ciudadano de a pie.  Hacerlo con algo de esperpento, o al menos, con algo más de esperpento.

Así pues mi primera aproximación a Vilas-Matas ha resultado un fracaso. Aún así lo seguiré intentando con una recomendación que parece apetitosa, "El Mal del Montano". Espero entonces reconciliarme con este venerado autor.

Scriers.

COMENTARIOS: 0

Comentar esta entrada


El pequeño milagro de Will Eisner
ScriersScriers Scriers

Will Eisner es, para el mundo del cómic, un personaje fundamental dentro de su propia bíblia, una de esas cabezas pensantes que desarrollaron las ideas básicas con las que se regiría la industria, y también con las cuales posteriormente se desarrollaron multitud de obras admiradas y respetadas. En su haber, Eisner es ultraconocido por la creación de Spirit y Mr. Mistic fundamentalmente, allá por los años 40 y 50 y por desarrollar la considerada primera novela gráfica de la historia del cómic, Contrato con Dios, un cómic casi autobiográfico de la vida del Bronx en los años 30 (allí vivió su infancia este autor).

Pese a haberlo leído ocasionalmente durante años (la obra de Eisner ha aparecido en muchos formatos y en diversos medios), lo cierto es que nunca me aproximé a su obra con esmero y quietud. Así que el otro día me decidí y adquirí por quince euros (un precio quizás excesivo para un formato que no llega a ser pasta dura) "Pequeños milagros", una novela gráfica que aúna cuatro relatos sucedidos, como no, en el Bronx, y que combina costumbrismo con fantasía. Por eso precisamente, son pequeños milagros sucedidos en un ámbito cotidiano.

 

Las cuatro historias son diferentes entre sí, independientes, irregulares en cuanto al número de páginas e incluso en su estructura formal, así que más vale describir una a una cómo son.

La primera se llama "The miracle of dignity" y habla de lo relativo que son los conceptos absolutos, y como se deforman y se juega con ellos según nuestras propias circunstancias. Se refiere el autor a valores como la honestidad, el honor, la palabra, el bien, el mal… etc. Es la historia de un hombre que pasa del éxito al fracaso de manera reversible en muy poco tiempo y es una historia que te invita a la reflexión. Excelente.

La segunda se llama "Street magic", una historia de apenas cuatro páginas que para mí encierra lo mejor de esta novela gráfica. Una historia original, que juega con las emociones del lector y resuelta con extraordinario talento. Probablemente, también, autobiográfica. Una historia que narra, desde la sencillez, la dificultad de integrarse en un barrio en el que impera la ley del más fuerte, un barrio peligroso, marginal y en el que sólo sobreviven los más capaces o aquellos que se las ingenian para salir indemnes. Excepcional.

La tercera se llama "A New Kid in the Block" y recuerda a las viejas fábulas de Washington Irving (ahora que lo pienso, la primera historia de este tomo también), se trata de la historia de un niño que aparece por el barrio sin saber hablar, escribir, expresarse… En definitiva que no tiene costumbres sociales adquiridas y que encierra una cruel historia. Esta historia es la más ambiciosa y también la más "Eisner", dónde juega con las miserias y las bondades del ser humano hasta conseguir que sus personajes se construyan por sí solos su propia historia, llevado en volandas por sus características principales. Excelente también.

y la última, "Special wedding ring" es, sin duda, la que menos me ha llegado y la que veo más simplista e intrascendente. Cuenta el encuentro entre dos personajes singulares, y los condicionantes de su alrededor. 

Lo más meritorio de este álbum reside en que su autor editó este álbum con 82 años, justo cinco años antes de morir. Desde mi punto de vista, el mundo de Eisner es grande, muy grande. ¿Por qué? Porque cuando te presenta a los personajes dentro de su propio universo, parece como si te adentraras en un mundo que ya está en movimiento, como si quisieras entrar dentro de un tranvía en marcha, con sus reglas sociales ya establecidas y cuyas causas y consecuencias son absolutamente naturales, producto de la forma en las que sus personajes entienden la vida ¿O acaso en el primer relato no se adivina ya que va a pasar con los personajes y qué consecuencias les esperan? Eisner encuentra su excelencia en presentarnos el mundo tal y como es, un mundo, desde luego, tal y como a él le tocó vivirlo, desde la óptica de contrastes que te puede dar una vida en el Bronx, dónde repito, las bondades y miserias del ser humano quedan al descubierto. Como paralelismo, se me ocurre que Giménez y su guerra civil son el Eisner y su Bronx en versión española. ¿Verdad?

Un álbum que bajo el pretexto de mostrarnos pequeños milagros no hacen otra cosa sino demostrar el milagro que fue tener a Will Eisner entre nosotros, el auténtico impulsor de la Novela Gráfica y uno de los pioneros en dignificar el mundo del cómic. Qué lástima que te fueses, maestro.

Scriers.

COMENTARIOS: 0

Comentar esta entrada


Radiografía Indie (V), Nacho Vegas y Cristina Rosenvinge
ScriersScriers Scriers

Ayer, 23/11/07, acudí por primera vez esta temporada murciana a un concierto. Elegí Nacho Vegas y Cristina Rosenvinge, un concierto englobado dentro del ciclo "Audio New Sound" que reúne a grupos de la talla de Devendra Banhart, Cocorosie, Josh Rouse, Jay Jay Johanson y The New Pornographers, nada más y nada menos. Desde aquí mi felicitación a quién quiera que sea la persona o personas que lucha para que estos grupos de conocido renombre internacional, aunque, ironías de la vida, minoritarios en España, puedan actuar en nuestro país. Chapó. Lo que no fue, ni mucho menos, para quitarse el sombrero fue el incremento exagerado y descarado del precio de la entrada. De 12 a 13,50 euros por venderlo en una tienda. Desde mi punto de vista, puedo entender que esos "plus" que se cobran los intermediarios, pero un plus de euro y medio sobre una entrada de doce me parece a todas luces excesivo. Luego que no se quejen si los navegantes piratean discos porque no tienen dinero para comprarlo.

Con respecto al concierto, se celebró en un gran recinto, el auditorio Víctor Villegas de Murcia. Personalmente el sitio me pareció espacioso, bastante limpio, ordenado, aseado, incluso algo fashion en su arquitectura. El sonido, debido a que existe una sala contigua con la barra del bar, no fue todo lo bueno que podría haber sido, y más cuando escuchas la palabra "auditorio" y te imaginas el mejor "audio" posible. Para poner en situación Nacho Vegas viene de hacer un disco con Enrique Bunbury que a sus fieles no le ha parecido, ni de lejos, el mejor de su discografía, pero que sin embargo ha propulsado su legión de seguidores (muchos Bunburyadictos se pasaron al Nachoveguismo).  De ese disco hablamos recientemente  aqui. Sin embargo, Cristina Rosenvinge viene de embarcarse en una trilogía anglosajona (Frozen Pool, Foreign Land y Continental 62, aunque creo que va a castellanizarse de nuevo) y siempre recordada por ese éxito que tuvo en su día con Cristina y los subterráneos. La unión de ambos es un Ep de apenas siete canciones titulado "Verano Fatal", que prácticamente me iban a presentar ellos, ya que tan sólo había escuchado un par de veces con anterioridad.

El concierto arrancó con una canción al más puro estilo de Nacho Vegas (que había ganado peso), "Me he perdido", con un punteo inicial que arrancó un "ohhhhh" entre el respetable. Por cierto, muy bien el público, ordenado y tranquilo, entregado, deseoso de ser satisfecho (y los hombres vitoreando continuamente a Cristina y sus encantos). Después se fueron alternando canciones de la carrera de Nacho con otras de Cristina, e igualmente intercaladas la de su disco común "Verano Fatal".

De Cristina me sorprendieron sus canciones. Me gustaron más de lo que imaginaba. Me parecieron decadentes, sensoriales, sentimentales y al mismo tiempo, mundanas. Como las canciones que puede escribir una niña enfadada, o triste o alegre o aburrida o en cualquier estado emocional. Me sorprendió también la banda, perfectamente conjuntada en lo que considero un formato idóneo para una sala de estas características, a medio camino entre los bares intimistas y el concierto de estadio super electrificado. De alguna extraña manera parecía un concierto íntimo magnificado. Me gusto el sonido del grupo, de la banda, entonada y profesional. Buenos acompañantes se han buscado estos dos. Más cosas, tanto Nacho como Cristina perfectamente ajustados a sus personajes, quizás excesivamente caricaturizados (ojo que este puede ser su principal causa de rechazo), Nacho Vegas solitario, decadente, distante, con esa eterna pose de chico maldito a un cigarro pegado. Cristina, sin embargo, sútil, delicada, preciosa como la seda, me encandiló ( ¿a quién no?).

Temas que recuerde que pasaron por el set list, pues… Días Extraños y El hombre que conoció a Michi Panero de Nacho Vegas y Submission y Muerte sentimental de Cristina Rosenvinge, esta última inédita, me gustó especialmente por su acercamiento a la distorsión y la psicodelia. Todas las canciones de su E.P. fueron presentadas por la banda anoche. Mis favoritas, "Verano Fatal", "Me he perdido" y esa angelicalmente agresiva "No lloro por ti".

En conclusión, un concierto profesional, muy buen ejecutado, con una instrumentalización rica y unas canciones diversas. Un proyecto interesante que verlo una vez merece, y mucho, la pena. Lo recomiendo fervientemente. Y con esto, Nacho Vegas ha mostrado su lado más camaleónico, pues ha sabido amoldarse a dos estilos tan diversos como son Bunbury y Cristina, haciendo crecer mi interés por sus dos colaboradores, por lo tanto, se puede decir que mejora o reflota a sus compañía. No queda tan claro pues, que Nacho Vegas sea una "mala compañía". Cristina no hace más que incrementar los interesados en su obra como consecuencia de su buen hacer.  Objetivo cumplido.

Scriers.

COMENTARIOS: 0

Comentar esta entrada


¿Dylan? Oh, gracias.
ScriersScriers Scriers

A mí siempre me han gustado los discos que parecen un proyecto completo, que tienen sensación de conjunto, que las canciones parecen del mismo mundo aún hablando y sonando de manera diferente. Por eso, cuando hablé una vez con Losmierdas tomando un café y me dijo algo así como que la música hoy en día es tanta y tan variada que hay grupos que son solo unihit, esto quiere decir, de un solo hit, yo me extrañé como diciendo “no, para mí la música son discos y no canciones, o canciones dentro de discos”. Claro que luego la conversación tiró por otros derroteros, y la cosa pasó y luego siempre que pienso en la música actual me da la impresión de que es verdad, de que gana el eclecticismo, la fusión de estilos, el giro eterno, y ya apenas se hacen discos que parezcan discos sino colección de canciones que te tocan la fibra sensible de una u otra manera.

 

De mis artistas favoritos, los discos de Dylan que más me gustan tienen esa tremenda sensación de empaque. Podría hablaros del “Blonde on blonde”, que es una maravilla o de otro algo más variable que también me encanta, que es el “Highway 61 revisited”, pero no, esta semana mi vicio se ha llamado “Oh, Mercy”. Vamos a ver, resumen histórico. Se trataba de su vigésimo sexto disco de estudio (casi nada) y Dylan venía de varios discos “fracaso” que no llegaron a encandilar ni a público ni a crítica y las malas lenguas decían que las musas se habían ido, que su inmensa categoría iba a ir menguando hasta quedarse reducida a pequeños reductos de lo que fue, sólo que ahora se manifestarían ocultas, entre canciones, como quién quiere y no puede, y al final sólo puede a ratos. Total, que Dylan se lesionó una mano y aprovechó para escribir una burrada de temas, como quién es tocado por la gracia divina de ese “algo” que te impulsa escribir (¿será el Señor?) y cuando se vio con ánimos acudió a Daniel Lanois por consejo de Bono, el celebérrimo líder de U2. Lanois había colaborado con ellos en The Josua Three y parecía un hombre con suficientes cualidades como para redirigir a Bob en el estudio.

Lo curioso, me dirán quiénes conozcan la obra de Dylan, es que ésta grabación resultó un fracaso y las desavenencias entre compositor y productor estuvieron a la orden del día. Desavenencias con los arreglos, miles de regrabaciones, trabajo paralelo de músicos… en fin, un pequeño desastre musical. Es lo que pasa, a veces, cuando juntas personalidades de gran fuerza. Si esto fue así…. Evidentemente, ¿cómo va a existir una producción coherente que dote al disco de sensación de conjunto?

 
 

Pues no se cómo, ni porqué, pero mira, para mí lo tiene. Si lo comienzo a escuchar es para terminarlo entero. Y es más, situaría en el “top five” de mis discos favoritos de Bob Dylan. Repasemos las canciones:

 

 

 

-          Political World: Es la vuelta de Dylan a la primera división en cuanto a temas de alto calado social que radiografían la sociedad.  “Vivimos en un mundo político, podemos verlo y sentirlo, pero nadie indaga y la baraja está marcada, todo el mundo lo sabe”. “Te puedes ahorcar dónde quieras que vaya, nunca faltará la soga”. Aquí Dylan llama político por no llamarlo corrupto, podrido o “mundo de mierda”. El ritmo, ajetreado, hace parecer que los instrumentos se aleja del narrador, que va persiguiéndolos. Una declaración de intenciones muy del siglo XX y XXI.

 

-          Where Teardrops Fall: Lánguido lamento musical en la que Dylan se lamenta en menos de tres minutos sobre los males de corazón a través de un baño de imágenes. Se regodea en el paisaje para describir cual es el lugar dónde caen las lágrimas. Esta canción, no se porqué, me recuerda a Jose Ignacio Lápido, pero está claro que la cosa fue al revés.

 

-          Everything is broken: Otro puñetazo en la cara al mundo de ahora. Y es que ahora, todo está roto. Un tema que no envejece, ya que, ¿Cuántas veces no nos ha dado la sensación de que el mundo está roto? Dylan, por cierto, comienza aquí mostrando su lado más “tradicional americano”. Armónica y guitarra al combate.

 

-          Ring them bells: Baladita pianera que se parece a aquellas oraciones de iglesia que piden por los demás. Además, ubicándolo en un paraje natural, y pidiendo a Santa Catalina. Dylan parece Dios (algunos insisten en que lo es). Por cierto, muy bonita, pero excesivamente religiosa.

 

-          Man in the long Black Coat: Otra vez narrando. Esta vez la historia de una mujer que se va con su hombre de la chaqueta negra, un amante diabólico que viene de los lugares más tenebrosos. A mí me gusta ese aire de canción de tugurio, de bajos fondos. Ese costumbrismo sucio de gente que mira y espía. De historias que no sabemos nada.

 

-          Most of time: Un tema más melódico, muy “de estudio”, con Dylan hablando al oído sobre qué es, y qué, a veces, deja de ser. . Ah, y ese final. ¿Parece un transfondo amoroso, no? Me gusta.

 

-          What Good Am I?: Lo admito, me gustan aquellos que reconocen su culpa y que incluso se autoflagelan para conseguir el perdón de su amada. Hermosísima canción que, junto, a Most of time y Political World son mi trío ganador del disco.

 

-          Disease of conceit: Hay un problema con “el mal de la presunción”. Musicalmente está apegada al disco, vocalmente me gusta, pero me parece, paradojas de la vida, presuntuosa. ¿Captáis la ironía con respecto al título?

 

-          What was it you wanted?: Preguntas y más preguntas sobre una relación que parece tumultuosa y no se sabe muy bien dónde va: La de Dylan con la fama.

 

-          Shooting Star: Es un bonito final, un broche que, una vez más, se acopla bien al tono del disco, pero no su mejor canción.

 
 
En definitiva, este es un disco que relanzó a Dylan devolviéndolo a su mejor nivel en 1989. Un disco íntimo y pausado, poco eléctrico y muy melódico, que mantiene ese arraigamiento a la música popular americana, con lo cual hace distinguible a Dylan dentro de una producción más profesional y metódico, que “pasa” de ese “directo de estudio” que caracteriza a las producciones de Bob. Una manera un tanto inusual de llegar a editar un gran disco, pero quizás, se trataba de un tortuoso camino que era necesario transitar.
 
 

PD: Muchos de los datos sacado el enorme libro de letras de Bob Dylan que ha editado Alfaguara este año. Una joya.

Scriers.

 

COMENTARIOS: 0

Comentar esta entrada


Constellation , un viaje de enredo
ScriersScriers Scriers

Tardó más de lo indicado, pero al final llegó a mis manos Constellation, de Frederik Peeters.

Frederik Peeters se ha ganado cierta reputación entre la escena más underground del cómic con trabajos como Lupus, quizás, el más conocido, y el aplaudido Píldoras Azules, que era un relato autobiográfico que hablaba sobre el amor y el Sida en tono costumbrista. Pues bien, en España su primer trabajo lo público ASTIBERRI hace años y fue Constellation, un aperitivo perfecto para introducirte en su obra.

¿De qué va Constellation?

Pues bien, Constellation es el nombre que recibe un tipo de avión determinado que sobrevolaba el atlántico en plena guerra fría (allá por los años 50/60). Por entonces, el espionaje estaba "de moda" y era frecuente la aparición de agentes secretos, espías de la KGB y personas que, en definitiva, no eran lo que parecían. En esta coyuntura, el hipotético encuentro de varios de ellos en determinados hábitat, por lógica, más que posible. Y con esta premisa Peeters crea un relato hilvanado con gran elegancia, bien dibujado y mejor narrado. ¿Por qué digo esto? Porque la historia se divide en tres partes, una por personaje, y los sitúa en el mismo contexto pero en circunstancias bien diferentes.

Desde mi punto de vista, esta es una historia inteligente. El autor es capaz de ver la misma conversación desde diferentes puntos de vista, usando textos de pensamientos en primera persona y los eternos bocadillos para los diálogos. Además sus personajes quedan bien definidos en tan sólo unas pocas secuencias. Pero no se queda ahí, los ángulos y las perspectivas del avión cambian dependiendo del personaje y se adapta a su referencia visual, con lo cual, el ejercicio de comparar una parte y otra se hace con gozo. No nos engañemos, no es esta una obra maestra, pero si un gran relato, que tiene todo lo que tiene que tener una historia de su género. Intriga, una buena estructura y un final que engarce las piezas como se juntan las piezas de un puzzle. Incluso una pizca de surrealismo en las conversaciones. Consta, también, de un dibujo dinámico, expresivo y de trazo muy grueso, que siendo en blanco y negro, se adapta como un camaleón al tono de la historia.

Lo cierto es que Constellation no es representativo de la obra de Peeters (no tiene nada que ver con sus obras magnas), pero sí se trata de un buen punto de partida para conocer un autor inteligente con una trayectoria ascendente, uno de esos que hay que seguir su pista, pues quién sabe si su próxima obra pueda tratarse de una obra maestra.

Scriers

COMENTARIOS: 0

Comentar esta entrada


El Club de los Imposibles se basa en Wordpress | Diseñado y mantenido por Aliando Servicios Informáticos Integrales | www.aliando.es | Octubre 2009