Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
27 febrero 2007

(Conversación basada en hechos reales)

"- Nos vamos de concierto, ¿te vienes?.
- Vale, ¿quién toca?
- Vanexxa
- ¡No será de OT!
- Joder, no, no tiene nada que ver, es un nuevo descubrimiento, puede que te guste.
- Vale, ¿a qué hora es?
- A las 9:30, te recogemos."

Hasta el pasado Sábado yo no tenía ni idea de quien era Vanexxa, desconocía su estilo musical, su voz, su discografía, su sola existencia. En un largo trayecto en coche con mi amigo Jesús pude escuchar su primer y único disco, "Se Rompe o Se Raja". Y he de decir que la primera toma de contacto fue de mi agrado, aunque el disco contenga pequeños toques horteras que no van mucho conmigo. Con una voz sensual pero contudente (que recuerda sin duda a la de la Mala Rodríguez) Vanexxa firma 14 temas de un enorme eclecticismo. No tiene estilo definido, la variedad no falta: algo de hiphop, electrónica, pop amable, pachanga…un poco de todo, vaya. Ese estilo tan variado juega a su favor y en su contra. Lo explicaré; se hace ameno escuchar las múltiples influencias pero acabas echando de menos un poco de linealidad y coherencia estilística.

Total, que por la noche fui al concierto de Vanexxa (por 12 euros, ¡siguen subiendo sin parar las entradas a los conciertos!). Y allí salió un Dj (Ivan Ruíz) y ella, vestida de cabaretera, como en su portada. Sin ningún tipo de complejos comenzó el show repasando uno a uno los temas de su disco. Algunos de los allí presentes (éramos pocos, una media entrada de la sala) coreaban sus letras y se divertían con la sexualidad que desprende su puesta en escena. Escuchamos unas letras cargadas de autoparodia sexual, de sentimientos enfrentados, de denuncia social. Vanexxa tiene una verborrea parecida a la de Albert Pla, constante y delirante pero con mucho sentido crítico. Quiero interpretar los temas como parodias críticas al momento hortera de la juventud actual, al desenfrenado mundo de la noche, al feminismo barato. Ojalá vayan por ahí los tiros porque si es así Vanexxa da justo en el clavo.

He de confesar que Vanexxa además de estar de muy buen ver, jeje, tiene una personalidad que me atrae mucho por todo lo dicho anteriormente, que denota autenticidad, y porque me parece un soplo de aire fresco al aburrido panorama musical de hoy día. Aún así, hay algo que me huele mal. Tengo la sensación de que el destino de esta chica irá abocado al fenómeno comercial y a su posterior desvirtuamiento. Esto ya le pasó a Bebe en su día y ella misma tuvo que parar el ritmo y bajarse del tren para dedicarse a otras cosas porque se había convertido en una caricatura de ella misma. Temo que esto se vuelva a repetir, y sinceramente creo que mis presagios no andan desencaminados. El tiempo dictará sentencia.

Termino este pequeñísimo post con algunos links para los que quieran echarle un vistazo a la divertida propuesta de Vanexxa:

- Video 1:  "La desheredada"
- Video 2: "Superguay"
- Su space.

Andrew Zimmerman

PD: Dejo reservado un tema en la recámara para abordarlo en un futuro post: razones por la que apenas existen propuesta musicales femeninas que me gusten.

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ScriersScriers
Scriers
24 febrero 2007

 

Aviso, para que no caigáis en la trampa. "Mis circunstancias" de Lewis Trondheim es una obra autobiográfica. Uno de esos "Slice of life" tan de moda. Por tanto, fue por sí mismo un error introducirme en el universo Trondheim con un libro personal, para un público reducido, que deben tratarse o bien de seguidores acérrimos del autor, o bien amantes del género (anteriormente citado). Para un buen seguimiento del autor, lo suyo es hacerse con "La Mazmorra" o "Laponis", este último está siendo reeditado en un formato perfecto, muy ameno y no excesivamente caro, pero nunca empezar como he hecho yo, con "sus" circunstancias.

Una obra, que el mismo autor ha definido como un ejercicio para conocerse a sí mismo y que bajo las premisas básicas Trondheimnianas (una colección de seres humanos presentados bajo aspecto animal), ya no relata el mundo según como él lo ve, sino que a través de él mismo, personaje principal de la historia, intenta relatar el mundo. Y claro, siendo dibujante, la historia gira sobre su vida personal, editoriales independientes que intentan ocupar su porción de mercado dando luz a un producto digno. En este libro, una historia sobre una mosca que el autor quiere editar en Japón, sirve como frágil hilo argumental. Y digo frágil, porque contando los recuerdos, los encuentros y desencuentros con conocidos del mundo de los cómics (cameo de Moebius incluido), amigos, y esa alteración de la realidad que sufre Lewis Trondheim, el hilo argumental parece lo de menos. Se acerca más a un "collage" de recuerdos, reflexiones y exorcismos interiores del autor utilizando como pretexto al mundo que le rodea.

Y a Trondheim, al menos, no se le puede negar sinceridad, pues para presentar este álbum, no duda en presentar el mundo tal y como lo ve, caracterizando a cada persona con el animal que sus ojos lo creen oportuno, y poniendo en su boca, las palabras que el cree recordar bajo las situaciones que cree recordar (autobiografía pura y dura). Lo gracioso, es que el libro goza de un anexo donde muchos de los personajes retratados tienen derecho a réplica. Y estos, hacen uso y disfrute de esta condición con todas las de la ley, haciendo dudar al lector de la veracidad de la historia. De cualquier manera, a nadie se le escapa que la verdad no existe por sí misma, sino que existen miles de verdades, una por cada persona que existe, una por cada manera de percibir lo que realmente sucede. Tampoco se le puede negar al autor, autocrítica. Se muestra un ser rancio, huraño, antisocial y maniático (pobre Brigitte, su cónyuge). Luego también es sensible, autocrítico y gracioso (a veces, por lo ridículo que resulta).

Podemos decir que a través de su experiencia y sus demonios interiores, el autor deja caer, intrínseco, su peculiar visión del mundo. Pero no nos llevemos a engaño, esta obra le sirve más a Lewis que a nosotros mismos, pues en ocasiones, el cómic se vuelve anodino, y algunos recuerdos o monólogos interiores, más que hacerme pensar, me aburren. Y el dibujo, por muy ágil y divertido que resulte, amigo, podría estar más trabajado (esas viñetas titubeantes). Más aún cuando goza de esa narrativa, ocurrente, alocada, expresiva. Aunque el gran fallo del cómic lo veo y lo leo en la tipografía, confusa y a veces, harta difícil de descifrar. De verdad, un desastre.

Sin embargo, en el otro lado de la balanza, me quedo con sus monólogos interiores, cuando la realidad se deforma y se convierte en un gigante que destroza a esos impacientes que entran en el metro antes de que salga la gente de su interior, o cuando sus múltiples "yoes" parecen empeñados en caricaturizarle. Por no hablar de sus viajes astrales. Cuando la realidad es menos realidad, el álbum gana enteros. Me quedo, de nuevo, con el formato Astiberri, que todo lo que saca, es caro, pero está bien pensado, y así da gusto pagar. A todo lo que publican le dan un envoltorio tentador y un interior casi para completistas, ya que siempre suele ir acompañado de algún artículo interesante, datos esenciales para completar el cómic o, en este caso, un anexo demoledor, esencial para entender el conjunto. Y para acabar, destacable, por supuesto, el autor en sí mismo. Valiente personaje. Valiente cuerpo que se autodesignado. A veces, creo, hace falta ser una persona tan extravagante, tan rara, tan antisocial como se muestra Trondheim, para ser en definitiva, un genio.

Es por esa genialidad que, aunque este tomo no me pareza una obra maestra ni libro de referencia, la lectura en sí, me ha gustado, y he disfrutado con los recursos que aquí se demuestran. Me abre el apetito pues, para tarde o temprano, devorar con sarna su "Lapinot" o "La Mazmorra". A la primera, tocado, a la segunda, seguro, hundido.

Scriers.

 

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
22 febrero 2007

 

Parece que se ha desatado una considerable polémica por otra de las noticias del año, el traslado del Viñarock a Benicassim.

Tenemos a un lado del ring a Matarile, promotora del Viñarock, y al otro extremo al Ayuntamiento de Viñarrobledo. La postura de Matarile viene a denunciar que hace ya varios años que venían pidiendo mejoras sustanciales en las instalaciones y que el Ayuntamiento miraba hacia otro lado, dando largas, pasando año tras año del tema y haciéndose insostenible la situación ante la creciente avalancha de público. Villarrobledo se defiende diciendo que tales peticiones de mejora nunca existieron y que el traslado huele a motivos de mayor rentabilidad económica, para que nos entendamos, que la pela es la pela.

Y es que el caso es que uno no sabe en que posición situarse, porque lógicamente las partes implicadas barren hacia dentro y descalifican al contrario. Además la información que se da se ha convertido más bien en una guerra de declaraciones que explicaciones formales sobre la polémica.

Bueno, pues ahora les doy mi punto de vista. Los tres últimos años he ido al Viñarock. El festival me parece sencillamente el que más se adapta a mis gustos musicales y el cartel casi siempre me ha atraído, allí he visto a Fito&Fitipaldis, Marea, Rosendo, Reincidentes… y un largo etcétera de grupos más o menos interesantes. Los últimos años denotan un cambio de registro, ampliándose cada vez más los diferentes estilos musicales. Años atrás podíamos ver un cartel poderosamente rockero, con unos diez o doce grupos para dos días. Ahora la cosa ha cambiado y el mestizaje, el hip hop y otras tendencias han ido sumándose al cartel para tener su huequecito en la gran fiesta del rock hispano de tres días de duración. Por consiguiente, grupos que antes nadie hubiera pensado que estarían en el Viñarock ahora se suman al cartel sin demasiado trauma (Bebe, Melendi, Macaco, Violadores del Verso..).

Pues bien, mi primera queja es hacia el cartel y la enorme lista de grupos que repiten o tripiten actuación en consideración con el pasado año. A ver.. BeBe, Mägo de Oz, Reincidentes, Barón Rojo… Medina Azahara..pero bueno… ¿qué es este cartel? ¿una broma?. ¡Es prácticamente el mismo cartel que el año pasado!. Joder, vale que nadie quiera perderse esta fiesta, pero vamos a reciclarnos un poquito. Matarile ha ido a lo fácil, han arriesgado lo mínimo y tenemos un cartel decente pero repetitivo. Vamos, que como mi pobre memoria me deja recordar lo que sucedió el año pasado pues este no voy a ir, porque para ver lo mismo no me gasto 75 jurdeles que ya vale la entrada. O sea que el Ayuntamiento regular, pero Matarile regular también.

¿Y qué es otra cosa que puedo recordar? Ah, si! la enorme superpoblación del Viña. Veamos, se cuentan 75.000 espectadores el año pasado. Si, son muchos, pero es que nadie cuenta ni las tropecientasmil entradas falsas que rulaban por ahí, ni todos los que van al festival para estar en la zona de tiendas de fiesta y jolgorio. Esto quiere decir que tranquilamente puede haber 90.000 almas en ese pueblo. ¿Y que pasa con tanta gente? pues que no dan a basto. Sencillamente eso.

 

(…y cada edición más gente..)

En el Viñarock no os quiero ni contar el tiempo que puedes esperar en kilométricas colas para ducharte o entrar en los baños (los más repugnantes que he visto en mi vida), ni las pocas fuentes que hay en todo el pueblo. Si quieres agua para lavarte tienes 3 o 4 salidas de aguas supercutres en la zona de tiendas, junto a los servicios, o la manguera de la gasolinera, poco más. Vamos, que en el Viña vives en unas situaciones de absoluta falta de higiene. Y lo digo yo, que de verdad que no soy nada escrupuloso y he pasado por muchos sitios chungos en mi vida. Con esto quiero decir que no estoy pidiendo unos baños con papel, espejo, jabón y toalla, no, solo demando sitios donde no tengas que liarla para simplemente hacer tus necesidades o enjuagarte las manos.

Y ese es el tema, que el Ayuntamiento da a entender que si puede pasar la avalancha de muchedumbre con lo puesto pues ellos tan contentos, cosa que me cabrea. Llevan ya tres años con prácticamente las mismas instalaciones (se ha hecho muy, pero muy poco) pero el número de visitantes sigue aumentando. Y como lo siga haciendo de este modo algún día podría haber alguna desgracia o algo similar. Matarile asegura que Benicassim tiene unas instalaciones mucho más acondicionadas y que todavía la van a reforzar más.

Revisando todo lo dicho y posicionándome. Pues que estoy a favor del cambio. En los últimos años de Viñarock el panorama no cambia y creo que el público de los festivales se merecen un trato digno, porque paga mucho por ellos y porque ya basta de que se nos trate como a ganado en vez de como lo que somos, personas. Y digo todo esto admitiendo que me jode mucho que precisamente se vaya a la Comunidad Valenciana pero si es por razones humanas aplaudo la decisión.

En definitiva, que este negocio que es la industria musical puede tener mil y un mamoneos pero antes que nada debe un respeto y un buen trato a su público. Ya vale de esa falta de respeto con el espectador (me estoy acordando de casos como el de los Stone o Sabina este verano). Cuídennos un poco, y si es en Benicassim pues en Benicassim, pero ante todo respeto.

 

Andrew Zimmerman

PD: Por cierto, no contéis conmigo para este año.

 

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Eterno ViajeroEterno Viajero
Eterno Viajero
21 febrero 2007

HdS

 

El día 14 de Febrero ya acumula 3 grandes efemérides personales que recordaré por siempre. Una de ellas y de reciente incorporación es la del anuncio del regreso de mi grupo de rock preferido; Héroes del Silencio.

Yo he sido uno de esos internautas que buscan y rebuscan información hasta donde no la hay sobre la banda, su música, sus letras, sus componentes, sus misterios, sus entrevistas, sus vídeos… uno de esos internautas que recorren semanalmente una ristra de foros en los que se lleva hablando 11 años sobre un grupo muerto pero con un legado que a veces se escapa de los límites de lo razonable.

He ido siguiendo la trayectoria de los cuatro componentes principales por corta, insignificante o desapercibida que fuera. Tengo discos raros, proyectos en los que han colaborado Pedro Andreu o Joaquín Cardiel. Tengo los discos de Alan Boguslavsky, los de Digital Analogic Band, el de Puravida, la Carta del Indio Salvaje la utilizo en dinámicas con chicos para concienciarles del cuidado del medio, el Trigonometralla suena muy de vez en cuando en mi habitación, y la discografía (oficial y no oficial) de Enrique Bunbury me la conozco como la palma de mi mano.

Maltoco más de una veintena de canciones de Héroes con la guitarra, tengo un DVD repleto de rarezas, de bootlegs, de grabaciones prehistóricas, de conciertos grabados a miles de kilómetros de España, tengo física o informáticamente hablando la mayor parte de las entrevistas y reportajes que se han publicado en los últimos años sobre el grupo. Me llevé meses buscando una camiseta con su logotipo. Y todo, estando muerta la banda.

Mi primer contacto recordado por Héroes del Silencio fue una mañana de un día laborable del 96 en la que yo, con 11 años, falté al cole no sé muy bien porqué motivo. En la estantería del salón de mi casa vi un CD original, con una portada en la que aparecía unos tipos raros y uno de ellos con unas gafas raras. Me lo puse. Me tumbé en el sofá y empecé a ojear el libreto. Era gracioso que estuvieran escritas las letras en 2 idiomas. Y las fotos que venían se me grabaron en la mente. Sonaba Derivas y creí estar escuchando un disco de música relajante, así que le subí el volumen para escucharla mejor. De repente, Rueda Fortuna… un tremendo estruendo en mi casa me hizo asustarme, bajar el volumen y mirar a ese disco con otros ojos… para mi, en mi tierna infancia, eso era puro y verdadero ruido.

Luego vinieron las tardes en el la bolera del club viendo proyectados videoclips que mi amigo Mai, fanático de la banda por aquel entonces, pedía constantemente al encargado del lugar mientras comíamos pipas, jugábamos al billar o al tetris.

Luego empezaron las sesiones de guitarra las noches de invierno en algún rincón del mismo club, las rarezas, los discos… y ya Héroes fueron algo especial para mi. Un grupo recién separado y que me encantaba. Las primeras canciones que supe tocar con la guitarra fueron La Herida y Con nombre de guerra.

Ya con el tiempo fueron cambiando mis gustos musicales, mi vida, mis amistades, pero Héroes seguían latiendo con fuerza. Es algo que siempre nos unió y nos unirá por siempre jamás a mi hermano Dani y a mi. Por eso considero que Héroes del Silencio es el grupo al que más aprecio le tengo. El más importante en mi vida por así decirlo, aunque quizás no el que más me guste en cuanto a calidad se refiere.

Recuerdo un verano del año 2000 en el que Pedro M. y yo estábamos descansando en una roca de la Laguna Grande de Gredos, en la que no había absolutamente nadie. De repente, la belleza e inmensidad del lugar y la tranquilidad que se respiraba me hicieron recordar a Derivas y la foto que la acompañaba en el libreto la primera vez que la escuché con 11 años. En aquel momento se me puso la piel de gallina, se me encharcaron los ojos y redescubrí la verdadera magia de la música.

El ambiente que rodea a Héroes del Silencio es un ambiente que no me cansa y que verdaderamente me hace sentir. Es eso lo que me engancha a su música.

Que el nombre de este lugar se llame el Club de los Imposibles y que coincida con el nombre de la canción que abre Flamingos no es fruto del azar. Los aquí escritores somos grandes seguidores de la música de Bunbury en solitario. Hemos visto conciertos de él juntos, conocemos su trayectoria y nos interesa mucho musicalmente hablando.

Siempre he defendido que la trayectoria de Héroes y la de Bunbury no es comparable en absoluto. No soy de esos, al igual que pasa con los seguidores de Platero y Tú, que se dedican a recordarle desde las primeras filas de un concierto la banda de las que fueron lideres indiscutibles. Soy verdadero fan (y eso es mucho decir) de la música de Bunbury, pero es indiscutible que Héroes del Silencio, aunque sea sólo de forma sentimental, para mi son infinitamente más importantes.

Llegados a este punto se podrían entrar en muchas polémicas… ¿porqué no dejarlo tal cual? Cuatro discos de estudio a cual mejor. Con estilos diferentes pero con una marca de identidad exclusiva. Cuatro discos y millones de discos vendidos y un éxito internacional inigualado jamás por ningún otro artista o banda castellana.

Héroes del Silencio, o mejor dicho, EMI, lleva demasiados años viviendo de la renta. Cada 2 años tenemos discos y deuvedeses con "material exclusivo" a cual más cutre, plagado de falacias, errores y hechos de prisa y corriendo para que esté listo en épocas navideñas y volver a sacar un pico de una naranja a la que ya no le queda zumo. No existe material inédito por editar de Héroes. Está todo en la calle. La sed de su música es hoy día, aun más fuerte si cabe que en 1996.

Si hay algo que aprecio de esta vuelta es la sinceridad de las palabras de todos. Viéndolo desde la distancia de uno que pone Los 40 principales y escucha "… ¿todavía no te has enterado de que han vuelto los Héroes?" uno dice… ¡¡vendidos!! ¡¡falsos!! ¡¡peseteros!!. Pero si uno analiza los últimos encuentros con miembros de la banda se puede apreciar que desde hace dos años acá la disposición de la mayor parte de la banda a dar "un par de conciertos a lo grande" era muy alta.

Se suele asociar a Bunbury como el malo, el chulo, el grosero, el maleducado, el arrogante y el que siempre renegó de Héroes. Y me temo que no hay nada más lejano que eso. Los contrarios a este regreso y que apenas conocen los últimos movimiento del artista se lanzarán como perros en jauría a criticar sin apenas criterio (curioso ¿verdad?) la trayectoria del maño.

Pero en toda ésta vorágine de ilusión, alegrías y nervios hay algo que me hacen temer. Por un lado queda la duda si Héroes bajarán del pedestal para dejarle hueco a otros grandes que se retiraron a tiempo y dejaron un legado muy importante. Se juegan mucho en esta gira internacional.

Evidentemente no espero que Bunbury tenga la misma potencia en directo que cuando cantaba Iberia Sumergida. Lleva demasiado tiempo cantando tangos y "rock bastardo" como él le llama como para ahora volver a la energía que tenía hace 11 años. Ni que Valdivia tenga la misma soltura con su mástil. Eso es algo que debemos asumir todos los que apoyamos su vuelta.

Creo que en toda esta historia no voy a ser todo lo crítico que suelo ser. Este es "mi momento Héroes" y no voy a dejar que nadie me lo fastidie. Ahora mismo es mi ilusión y hablando deprisa y mal, me la suda que si han vuelto sea por dinero. Voy a poder cumplir uno de mis sueños (que no es el único y ni siquiera el más importante) y cuando esté ahí, en la Romareda de Zaragoza poco me va a importar que la entonación de Bunbury no sea la apropiada, que un redoble no le suene bien a Andreu, que Joaquín apenas se mueva o que a Valdivia se le rompa una cuerda.

El tiempo dirá que tal le sienta a Héroes esta vuelta. Yo creo que le beneficiará plenamente como grupo, que recargará las pilas de sus seguidores, que el rock estará de nuevo en boca de chicos y mayores y que por fin, podré sentir su música en directo; con mi hermano, por supuesto.

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Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman
Andrew Zimmerman
20 febrero 2007

Tenemos de vuelta a los Héroes del Silencio. Una serie de diez conciertos tienen firmados. Noticia bomba en la esfera musical de nuestro país, aunque bien es cierto que los rumores y noticias que iban llegando estos últimos meses han restado sorpresa al acontecimiento. Como ni Scriers (que parece estar radicalmente en contra de esta vuelta) ni Eterno Viajero (todo lo contrario que Scriers, muy entusiasmado con el retorno) han escrito sobre el tema supongo que me toca a mi esta entrada, que bien lo merece.

Mmmm me resulta complicado  posicionarme sobre este regreso, pero vamos a ello. Mi primeras sensaciones se forman tras ver el comunicado de la banda en el Youtube:
( http://www.youtube.com/watch?v=6I5jOGgCkeY ).
Reconozco que una sensación de "deja vu" recorrió mi cuerpo, de repente me imaginé con trece años, viviendo esos últimos años gloriosos de la banda, cuando los Héroes eran sencillamente un referente en la música nacional que gozaban de un gran éxito de crítica y público.

Veamos, los Héroes del Silencio se forman en el año 1985 en Zaragoza, después de que Bunbury conociera a Valdivia y su antiguo grupo, llamado Zumo De Vidrio. Sus componentes fueron Enrique Bunbury (voz), Pedro Andreu (batería), Juan Valdivia (guitarra) y Joaquín Cardiel (bajo, ¿será el primo lejano de Eterno Viajero?). Años después se incorporaría a la banda un quinto músico, Alan Boguslavsky.

El caso es que en la trayectoria de Héroes del Silencio graban tan sólo 4 discos de estudio. El primero de ellos data del 1988, "El mar no cesa", se convierte en un gran éxito (150000 copias de la época) pero todavía a escala nacional. No voy a entrar en criticar cada disco porque este post podría ser interminable. Le seguiría "Senderos de Traición", otro discazo que engrandeció todavía más a la banda y que contiene muchas de las míticas canciones que le hicieron grandes (Entre Dos Tierras, Oración, Maldito Duende…). La tercera obra tendría como título "El Espiritu Del Vino", que es mi preferido y que creo que refleja la enorme complejidad rockera de los Héroes. Y el último disco de estudio fue "Avalancha", que es el que menos me gusta, pero que también tuvo una gran repercusión.

Héroes del Silencio también tienen una enooooorme cantidad de discos en directo, ya sean piratas u oficiales. El "Para Siempre" supuso el parón de esta banda que por entonces dejó con su separación perplejos a propios y extraños. A día de hoy no se saben las razones exactas de la separación. Se barajan varias causas, que si el conflicto de egos, el haber llegado a su cima, el cansancio acumulado… muchas hipótesis pero ninguna confirmación oficial.

Después de la separación cada uno sigue enrolado de una forma más o menos cercana a la música. Valdivia, Cardiel y Bogulavsky editan discos de escasa repercusión por separado, cada uno con sus propias inquietudes. Pero evidentemente la carrera que más se consolida es la Bunbury en solitario.

El aragonés errante comienza rompiendo todos los clichés con el "Radical Sonora", un acercamiento a la electrónica que levantó ampollas en los seguidores más puristas de la banda pero que confirmaba las intenciones de desmarque de Enrique y su fuerte personalidad, esa que le hizo seguir adelante. De ahí en adelante su carrera en solitario se asienta con discos de diferentes influencias que vienen a relucir el carácter camaleónico de Bunbury. Podemos ver diferentes direcciones; desde el acercamiento a la música más latina con "Pequeño", el rock más bizarro del buen "Flamingos" o  el buenhacer americano del "Viaje a Ninguna Parte".

Aquí es donde quizás reside el debate. En mi opinión Bunbury lleva años buscándose sin llegar a encontrarse, y no lo digo por su heterogeneidad musical, no, sino que creo que va pegando bandazos por impulso, y esta resurrección heroica es otra vuelta de tuerca de Enrique, seguramente alentada por una irresistible oferta económica. Pero a lo que vamos, que Bunbury es un grande no me cabe la menor duda. Sus discos pueden ser más o menos aceptados pero todos tienen la labor de un buen artesano de canciones. ¿Dónde está el problema?. Pues yo pienso que a Bunbury le falta firmar esos temas universales y redondos que pasan a la posteridad. Tiene temas geniales, "El extranjero", "De Mayor" o "El Club de los Imposibles" por poner algunos ejemplos, pero no alcanzan la categoría de clásico. Como explicarlo, no tiene una "Flaca" de Calamaro, ni un "Casa Por El Tejado" de Fito. Lo que vengo a argumentar es que a Bunbury le falta ese disco redondo, esos temas que calan en las masas, los tenía con Héroes y no los tiene en solitario. Y digo esto asumiendo que me interesa más su carrera en solitario que su trayectoria con el grupo, pero creo que es palpable que a Bunbury le falta ese toque divino que otros compatriotas suyos han logrado.

Creo además de todo esto que sus últimos vaivenes psicológicos respaldan mi teoría del "buscomé" de Enrique. Primero deja una gira a la mitad, abandonando el Huracán Ambulante, después dirige un bonito y extraño proyecto como el Freak Show (con un enorme fracaso económico), colabora con muchos artistas y acaba firmando un disco pseudoindie con Nacho Vegas. Unos años de idas y venidas, que tiene mucho de interesante pero también una alarmante falta de estabilidad artística.

El regreso de los Héroes no será sólo una cosa de Enrique, ya que al fín y al cabo son 4 componentes, pero denota el desgaste musical de este. Seguramente las razones de la vuelta tengan algo más que ver con una suculenta refinanciación económica que con inquietudes puramente musicales, porque sencillamente no creo que una vuelta a los estadios vaya más allá de un buen homenaje que bien se merecen. El caso es que la vuelta de este genial grupo me ilusiona, pero simplemente lo considero un digno homenaje a esos veinte años de su existencia, sin mucha más profundidad. Es más, quizás si me animo vaya a verlos a Zaragoza, porque Héroes fueron y son leyenda viva del rock en español. Nunca antes se había cantado rock en español en Alemania o en EEUU. Y eso se hace con esos temazos que inundan su discografía, que llegan al corazón de los seguidores y que emocionan, de que manera.

En definitiva, que estamos ante la resurrección de la banda de rock más importante de la historia del rock patrio, la gran noticia musical del año. Invito a Scriers y Eterno Viajero a replicarme en un futuro post. Los demás también estáis invitados a dejar vuestra opinión en los comentarios. ¿Cual es vuestra posición?.

Andrew Zimmerman

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