Vamos a hacer un experimento, una reseña conjunta, para obtener puntos de vista diferentes. Se trata de que Scriers y yo dediquemos unas líneas a la película de "Transformers", así innovamos un poco y le damos más dinamismo a la tónica general de nuestro blog imposible. Bueno, vamos allá:

Transformers según Andrew Zimmerman
Siempre sentí atracción por el fenómeno Transformers. Cuando era un crío veía aquellos dibujos que Antena 3 emitía a la hora del desayuno, esa versión clásica en dibujos animados, bastante cercana a los comics Marvel que Forum editó España a mediados de los ochenta, y de los que también tenía varios en mi cajón comiquero.
Con la llegada del siglo XXI y sus consecuentes efectos digitales que acompañan a la animación, la maquinaria de Hollywood vió factible que estos robots (que surgieron de una empresa de juguetes nipona) dieran el salto a la gran pantalla. Para ello, Spielberg y su compañía contrataron a un experto en el cine de acción, Michael Bay ("Armaggedon", "La Roca") que aceptó el reto.
La trama relata la clásica lucha entre Autobots y Decepticons, con Optimus Prime en el lado de los buenos y Megatron en el de los malos. Y como excusa la búsqueda de "la chispa vital", que vaya nombre cutre se han buscado. Y la susodicha chispa la pueden encontrar si dan con el paradero de unas gafas de los antepasados de Sam Witwicky, gafas que el msmo vende en el Ebay. Parece un poco absurda la trama, pero tiene su sentido. Paralelamente tenemos un ataque de los malos malosos a un batallón americano que opera en Quatar y el típico ajetreo de las fuerzas armadas americanas. Al estilo de Terminator tenemos una fuerza malvada y otra fuerza amiga pisándole los talones a un chaval un poco pardillo, la verdad.
¿Y qué me ha parecido? Pues una tremenda película de acción, de innumerables escenas impactantes y que deja al espectador ensimismado. Michael Bay demuestra sus tablas y su buenhacer, sobre todo al principo del film. Transformers" tiene dos fases, una primera hora sencillamente sublime, con esa trama paralela de autobots y decepticons bien llevada a cabo y muy emocionante, y una hora final que se pierde entre tantisimo efecto digital y tanta batalla entre robots, llegando a confundirse cual es el bueno y cual es el malo en muchas escenas. También tiene momentos de humor, muy al estilo superproducción americana (y es que, simplemente estamos ante una de ellas). Vamos, que tiene todo los ingredientes de película Made In Hollywood: tias buenas, actor simpático, muchísima acción, humor, espectacularidad, etc.
Es decir, que como adaptación de los Transformers merece un notable, me ha hecho pasar un buen rato, eso sí, si quereis verla id al cine, porque en la televisión o el ordenador va a perder, sin duda, muchas de sus virtudes.
¡¡TRANS- FOR- MAR – SE!!

Transformers según Scriers
Enfrentarse a una película de superhéroes procedentes de un cómic me provoca hoy por hoy sensaciones contrapuestas. Sobre todo por la capacidad que tiene el cine de absorber todo lo que le rodea y convertirlo en un producto adulterado destinado a hacer dinero. Satisfacción por que uno de esos mundos que siempre imaginé de pequeño y no tan pequeño se vean reproducidos en carne y hueso (y animación por ordenador, claro). Pesadumbre porque dado los antecedentes, cualquier cosa puede pasar.
La idea de los Transformers es tan antigua que ni siquiera recuerdo su origen, sospecho que vino introducido en mi código genético como ficción que me hace vibrar automáticamente cuando veo esos logotipos de buenos y malos. Me fascinaba todos, los buenos, los malos, el momento de transformarse, su "camuflaje" entre humanos. Brutal. Me fascina. Soy un niño y como niño disfruto con este mundo imaginario. Además, la historia contaba con la pareja de bueno y malo por excelencia, los más que carismáticos Optimus Prime y Megatrón. OptimusPrime es, por si fuera poco, una de mis debilidades personales.
Así, acudí al cine exigente, dispuesto a vociferar a los cuatro vientos contra Michael Bay, Spielberg y su equipo si se cargaban este mito. De la multitud de adaptaciones llevadas a cabo últimamente, tan sólo Sin City, los X-Men y las dos primeras Spiderman se pueden considerar buenas o excelentes películas del género. Luego viene un batallón de adaptaciones vulgares dónde tenemos desde El Motorista Fantasma, Punisher, Daredevil, Hulk, Los Cuatro Fantásticos, Blade, Hellboy y un largo etcétera.
Y bueno, la verdad es que si entendemos el cine como un espectáculo, esta película es puro espectáculo. La gran diferencia entre unas pelis y otras de superhéroes radica desde mi punto de vista en dos puntos fundamentales. Primero en que haya detrás de la cámara un director con un mínimo de personalidad propia. Y segundo, en que el presupuesto no sea limitado y permita la credibilidad necesaria al mundo que hay que crear. Si estas dos premisas se juntan, por lo general, el producto sale bien. Si falla alguna de las dos, por lo general el producto cojea. Fijaros, detrás de Spiderman, Sam Raini. Detrás de X-Men, Bryan Singer. Detrás de Sin City, Miller, Robert Rodríguez y Tarantino. Todos con una filmografía más o menos decente y experiencia necesaria. Detrás de esta megaproducción, un peso pesado como es Spielberg y acompañado de un experto en cine de acción, Michael Bay, director de Armageddon, La Roca o La Isla, por citar alguna de sus cintas más conocidas.
Y así, he disfrutado como un niño con la acción a raudales, la presentación de personajes, la ralentización de las imágenes de peleas, las transformaciones, la solemnidad de todo lo que sucede en la trama, etc. He disfrutado, lo reconozco. Aún así le reconozco a la película pues esos típicos errores de superproducciones, personajes muy planos, escenas increíbles dentro de un mundo increíble, ese humor americano facilón, tan ingenioso como ridículo a veces y esa simplicidad argumental que siempre existe. Y por ponerme tikismikis, algunos robots no se corresponden exactamente con el original (es decir, existen licencias) y el personaje principal del niño tiene un carácter a lo Peter Parker, y no como el original.
Pero claro, entre tanto "Crash", "Boom", "Plash", tanto mamporro, tanta vertiginosa velocidad (esto es por redundar) y tanta espectacularidad, apenas te das cuenta. Y ni ganas que tenía, la verdad. Quería convertirme en aquel niño que con 10 años pudo ver Parque Jurásico, o mucho antes Conan, el primer Batman de Burton, el Superman de Cristopher Reeve o incluso otros títulos menores como Spiderman o Spider-girl.
Así que bueno, esta batalla me la ha ganado la industria Holliwoodiense, se han ganado una prórroga más, y es que al cine no hay que exigirle nada más de lo que promete. Entretenimiento, acción y como casi siempre, mundos imaginarios, algunos de los cuales visité cuando era un niño.
Scriers.
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