A veces, Panini, o las editoriales mejor dicho, tienen grandes ideas con pros y contras a partes iguales. Con el tirón popular que le ha supuesto a Spiderman la creación de tres películas, algunas de ellas situadas entre las más taquilleras de la historia del cine, Marvel decidió crear un Ultimate Spiderman, una revisión del Spiderman de toda la vida adaptado a los tiempos que corren. Sin embargo, algunos fans de nueva hornada cazados por la estratagema comercial, se querían acercar al personaje de toda la vida, y he ahí el problema. ¿Cómo enfrentarte a toda una historia que soporta el personaje a sus espaldas sin perderte entre tanta información y tantos asuntos que se dan por supuestos, por ya sabidos? Pues a Panini se le ocurrió editar una colección con los que ellos consideran los comics más imprescindibles de Spiderman. El formato es un caos, unos tomos ordenados como les viene en gana, sin carácter cronológico alguno, cambiando el estilo de dibujantes y guionistas bruscamente, dando saltos en el pasado… etc. Pero por suerte, a un buen precio, unos 13 euritos.
La colección se llama Los Imprescindibles de Spiderman, y hace honor a su nombre, pues en esta colección se recogen las mejores sagas del personaje. Desde las sucesivas apariciones del Duende verde, el Doctor Octopus, La última cacería de Kraven, el Largarto, el traje negro, Veneno… están las mejores, o casi todas las mejores con sus respectivos mejores autores. Aunque muchos echaremos en falta alguna saga que otra, lo cierto es que te encuentras los mejores ciclos argumentales del arácnido en un formato económico, cómodo de leer y que queda la mar de bonito en las estanterías. Lo malo es que a los fans de toda la vida nos faltan muy pocas, y tener el número seis y el once solamente, pues oye, no queda nada de bien.
Pero bueno, el caso es que me hice con la Saga del Clon original, la que realizaron en su día Gerry Conway y Ross Andru, con la magnífica colaboración de Gil Kane en un número y Frank Giacoca, Mike Espósito y Dave Gunt alternándose a las tintas. La tenía en otro formato incompleta y me pareció una excelente oportunidad de degustarla de nuevo, y revisitarla. No pudo salir mejor.

La historia que escribieron en 1975 le da mil vueltas a cualquiera de las que se publican actualmente, Straczynski incluido. Gerry Conway presenta una historia cargada de dramatismo, narrada a la manera tradicional de Marvel, repleta de guiños a un lector que puede degustar una historia de comic como dios manda. ¿Por qué? Pues porque Gerry Conway sabe manejar el tempo de la historia magistralmente, mezclando la situación personal de Peter con los encuentros con los supervillanos, el cómic tiene una tensión intrínseca que mantiene al lector siempre pegado al papel, tiene golpes de humor muy de la época (algunos excesivamente inocentes), sabe tratar a los personajes manteniendo sus características básicas y la narración de la acción es impecable (aquí el mérito es obviamente, de Ross Andru y Gil Kane, magnífico en su número final). En el apartado emocional, con todo lo complejo que resulta la aparición de un clon, el cómic también sale bien parado, pues hace creíble lo increíble, que es de lo que se trata en un cómic. Peter lo pasa verdaderamente mal. Mary Jane también. Todos lo pasan mal. Todo se soluciona como un puzzle bien compacto en la última viñeta.
Una historia bien contada que jamás tuvo que ser rescatada de las estanterías por los jefes de turno para enredar la saga del clon a finales de los 90. La saga se prolongó durante meses y meses hasta hacerse eterna. Las ventas de Spiderman subieron como la espuma, pues se anunciaban cambios drásticos y todo el mundo quería saber de qué se trataba. Los primeros números de esa “recuperación” lograron captar la atención y el ritmo increcento de la historia, manteniendo la tensión y dotando de un dramatismo único al personaje, me hicieron vibrar como hacía tiempo. Luego las rocambolescas ideas de los guionistas y la enrevesada manera de cerrar toda la historia debido a la caída en picado de las ventas cuando nos quisieron vender que el personaje original que habíamos seguido tantos años no era quién debía ser sino otro, un vulgar clon, provocaron mi alejamiento del personaje. Spiderman salió por la tangente recuperando a al Duende Verde original y pasó años en crisis hasta la llegada de Straczynski.
Así, podemos concluir diciendo que de los mejores cómics de Spiderman, la mayoría, sucedieron hace muchos años. Y que esta es una buena oportunidad de hacerse con alguna de esas historias clásicas, que no consiguen sino refrendar la idea de que el panorama actual no le llega ni a la suela del zapato a estas historias épicas, bien narradas, bien dibujadas, que tanto nos hicieron disfrutar antaño. Es buen momento para echar la vista atrás.
Scriers












Comentarios