
El día 14 de Febrero ya acumula 3 grandes efemérides personales que recordaré por siempre. Una de ellas y de reciente incorporación es la del anuncio del regreso de mi grupo de rock preferido; Héroes del Silencio.
Yo he sido uno de esos internautas que buscan y rebuscan información hasta donde no la hay sobre la banda, su música, sus letras, sus componentes, sus misterios, sus entrevistas, sus vídeos… uno de esos internautas que recorren semanalmente una ristra de foros en los que se lleva hablando 11 años sobre un grupo muerto pero con un legado que a veces se escapa de los límites de lo razonable.
He ido siguiendo la trayectoria de los cuatro componentes principales por corta, insignificante o desapercibida que fuera. Tengo discos raros, proyectos en los que han colaborado Pedro Andreu o Joaquín Cardiel. Tengo los discos de Alan Boguslavsky, los de Digital Analogic Band, el de Puravida, la Carta del Indio Salvaje la utilizo en dinámicas con chicos para concienciarles del cuidado del medio, el Trigonometralla suena muy de vez en cuando en mi habitación, y la discografía (oficial y no oficial) de Enrique Bunbury me la conozco como la palma de mi mano.
Maltoco más de una veintena de canciones de Héroes con la guitarra, tengo un DVD repleto de rarezas, de bootlegs, de grabaciones prehistóricas, de conciertos grabados a miles de kilómetros de España, tengo física o informáticamente hablando la mayor parte de las entrevistas y reportajes que se han publicado en los últimos años sobre el grupo. Me llevé meses buscando una camiseta con su logotipo. Y todo, estando muerta la banda.
Mi primer contacto recordado por Héroes del Silencio fue una mañana de un día laborable del 96 en la que yo, con 11 años, falté al cole no sé muy bien porqué motivo. En la estantería del salón de mi casa vi un CD original, con una portada en la que aparecía unos tipos raros y uno de ellos con unas gafas raras. Me lo puse. Me tumbé en el sofá y empecé a ojear el libreto. Era gracioso que estuvieran escritas las letras en 2 idiomas. Y las fotos que venían se me grabaron en la mente. Sonaba Derivas y creí estar escuchando un disco de música relajante, así que le subí el volumen para escucharla mejor. De repente, Rueda Fortuna… un tremendo estruendo en mi casa me hizo asustarme, bajar el volumen y mirar a ese disco con otros ojos… para mi, en mi tierna infancia, eso era puro y verdadero ruido.
Luego vinieron las tardes en el la bolera del club viendo proyectados videoclips que mi amigo Mai, fanático de la banda por aquel entonces, pedía constantemente al encargado del lugar mientras comíamos pipas, jugábamos al billar o al tetris.
Luego empezaron las sesiones de guitarra las noches de invierno en algún rincón del mismo club, las rarezas, los discos… y ya Héroes fueron algo especial para mi. Un grupo recién separado y que me encantaba. Las primeras canciones que supe tocar con la guitarra fueron La Herida y Con nombre de guerra.
Ya con el tiempo fueron cambiando mis gustos musicales, mi vida, mis amistades, pero Héroes seguían latiendo con fuerza. Es algo que siempre nos unió y nos unirá por siempre jamás a mi hermano Dani y a mi. Por eso considero que Héroes del Silencio es el grupo al que más aprecio le tengo. El más importante en mi vida por así decirlo, aunque quizás no el que más me guste en cuanto a calidad se refiere.
Recuerdo un verano del año 2000 en el que Pedro M. y yo estábamos descansando en una roca de la Laguna Grande de Gredos, en la que no había absolutamente nadie. De repente, la belleza e inmensidad del lugar y la tranquilidad que se respiraba me hicieron recordar a Derivas y la foto que la acompañaba en el libreto la primera vez que la escuché con 11 años. En aquel momento se me puso la piel de gallina, se me encharcaron los ojos y redescubrí la verdadera magia de la música.
El ambiente que rodea a Héroes del Silencio es un ambiente que no me cansa y que verdaderamente me hace sentir. Es eso lo que me engancha a su música.
Que el nombre de este lugar se llame el Club de los Imposibles y que coincida con el nombre de la canción que abre Flamingos no es fruto del azar. Los aquí escritores somos grandes seguidores de la música de Bunbury en solitario. Hemos visto conciertos de él juntos, conocemos su trayectoria y nos interesa mucho musicalmente hablando.

Siempre he defendido que la trayectoria de Héroes y la de Bunbury no es comparable en absoluto. No soy de esos, al igual que pasa con los seguidores de Platero y Tú, que se dedican a recordarle desde las primeras filas de un concierto la banda de las que fueron lideres indiscutibles. Soy verdadero fan (y eso es mucho decir) de la música de Bunbury, pero es indiscutible que Héroes del Silencio, aunque sea sólo de forma sentimental, para mi son infinitamente más importantes.
Llegados a este punto se podrían entrar en muchas polémicas… ¿porqué no dejarlo tal cual? Cuatro discos de estudio a cual mejor. Con estilos diferentes pero con una marca de identidad exclusiva. Cuatro discos y millones de discos vendidos y un éxito internacional inigualado jamás por ningún otro artista o banda castellana.
Héroes del Silencio, o mejor dicho, EMI, lleva demasiados años viviendo de la renta. Cada 2 años tenemos discos y deuvedeses con "material exclusivo" a cual más cutre, plagado de falacias, errores y hechos de prisa y corriendo para que esté listo en épocas navideñas y volver a sacar un pico de una naranja a la que ya no le queda zumo. No existe material inédito por editar de Héroes. Está todo en la calle. La sed de su música es hoy día, aun más fuerte si cabe que en 1996.
Si hay algo que aprecio de esta vuelta es la sinceridad de las palabras de todos. Viéndolo desde la distancia de uno que pone Los 40 principales y escucha "… ¿todavía no te has enterado de que han vuelto los Héroes?" uno dice… ¡¡vendidos!! ¡¡falsos!! ¡¡peseteros!!. Pero si uno analiza los últimos encuentros con miembros de la banda se puede apreciar que desde hace dos años acá la disposición de la mayor parte de la banda a dar "un par de conciertos a lo grande" era muy alta.
Se suele asociar a Bunbury como el malo, el chulo, el grosero, el maleducado, el arrogante y el que siempre renegó de Héroes. Y me temo que no hay nada más lejano que eso. Los contrarios a este regreso y que apenas conocen los últimos movimiento del artista se lanzarán como perros en jauría a criticar sin apenas criterio (curioso ¿verdad?) la trayectoria del maño.
Pero en toda ésta vorágine de ilusión, alegrías y nervios hay algo que me hacen temer. Por un lado queda la duda si Héroes bajarán del pedestal para dejarle hueco a otros grandes que se retiraron a tiempo y dejaron un legado muy importante. Se juegan mucho en esta gira internacional.
Evidentemente no espero que Bunbury tenga la misma potencia en directo que cuando cantaba Iberia Sumergida. Lleva demasiado tiempo cantando tangos y "rock bastardo" como él le llama como para ahora volver a la energía que tenía hace 11 años. Ni que Valdivia tenga la misma soltura con su mástil. Eso es algo que debemos asumir todos los que apoyamos su vuelta.
Creo que en toda esta historia no voy a ser todo lo crítico que suelo ser. Este es "mi momento Héroes" y no voy a dejar que nadie me lo fastidie. Ahora mismo es mi ilusión y hablando deprisa y mal, me la suda que si han vuelto sea por dinero. Voy a poder cumplir uno de mis sueños (que no es el único y ni siquiera el más importante) y cuando esté ahí, en la Romareda de Zaragoza poco me va a importar que la entonación de Bunbury no sea la apropiada, que un redoble no le suene bien a Andreu, que Joaquín apenas se mueva o que a Valdivia se le rompa una cuerda.
El tiempo dirá que tal le sienta a Héroes esta vuelta. Yo creo que le beneficiará plenamente como grupo, que recargará las pilas de sus seguidores, que el rock estará de nuevo en boca de chicos y mayores y que por fin, podré sentir su música en directo; con mi hermano, por supuesto.

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