Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
24 Abril 2007

Para cuando termine de escribir este post, oficialmente habrá pasado el día del libro, pero no por ello quería dejar pasar la ocasión de unirme a media tebeosfera y deciros a todos: "en el día del libro… regala tebeos".

Es una bonita iniciativa que me ha hecho reflexionar sobre el tebeo (o el comic) y su calado en la juventud de hoy día.

La mayoría de mis amigos no leen comics ni por asomo, lo más que hacen es hojear alguna tira de prensa con la que se encuentran accidentalmente en el 20minutos o alguna revista y poco más. Como buen curioso que soy, siempre que sale el tema les pregunto el porqué de ello y obtengo respuestas de diferente índole; "nunca me despertó la curiosidad", "eso es para críos" o "nadie me los descubrió". Respuestas todas ellas respetables, pero con un denominador común, la persona no le da la oportunidad a un buen comic, tampoco parece que les mueva el gusanillo, no les provoca curiosidad.

En la mayoría de los casos, estoy convencido de que si estos amigos leyeran un buen comic, y no tiene porque ser una obra compleja como Watchmen, V de Vendetta o Blankets, no, si no un buen número de Superlopez, unas buenas tiras de Calvin y Hobbes o un número inspirado del Death Note, acabarían rindiéndose ante el noveno arte, porque si con alguna ventaja juega el comic es con la capacidad única de combinar buenos textos con grandes imágenes así como de crear y transmitir emociones que quedarán para siempre plasmadas en el papel, esperando el momento oportuno en el que tu retina quiera volver a contemplarlas.

Y no es que me encuentre enfadado con los libros ni nada por el estilo (de hecho ahora estoy degustando a Saramago y su rocambolesco "El hombre duplicado") solo pretendo reivindicar el comic. Desde pequeños nos obligaban a leer libros, estudiar cuadros, solfeo, partituras…etc. Desde la educación formal nos enseñan muchas técnicas, muchos fenómenos culturales y artísticos en diferentes formas, solo alguna vez, muy esporádica, casi de pasada, comentan que existen los comics.

Algunos escritores de comics podrían ser auténticos fenómenos culturales por la grandeza de sus obras, pero sus méritos son reconocidos casi únicamente desde su gremio, escriben en la sombra, ocupan las contraportadas de las revistas. Cuando llega un reconocimiento desde otros sectores, tachan al elogiador de friki. Ahora parece que con el empujón de la industria cinematográfica nombres como Frank Miller o Alan Moore empiezan a recibir los elogios que merecieron años atrás, pero todo está envuelto en un halo de hipocresía y falsa palmadita en la espalda. Cuando el boom de las películas sobre héroes cese, entonces volveremos a la situación de antaño, esa en que la sociedad hojeaba (y ojeaba) un comic, esperando la onomatopeya de turno y ver al clásico Mortadelo escapando de sus perseguidores para luego cerrarlo y reciclarlo como cartera hippie.

Desde aquí reivindico el comic, el tebeo, la novela gráfica, las tiras cómicas, el manga, su derivados… como querais llamarlo, reivindico el arte de la viñeta y su yuxtaposición con los textos. Reivindico a Kirby, a Moore, Buscema, Eisner, Max, Sienkiewizc, Claremont, Quino, Jan…  como los grandes autores que supieron plasmar y representar el arte en nuestra sociedad occidental.

Si no leéis comics, os apetece empezar a ello (o intentarlo al menos) y no sabéis por donde empezar os recomendaría alguna obra autoconclusiva, para no sufrir el desgaste de tener que coleccionar de buenas a primeras, aunque el hecho de coleccionar también tenga su encanto.

En nuestro archivo tenemos 25 obras que nos parecieron interesantes de reseñar. Aún así recomendaré brevemente algunos tebeos que podeis regalar por Sant Jordi a quien quiera iniciarse en el mundo del tebeo, y a quién no, porque como poco, seguro que es un regalo original.

RECOMENDACIONES

Watchmen – Alan Moore y Dave Gibbons

La obra por antonomasia del comic americano. Una obra compleja y profunda, existencialista, ambientada en el transcurrir de unos superheroes retirados. Una maravilla de guión que nos presenta un entramado rico en matices y detalles, del que siempre puedes descubrir algo nuevo. Una inmensa telaraña narrativa en la que el guión y el dibujo funcionan al unísono de una manera sublime. Quizás la cima de la obra de Moore. No apta para principiantes, pero digna de reflejar como lectura con la que graduarse como lector de comics.

Ultimate Spiderman


Aconsejo esta serie porque a los nuevos les resultará un modo más asequible de adentrarse en el comic book americano superheroico si comienzan desde cero. Supone la actualización del personaje creado por Lee y Ditko, un joven Peter Parker inmerso en nuestros días, con la misma ingenuidad que la versión de antaño y semejantes dilemas morales. Narración ágil y dinámica, divertida. Dibujos eficaces y (en algunos momentos) espectaculares de la mano de Mark Bagley, con guiones emocionantes y solventes de Brian Michael Bendis.

Es ahora, con el estreno de la tercera parte de la versión cinematográfica, cuando saldrá a los kioskos un coleccionable con las aventuras de este joven Parker de nuestros días. Para nuevos lectores y veteranos nostálgicos.

Trilogía de BlackSad



Estas novelas gráficas van dirigidas aquellos muy exigentes con el dibujo, para que no queden decepcionados con su primer comic. Si eres de los que cree que los comics deben de ir acompañados de una portentosa habilidad gráfica esta es tu obra, que afortunadamente no desmerece al guión. Meses atrás nos centramos en el primer volumen.

Mafalda, de Quino

Quino es un genio, capaz de darle un buen repaso al mundo en que vivimos desde la mirada sutil e ingenua de una niña de 6 años. Mafalda parece pasar de puntillas allá por donde va, pero sus preguntas, sus dudas, sus interrogantes, son ya un clásico del noveno arte. Una de las tiras cómicas con más encanto de la historia y un clásico del mundo de la viñeta. No tengo un sólo libro de Mafalda, pero son años y años leyendo sus tiras en los periódicos, magazines, incluso en la red, y siempre con un gran sabor de boca. Apto para mentes inquietas y cavilantes.

He propuesto cuatro obras, pero hay infinidad de ellas capaces de despertar el interés, dependiendo, claro está, del perfil del lector, sus gustos y preferencias. Espero que a alguien le pique la curiosidad. Solo con el hecho de que probéis y leáis algun tebeo o en su defecto, regaléis alguno, me daré por satisfecho.

Andrew Zimmerman

 

 

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
20 Abril 2007

Hoy toca post-protesta. Aunque más que protesta podría llamarlo post-decepción. Últimamente venía recomendando desde este blog imposible las andanzas de Poncho K, las cuales me habían ocupado el mes pasado un par de entradas referentes a su disco "Cantes Valientes". Este último trabajo iba ganando grandeza con cada escucha realizada, ya que pude descubrir nuevos matices y colores que en sus primeras sesiones pasaron casi inadvertidos.

Ello me llevó a pedir por Internet un dvd que editaban a la par que este Cantes Valientes con un directo de Poncho en Carabanchel, con el predecible título de "Poncho Karabanchel". He de decir que me ayudó a comprarlo el precio del mismo (4,9 € más gastos de envío), que en los días que corren no está nada mal.

Pero es evidente que nadie da duros por cuatro pesetas y este dvd deja mucho que desear en varios aspectos del mismo, vamos a comentarlo.
Poncho sale a escena con lo puesto, rodeado de una diminuta banda compuesta tan solo por un batería, un bajo y un guitarra eléctrica, y todo ello en una pequeñísima sala como es la sala Live de Carabanchel. El resultado es lo más parecido que se puede encontrar a "los conciertos de Radio 3", que emitía la 2 de Televisión Española, pero en cutre. Un ambiente muy íntimo, con un público lleno de fervientes seguidores del sevillano que si se estiran pueden tocar a la banda y que tararean todas sus canciones. En el apartado técnico apenas un trío de cámaras sucediéndose como mejor pueden, haciendo pequeños travelling para la galería, mucho juego de luces y poquito más. Además, la iluminación dota al dvd de un aspecto amateur que no convence en absoluto.

El problema es que una vez me he empapado de la discografía de Poncho K, uno se queda con un sonido lleno de esos matices de los que hablaba antes y que, con una banda tan justa, no puede ofrecerse. Se echan de menos algunas percusiones, ciertos punteos inspirados, las palmas y jaleos, los coros, los violines. Y claro, eso no lo pueden ofrecer cuatro personas. El resultado es un sonido farragoso y eléctrico, con un rock desnudo, que también es interesante, pero que deja a Poncho totalmente solo ante el peligro, siendo bastante evidentes los pequeños errores que comete a lo largo del concierto. Aún así, su entrega y coraje son dignos de resaltar.

Por lo menos el repertorio elegido es bastante coherente ya que recoge las canciones que más parecen haber calado en el respetable y que se ajustan a su vez a la fuerza del directo. Quiero decir que aunque personalmente echo en falta algún tema glorioso, el tracklist me parece más que justificado, siendo catorce canciones que bien definen en su conjunto la trayectoria de Poncho K.

Al contemplar el dvd desde la distancia y tras haberlo visto varias veces es cuando me pregunto: ¿Será aguna estratagema de la discográfica la aparentemente prematura edición de este dvd? ¿No se lo podían haber trabajado más inviertiendo en este producto y ofreciendo un resultado digno? Porque si yo fuese Poncho habría presionado a la discográfica para cuidar mucho mi primera grabación en directo, habría buscado una sala con mejor acústica, más aforo, mejor iluminación…etc. ¿Qué criterios acompañan la edición de este dvd en directo? ¿Que objetivos persigue?.

Cuestiones sin respuesta para una decepción mayúscula.


Andrew Zimmerman

 

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Andrew Zimmerman
19 Abril 2007

Llevo más de medio mes sin escribir en nuestro blog imposible y la verdad es que me ha costado encontrar un paréntesis para dedicarle unas líneas, menos mal que Scriers y Eterno Viajero han cumplido con creces en mi ausencia maravillándome con sus respectivos post.

Entre las vacaciones de Semana Santa, la multitud de trabajos que me exige la carrera y otros quehaceres periodísticos que desvelaré proximamente no encontré hueco para dedicarme a una nueva entrada.

El hecho es que llevo tiempo queriendo inaugurar una nueva sección dedicada a los deportes, pero nunca me atreví a ello, quizás porque rompe con la dinámica general del blog, completamente enfocado al cine, la música y al noveno arte y también porque no creo que entusiasme mucho a mis compañeros imposibles.

¿Qué me ha hecho cambiar de idea y dar este paso?

Esta maravilla:

Messi recibe un balón comprometido de Xavi algo escorado a la banda derecha y con la presión de dos defensores, libra a uno de ellos con un pequeño recorte marca de la casa, hace lo propio realizando un tunel al segundo defensor, deja atrás a ambos mediante una galopada endiablada con la que encara a un tercer jugador del Getafe, al que dribla con un recorte y deja a otro defensa por los suelos con la verticalidad que le caracteriza, luego, cuando se encuentra frente al portero, vuelve a usar un regate hacia la derecha para empujar el balón al fondo de las mallas con su pierna mala. Una obra de arte.

Y es que Messi viene demostrando que es un jugadorazo desde hace ya mucho tiempo, lástima que las lesiones frenaran su evolución natural. Partidos como los que realizó ante el Real Madrid esta temporada o contra el Chelsea la pasada, demuestra que en los momentos importantes también aparece.

Messi puede que no sea un seguro de vida para el Barça, pero es siempre una alternativa en el juego por su verticalidad y por su descaro. Y si encima lo rodeamos de los compañeros que tiene, "la Pulga" está llamado a ser una de las grandes figuras de los próximos años. Una cosa es segura, con este gol ya ha pasado a la historia.


Andrew Zimmerman

PD: Creo que este gol histórico se merecía un pequeño post, aunque sea simplemente para que quede constancia.
 

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Difícil eso de hablar de Los Planetas. Para ello debes enfrentarte a la difícil tarea de librarse de juicios y prejuicios, debes liberarte con calzador de las miles de historias personales solapadas hace años con esas canciones, debes cual Padre Karras, someterse a un buen exorcismo que te libere del espíritu fan, y también del espíritu anti-fan, fenómeno bipolar que ataca a cualquier trabajo de los Granadinos y que lo desvirtúa hasta convertirse en un producto más debatido que disfrutado. Tan complicado resulta, que creo que el acierto radica en expresar todo aquello que te invade al escuchar el nuevo trabajo de los Granadinos, ya en la calle, La Leyenda del Espacio, ya sea para bien o para mal.

Desde mi punto de vista Los Planetas, como decían en un conocido fanzine colgado en la red, soportó parte de su éxito en una empatía generacional fuera de toda duda y precedente. Pero no sólo en eso. Como todo gran grupo generacional, The Smith, Pulp y hasta Oasis podrían valer de ejemplo, sus letras calaron en lo más hondo de una comunidad indie en ese momento falta de referencias visibles, de carne y hueso. Existían grupos válidos, algunos realmente buenos, pero ninguno consiguió un eco masivo, un reconocimiento general y sobre todo, ninguno se estableció como abanderado del movimiento e icono mediático. Valen Surfin Bichos y 091 cómo ejemplo de grupo de calidad contrastada, pero en lo que corresponde a la simbiosis musical con una generación señalada, apenas unos cuantos elegidos fueron capaces de disfrutar y asimilar dichos proyectos. Sin embargo, un grupo que incumple las mayorías de premisas básicas en cuanto a carácter independiente se refiere (empezando por la discográfica y terminando por algunas decisiones importantes plenamente impregnadas de tufo mercantil), que reniegan una y mil veces de su propia estampa, soportó y soportará (luego hablaré de ello) el peso de una generación deseosa de agarrarse a una personalidad que la definiera como única e irrepetible. Y aquí, aunque las múltiples y reconocibles referencias (Mercury Rev, Sonic Youth) musicales hablen en voz alta, la colección de todas ellas sirvió como traje a medida para un cuerpo imperfecto, hasta entonces demasiado dúctil y maleable, el de la escena independiente nacional.

A parte de las influencias, considero que Los Planetas encierran algunos aciertos más. Desde mi punto de vista, la tesis doctoral de calidad inequívoca a la que somete J al desamor, eterno e infatigable motor del intramundo, el uso de una voz nasal casi incomprensible que obliga al oyente a repetidas escuchas casi maldiciendo al grupo, el uso de la imagen y del diseño gráfico como estandarte (Arumburu meritum) son otros hechos significantes a la hora de describir rápidamente el fenómeno.

Total, que desde que la fórmula surtió efecto, la carrera de los granadinos ha cosechado, tomando una voz generalizada como propia, hasta tres discos excelentes o de alta calidad, Super 8, Una semana en el motor de un autobús y Unidad de desplazamiento, dos discos no tan buenos pero con momentos de gran calidad, Pop y Encuentros con Entidades y un disco infumable, Contra la Ley de la Gravedad, que evidenciaba rutina, desidia, poca sensación de conjunto y falta de creatividad (bien es cierto que todo esto empezaba a detectarse con antelación). Así, una escena tan tendenciera, voluble, antimitómana y con un espíritu de reinvención tan elástico como es el de la escena indie patria, tomó cartas en el asunto, Unos afilaron cuchillos y reivindicaron otras apuestas, olvidándose del grupo entero, y otro se agarraban esperanzados a la posibilidad remota de alzar el vuelo, es decir, el próximo disco, "La Leyenda del Espacio". Por hacer un símil a lo J, cómo cuando tu equipo deportivo anda en zona de descenso y sólo un milagro hará que salve la categoría. Y lo que son las cosas, Los Planetas, a falta que el tiempo ponga las cosas en su sitio, al menos suscitan el debate, dejan la impresión de que en su disco está pasando algo y se convierten, de nuevo, en la comidilla de los corrales indies. Que sea para tanto, ya veremos. El caso es que el cambio era inminente y J, que de tonto no tiene un pelo, utilizó dos apoyos principales para transformarse y mudar la piel con mayor facilidad. Uno, utilizar a un disco clásico pero en lo general muy inadvertido como fuente de influencias (lo nieguen o no), El Omega de Lagartija Nick y el Maestro Enrique Morente. De hecho, que Morente aparezca en todo este fregado, última canción del disco, no parece fruto de la casualidad, ¿Verdad? Otro, camuflarse cual camaleón para hacer una demo con cierta aceptación bajo el sobrenombre de GrupodeexpertosSolYNieve. Ambos pasos se me antojan significativos y rotundos, a la par que evidentes.

Así pues, Los Planetas presentan en esta "La Leyenda del Espacio", título vinculado al célebre disco de Camarón, una especie de estudio del flamenco desde la pose típica de los granadinos y adoptando sus métricas, tempos y estructuras. Es decir, presentan en muchos momentos su distorsión característica, presentan una voz lánguida y audiblemente dolorida, amalgama de ritmos de baterías, temas que en esencia, hablan de amor o desamor (esta vez un poco más lumínicos) y una reconocible producción que en las palabras de propio J ha quedado muy "Super 8". Así, los diferentes palos del flamenco (seguiriyas, jondo, fiestas…) se suceden y pasan por el filtro planetero, abarcando rincones casi inauditos y un sonido cuanto menos, sorprendente. Para los nostálgicos aderezar la ensalada con un poco más de lo mismo (hay dos singles en potencia) y algunas composiciones complejas e hipnóticas marca de la casa. Y… Tachán, producto en la calle.

Conclusión personal. Los Planetas han sabido dar un golpe de efecto, mayor o menor en función del tiempo y sobre todo, de la aceptación popular, pero un golpe sonoro con eco al fin y al cabo, y todo ello nace de la enfermiza obsesión de J con el flamenco. Desde mi punto de vista los puntos más altos del disco son los más flamencos, los que se enfrentan cuerpo a cuerpo y sin complejos a cualquier palo (Canción del Bute, Yo no me asomo a la reja, Negras las intenciones o Deseando una cosa). Lo más flojos, los que recuerdan a los últimos discos, esos vistazos atrás a veces algo forzados, los singles en potencias, vaya (y eso que "reunión en la cumbre" me encanta). Parece que a Los Planetas les queda aún que decir, quizás no con la frecuencia de sus años mozos (esta vez da la impresión de haberse tratado de un parto difícil), pero sí con cierta contundencia y frecuencia como para no abandonarlos a su suerte. A los incrédulos le incitaría a probarlo, aunque tan sólo sea por mera curiosidad. A los fans, hacer lo que un servidor hace, devorarlo, disfrutarlo, hacer selección de las favoritas y filtrarlas a lo más hondo de la memoria, fiel reflejo de que uno de los grupos más significativos de mi vida personal pueden seguir aportando lo que en definitiva resume toda esta parafernalia; buenas y adictivas canciones.


Scriers.

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Completamente abatido tras 400 kilómetros de carretera llego a casa con un hambre brutal del Club de los Imposibles.

Y es que ayer, (o hoy, según se vea) nos lanzamos unos buenos amigos y yo al asfalto dirección Marinaleda para presenciar lo que sería mi sexto concierto de los vallisoletanos Celtas Cortos.

Contar todo esto no me resulta fácil pues es darle la razón a tantos soplagaitas que siempre han rajado sobre el líder de la banda y que he defendido siempre.

Me considero no un simple seguidor de la banda, si no un auténtico celtero. Demasiados años escuchando sus increíbles grabaciones, muchos (seis) conciertos votando y vibrando por su potencia, por su frescura, por su buen hacer, por su cercanía absoluta. En fin, Celtas es otro de esos grupos que considero ‘grupos de mi vida’.

Pero lo de anoche es absolutamente indefendible. No merece la pena siquiera hacer de abogado del diablo. Lo de ayer fue una verdadera vergüenza musical, un doloroso insulto a los que llevamos la música de Celtas Cortos tan grabadas en nuestros corazones.

No sé si exponer aquí la retaila de abominables fallos que fueron cometiendo a lo largo de la noche.

Grupo

Creo que es conveniente, y el que estuvo presente creo que coincidirá conmigo, que es necesario hacer una separación entre Celtas Cortos y Jesús Cifuentes.

Intentaré, aunque sea harto difícil, no caer en el insulto personal, porque ante todo quiero que esta humilde opinión que aquí expreso sea desde un punto de vista maduro y objetivo.

Empezaba el concierto con un puñado de horas de retrasos. En concreto a las 02.30 cuando los termómetros marcaban sus flamantes 4ºC. Pero daba igual, al igual que daba lo mismo que mi madre, con 60 años, estuviera, otra vez más, esperando como un niño que saliera la banda a hacer un “inicio de gira” como se merecían después de los 400 km que se tenía que meter entre pecho y espalda para presenciar el concierto.

Pero nada más lejos de nuestro interés vimos a unos Celtas Cortos espléndidos en el ámbito puramente musical, pero absolutamente aberrantes en cuanto al hilo principal de casi cualquier banda … la voz.

Jesús Cifuentes que lucía su preciosísimo chandal negro, apenas podía mantenerse en pie, ni siquiera abrir los ojos. Tal era el estado en el que iba que durante lo que duró el concierto no supo cantar ni una sola canción. Daba, de verdad lo digo, verdadera pena verle así. Un cadáver con vida. No articulaba palabra, no tenía ningún tipo de reflejo, ni habló nada, estropeaba todas las canciones con sus niñerías.

¿El resultado? Vergonzoso. Asqueroso. Penoso. De verdad lo digo, era para echarle del escenario en ese mismo momento y seguir con un concierto que musicalmente era como siempre genial.

La gente lo notó desde el primer minuto. Sendino cantó todas las canciones. Se notó el cambio en los micros subiéndole la voz a él y bajándosela al caradura de Jesús. Fueron varios los que subieron al escenario para decirle pacíficamente (excepto uno que estuvo molestando todo el conciertos con sus insoportables raps) la sinvergonzonería que estaba mostrando ante todos, que no éramos pocos, pero supongo que no era capaz ni siquiera de asimilar lo que le decían.

Jesús tocó con guitarras desenchufadas. Óscar tuvo que quitarle las manos de la guitarra cuando una canción ya había acabado y el seguía empeñado en poner ese complicadísimo Fa. Se dedicaba a seguir bebiendo cerveza y a rozar la púa con el micro generando un estruendo indescriptible.

Daban ganas de llorar cuando al acabar una canción no aplaudía nadie. Creo que no puede haber castigo peor para un músico.

También si cabe debo reconocer mi cierto enfado con parte de los músicos que se dedicaban a descojonarse sin ningún tipo de miramiento cada vez que Cifuentes metía la pata, que fue durante la hora larga que duró el espectáculo.

Sin embargo debo felicitar a todos los músicos por su buen hacer y estar. En concreto que Goyo, Sendino, Alberto y Óscar dieron una verdadera lección de veteranía al resto.

Así acabó el concierto de forma repentina con una instrumental que ya habían tocado en un medley (Hacha de Guerra). Ni bises, ni despedidas, ni siquiera disculpas. Eran las 04.00, el concierto había acabado y todavía estábamos esperando a que alguien tocara una canción en condiciones. Tomamos el playlist y habían dejado por tocar gran parte de sus temas.

Cifuentes

Y tan monumental era nuestro enfado e impotencia de ver lo bajo que estaba cayendo el nombre de un grupo al que tanto queremos, que no tuvimos reparo en meternos en camerino sin ningún tipo de problema. Queríamos hacerle mostrar nuestro descontento al seno de la banda.

Nos encontramos con Eduardo, mánager de la banda que evidentemente no tiene culpa de nada. Pero si es cierto que representa a una banda, así que como seguidor convencido del grupo creímos oportuno hablar con él. En los primeros minutos tras acabar el concierto el ambiente estaba muy caldeado; la gente no es tonta, y por motivos evidententes Eduardo se encontraba a la defensiva.

Una vez se calmó el percal y fueron saliendo los músicos fuimos uno por uno felicitándoles a lo que nos respondieron con reiterados agradecimientos que valoramos mucho.

Tras unas historias divertidas entre medio (yogures de coco y demases) nos dirigimos a salir del recinto. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando el mánager se nos acercó a nosotros a despedirse y en cierto modo a disculparse, gesto que honra a la banda en general.

Luego nos topamos con el coche de Alberto, Goyo, Óscar y Sendino al que le ofrecimos tomarse unos chupitos con nosotros, pero tenían que marchar, (seguro que avergonzados), hacia Cáceres.

¿Y qué lectura saco yo de todo ésto? Pues que ‘así no’. No son formas. Lo de ayer fue una insultante burla a todo y cada uno de los allí presentes.

Celtas Cortos hace gira para celebrar sus 20 años de música. Y eso se gritaba … ‘20 años de música para acabar así’.

Espero que no se vuelva a repetir, que la música de celtas invada de nuevo cada rincón de antes ocupó. Pero es que así no va a haber nadie, absolutamente nadie, que pague el caché de Celtas Cortos, porque aunque dieron la talla, se rieron en nuestra cara.

Hay gente que por lo de ayer ya os ha dejado de lado, y no es para menos.

Celtas, por favor, respetad el nombre que tenéis y seguid haciendo buena música

Jesús … ¿para qué volvistes?

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