El Amor En Tiempos Revueltos
ScriersScriers Scriers

 

A Metralla, en un principio, no sabes bien donde ubicarlo. Es un cómic que bien podría tratarse de una road movie a medio tiempo, pues la acción transcurre lentamente; es también un cómic de apariencia costumbrista, que trata problemas mundanos como la incomunicación, el amor, la búsqueda de uno mismo… etc, y también tiene, como telón de fondo, una problemática social descarnada, la sociedad israelí que vive en contínuo estado de alerta, donde la muerte te puede sorprender en cualquier rincón, en el mercado, subiendo en autobús o… en la estación de autobuses de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

Y es precisamente ese el lugar elegido para que todos los personajes empiecen a moverse viñeta a viñeta. Kobi es un taxista sumido en la rutina y algo desencantado con su vida actual, en la cual ha dejado de tener relación con su padre y trabaja durante muchísimas horas. Un día recibe una llamada, aparentemente del ejército, y se cita con una joven, Numi, que le avisa de que su padre podría haber sido víctima un atentado terrorista ocurrido hace tan sólo unos días atrás. En poco tiempo, Kobi descubre de que Numi no viene representando al ejército, sino que lo hace a título personal, ya que hasta hace poco era la amante de su padre.

 

 

 

 

Con estas premisas comienzan a seguir las pocas pistas que le pueden llevar a descubrir la verdad, esta es, si su padre aún sigue vivo o no. La diferencia de clases, de costumbres y de edad de los personajes, les llevará a un tira y afloja durante su relación, siempre al borde del conflicto.

Por lo demás, el dibujo es de un trazo simple, bastante claro, limpito y sin complicaciones de carácter gráfico. Con un toque infantil y caricaturesco, pero con el suficiente realismo para llevar comodamente el peso de la historia. Los fondos, se colorean con menor intensidad, llevando la acción a su punto exacto. Los colores, de tonalidades intensas, le dan mucha vida a un dibujo, que en blanco y negro, perdería atractivo. Y la narración, estupenda, llena de detalles a los que hay que estar atentos, te hace pensar que quizás algún día se podría adaptar este libro a una buena película.

Gran sorpresa de la editorial Sinsentido, que publica un cómic arriesgado por lo inusual, muy personal, tierno, con una lectura agradabilísima y unos personajes a los que le coges cariño (incluso a los que no aparecen). Y con una sensación que resume bien el cómic una vez lo lees. Te deja con ganas de más, cuesta acostumbrarte a que el cómic ya ha terminado.

Scriers.

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A golpe de bisturí.
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

He terminado de visionar los 10 primeros capítulos de Nip Tuck, traducida a nuestro idioma "A golpe de bisturí". Nip tuck se apunta a la moda de las series de doctores y/u hospitales aunque esta tiene una pequeña pero gran diferencia, los dos protagonistas son cirujanos plásticos dueños y socios de su propia consulta (Mcnamara/Troy), es decir, que han montado un negocio con sus respectivas titulaciones médicas.

La serie nos cuenta las vivencias de Sean Mcnamara y Christian Troy tanto en la consulta como fuera de ella. Sean es un hombre infelizmente casado, bastante cabal pero a su vez muy pasional, como cirujano es un crack y lleva a cabo las operaciones más importantes de la consulta. Troy por su parte es un soltero de oro, promiscuo, irónico y muy realista, un hombre que se deja seducir por el dinero, las mujeres y los lujos sin oponer mucha resistencia, su fuerte personalidad da mucho juego a lo largo de la serie.

No hay que engañarse, Nip Tuck tiene por momentos aromas de culebrón norteamericano, al estilo Melrose Place. Sí, ese es quizás su principal defecto, que hay demasiada vida privada en los capítulos, hasta tal punto que a veces los casos médicos quedan relegados a un segundo plano. Y es que la serie alterna capítulos brillantes con otros muy irregulares. Aún así, Nip Tuck tiene varios puntos fuertes que la hacen interesante y que son las razones por las que me he tragado casi la primera temporada entera. Visualmente resulta impactante, la gran mayoría de escenas están muy bien rodadas, con mucho impacto visual (las operaciones son de un realismo y una crudeza impresionantes) y un ritmo intenso. Los casos que se plantean en los capítulos suelen dar pie al debate, recordemos que estamos hablando de casos de una consulta de cirugía plástica. Entonces pasan por ahí cientos de personas que de un modo u otro no están contentos con su físico. Ahí llegamos al gran interrogante de la serie; ¿Se crítica a una sociedad en la que triunfa nuestro aspecto, nuestra apariencia?. En la gran mayoría de episodios el paciente que cambia su aspecto consigue mejorar su apariencia pero queda infeliz de por vida. Otra dualidad… ¿se hace apología del lujo y de la imagen enseñándonos continuamente lo afortunados que son los protagonistas o realmente es todo lo contrario?. Pues no se cual será el proposito de los guionistas de la serie pero mirando el lado positivo incentivan el debate.

 

 

 

Para disfrutar de Nip Tuck hay que hacer un poco la vista gorda con ciertos errores y centrarte en las historias, que cuando se nos ofrece un episodio lúcido son realmente emocionantes. Y una curiosidad, los capítulos de Nip Tuck tienen como título el nombre de los pacientes que pasan por la consulta.

De todos modos si no te emocionan los cirujanos plásticos puedes decantarte por otras ofertas televisivas. Estamos viviendo un boom de las series de ficción americanas (no estoy hablando ni mucho menos del lamentable panorama de la escena española), podemos ver los inverosímiles casos del Doctor House, cómo Michael Scofield intenta escapar de una prisión donde voluntariamente ha ingresado (Prison Break) o como se va aclarando un misterioso accidente de avión que acaba en unas islas paradisiacas (Lost). Todo ello sin que la calidad mínima del producto se resienta.

Así que elija vd mismo, quedesé con aquella serie que más se complemente con sus gustos, la oferta es amplia y la calidad bastante buena. Yo simplemente le he citado un ejemplo tan válido como cualquier otro del buen momento por el que pasan este tipo de productos.

Andrew Zimmerman

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Un 2006 para olvidar
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Se acaba el 2006 y con él uno de los años más flojos que recuerdo musicalmente hablando. A nivel nacional el panorama es bastante desolador, muchas de las esperanzas que tenía depositada (Ivan Ferreiro, Andrés Calamaro, el G5..etc) han decepcionado con sus trabajos y no se ve aparecer a nadie que tome decididamente el testigo de las viejas glorias. Y es que pocos grupos arriesgan y muestran algo diferente. La industria parece más preocupada en combatir la piratería y/o fabricar bisbales y nenasdacontes que en apoyar a grupos de verdad, grupos de garaje, y así no se puede. Al menos a nivel internacional hemos tenido la aportación de los grandes maestros para aliviar una situación preocupante. Sí, lo podemos decir alto y claro: cada vez se hace peor música.

Yo he decidido apuntarme a la absurda moda de las listas (algún día hablaré de este tema) y voy a plasmar mi top cinco de canciones y discos. Me quedo con un top5 porque realmente me ha costado mucho encontrar diez discos y diez canciones, de verdad. Así que como esto de las listas es tan personal como delirante, yo he optado por un Top5, para no tener que terminar la lista con grupos y/o solistas de relleno.

DISCOS

 

 

1. Bob Dylan – Modern Times
¿Alguien dudaba que iba a ocupar mi primer puesto?. Pues sí, a falta de impulso por parte de las nuevas generaciones nos quedaremos con la última lección del maestro Bob. A mi discos como este me hacen recrear la situación de un profesor que da la lección a sus alumnos. Nos imaginamos al viejo y entrañable tio Bob en la palestra diciendo: "A ver, lección primera: Thunder on the Mountain, lección segunda; Spirit on The Water….". Modern Times factura un rock muy clásico que camina entre el rock americano y el blues y lo hace con una producción exquisita llevada a cabo por Jack Frost (que si Bob, que nos chupamos el dedo). Las canciones son contundentes y de larga duración (la más corta 4:55) y lo hacen un disco para paladares exigentes. En fín, que Dylan firma su enésima obra maestra con 65 años cumplidos. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

 

 

2. Fito & Fitipaldis – Por la boca vive el pez

Pues nada, llega Fito tras una etapa de máximo esplendor, con la mayor presión del mundo para firmar un buen disco y… firma un gran disco. Sí, quisiera romper una lanza a favor del bilbaino porque a veces pienso que es el tipo más criticado de la historia del rock patrio. Las críticas suelen venir de su público más veterano que seguía la estela de Platero y Tu y que se niegan a aceptar que los músicos evolucionan y las inquietudes musicales cambian. Para mi este disco está muy logrado, tiene una producción muy limpia y clara (Joe Blaney), la banda es impresionante (Carlos Raya, Candy Caramelo, el Niño Bruno, Luis Prado…etc), y Fito pues tiene momentos más y menos inspirados, pero en general el disco desborda calidad musical y eso es innegable. En fín, que voy a seguir defendiendo a capa y espada a Fito si sigue siendo tan sincero consigo mismo como reacio a las críticas y haciendo lo que le nazca. Por eso lo pongo en segundo lugar, porque se lo merece,

3. Neil Young – Living With War

Este disco no lo hubiera escuchado en mi vida si no llega a ser porque Scriers se pasa el día escuchándolo y es imposible librarse de su influencia. Pues a ver, a primera escucha pensé que era un disco de los años ochenta. Tiene esa fuerza y rabia ochentera que ya hoy apenas se escucha. Y no, era un disco del 2006 en el que el bueno de Young despotrica contra la guerra lanzando dardos envenenados a la política estadounidense y a la batalla abierta en Irak. Se queda bien a gusto dando un repaso a su presidente. El sonido es espectacular, con multitud de coros, unas guitarras atronadoras, trompetas..etc. Y si a todo esto le sumas que este disco se grabó en sólo tres días te quedas anonadado. En fín, que otra vieja gloria firma un disco espectacular y esperad que la tónica sigue igual.

 

 

4. Bruce Springsteen – We Shall Overcome: The Seeger Session

Pues está aquí por todo lo que ya subrayó en el post dedicado a este disco nuestro compatriota Eterno Viajero y porque es un ejercicio saludable de country clásico. Americano a rabiar, con una banda para la ocasión, el jefe se dió el capricho de hacer un disco para pasarselo bien y hacer que la gente disfrute. Os remito a las palabras de mi compañero porque estoy muy de acuerdo con su visión del disco.

 

 

 

5. Andrés Calamaro – Tinta Roja

La verdad es que me he decantado por este último por delante del duo llevado a cabo por Bunbury&Vegas en "El Tiempo De Las Cerezas" porque no acabo de asimilar todavía el interesante duelo del asturiano y el aragonés. He preferido poner la clase del Niño Josele a la guitarra y de Andrés Calamaro a la voz. Aunque he de decir que hubiera preferido poner aquí "El Palacio De Las Flores" pero es tan flojo que lo considero una de las grandes decepciones del año. Tinta Roja es un disco menor en la discografía de Andres pero tiene mucha clase. Es la típica producción Casa Limón con unos arreglos limpios y sonido muy claro y nítido que da la sensación de que los músicos estén a tu lado. Pues eso. Andrés se la juega cantando tangos pero lo hace con mucha maestría. Personalmente subrayo dos momentos; el single Nostalgias y la versión a piano de Como Dos Extraños.
De todos modos si no te gusta mucho el argentino y te cuesta escuchar tangos mejor que pases a otro tema.

CANCIONES

 

 

1. Fito & Fitipaldis – Acabo De Llegar

Temazo pseudoexistencial de Fito. Con una letra muy metafórica y una música genial, a medio tiempo, con un sonido realmente bueno, grandes guitarras, batería contundente, saxo impresionante… en fin. ¡¡Que te voy a decir!!

2. Los Delinqüentes – Chichetas En El Aire

Este tema tiene ya unos añitos pero ha sido editado con el recopilatorio "Recuerdos De La Flama y El Carril". Pues que decir, cuando lo escuché por primera vez se me pusieron los pelos como escarpias. El Migue cantando una balada garrapatera poco antes de su trágico desenlace. Habla del desamor, de momentos jodidos que arañan el corazón. Uff impresionante temazo.

3. Bunbury&Vegas – Días Extraños

Un buen tema con tintes americanos. Una voz cercana de Vegas con unos coros muy curiosos de Bunbury y una base de guitarras con un punteo pegadizo. Además un final de canción rimbombante que atrapa y te dan ganas de seguir los coros. Quizá el momento más inspirado de todo el album.

4. Grupo de Expertos Solynieve – Personalita Empírica

No se que tiene este tema que me atrapa. Por lo visto es una versión de un italiano, Franco Battiato. Es otra canción existencialista, bastante pesimista, pero en fin, a mi este tipo de canciones me gustan que le voy a hacer.

5. Fito & Fitipaldis – Deltoya

A ver, ¡ASÍ SE DEBE HACER UNA VERSIÓN!. Las versiones están para experimentar, para reinventar las canciones. Si queremos hacer una como la original para eso está la original. La decadencia y el desamor de la original de Robe Iniesta son para Robe Iniesta y nadie como él la expresará mejor. Fito prefiere hacer un rockandbilly maravilloso musicalmente entusiasta y brillante.


En fín, que estas son mis preferencias de un año decepcionante. Espero que el 2007 nos traiga cosas nueva, que a la industria le hace falta un soplo de aire fresco y energías renovadas. Maldito 2006, que pase pronto, como he odiado este año.

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Bajo un montón de piedras
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Después de hacer una entrevista de trabajo en la Fnac, hace poco tiempo, decidí investigar entre sus estanterías. Y así llegó a mis manos Concrete, de Paul Chadwick, un cómic que su autor desarrolló a lo largo de los años ochenta en diferentes publicaciones, y que, tras años de recopilaciones y reediciones más o menos afortunadas, ahora llega a nuestras manos en una "colección" de varios tomos que publicará Norma editorial trimestralmente (no son excesivamente caros, para tratarse de esta editorial).

Con un punto de partida típico de los cómics de superhéroes, lo cierto es que las aventuras de Concrete, un aventurero que termina convirtiéndose en un ser de piedra, similar a La Cosa (sí, sí, el de los Cuatro Fantásticos), distan mucho del género superheroico. La diferencia radica en que, mientras los cómics de éste género tratan estos casos de manera eminentemente fantástica, luchando contra poderosos villanos que quieren conquistar la tierra, Concrete divaga en el terreno personal y en un mundo mucho más real, lleno de arpías que quieren aprovechar su fama y sus poderes. Por suerte, nuestro protagonista tiene un corazón de oro, y una personalidad fuerte como su piel, y proyecta usar sus habilidades para investigar, tener aventuras y así escribir un libro.

Este ser de piedra tiene que enfrentarse a su autoaceptación (que aborda de una manera muy positiva), a la aceptación del populacho y a los dilemas gubernamentales que provocan su existencia. Es también, una historia de personalidades profundas (sus tres protagonistas principales están muy bien desarrollados), de dilemas morales, de sueños que mueren y otros que se hacen realidad. Es, como he leído en foros y diferentes websites, un cómic sustancialmente poético.

 

Y en él cabe destacar la humanidad de su protagonista; las historias, que pese a variar en cantidad de páginas y en arcos argumentales, todas tienen una gran calidad, muchas lecturas intrínsecas y reflexiones que deja al descubierto. Por si fuera poco, es, además, puro entretenimiento. Un cómic para todos los públicos, agradable a la lectura, muy bien narrado (la narración gana a medida que pasan los años para el autor, esto es, sumamente visible en los decorados, uso de los claroscuros y demás), difícil de clasificar en cualquier género, y sobre todo, me ha resultado, tremendamente entrañable.

Como aquellas películas que te gusta ver en familia.

 
 

 

Scriers.

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El amor en tiempos modernos.
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Josep María Pou es, desde hace tiempo, una de las mentes más privilegiadas del teatro español. También se ha dedicado al cine y la televisión, pero en esencia, podemos decir, es un hombre de teatro. Un tipo apasionado, que ama lo que hace, riguroso, cuidadoso, pulcro, y por si fuera poco, un excepcional actor. Multitud de premios le avalan. De este "sui géneris" de persona, podemos decir que buscan un desafío más allá de sus conocidas cualidades. Como aquellos trapecistas que, hartos de la misma función, se obsesionan con un triple salto mortal que les conduzca al éxito.

Así, empeñado en hacer algo arriesgado que despertara su adrenalina, Pou se embarcó en cuerpo y alma adaptando para las salas de España, "La Cabra (O quién es Silvia)", de Edward Albee. Sin escatimar en gastos y con la ilusión de un niño, como ya se podía ver en las entrevistas que concedía por entonces. Meses después, el tiempo le ha dado la razón y la obra viene y va por la península llenando cada sala a su paso. "Apuesta ganadora", dirán, quién conozca al verdadero autor de la obra, un tres veces premiado con el Pulitzer, Edward Albee. Pero esto no resta mérito a esta obra, al excepcional trabajo de adaptación (traducción, dirección e interpretación) llevado a cabo por Pou. Y es que "la Cabra", en sí misma, presenta una ambivalencia estremecedora. Se trata de una historia irónica, mordaz, decididamente crítica y con gran sentido del humor. Pero es a la vez extremadamente dura, encierra un drama inmenso, una realidad inimaginable que en palabras del director de la obra es "una declaración de intenciones". Un producto teatral serio, con unos actores a la altura, diálogos delirantes, críticas subversivas y una gran puesta en escena (ese salón… tan familiar..).

 

 

 

"Oye, ¿Y la sinopsis?", preguntará alguno. Es simple, un hombre de bien, asentado en una familia acomodada, con un gran éxito a nivel profesional, una esposa que le ama y un hijo gay que se busca a sí mismo en medio de su adolescencia, se enamora de una cabra. Pero no de una cabra cualquiera, sino de Silvia, que es tan inocente, tiene una mirada tan pura… Realmente se trata de amor. Con este punto de partida la obra no sólo crítica la moralidad humana, sino también nuestros propios valores, la sociedad de clases, el precio de la fama, del poder, critica también el concepto que tenemos del amor, de la pareja, los tabúes existenciales del hombre… Sí, es esta, sin duda, una obra crítica. Surrealista, en ocasiones absurda, pero crítica al fin y al cabo. Como toda obra tiene sus defectos, ¿Por qué Pou no decidió adaptarla del todo, y transcurre en Texas con personajes de nombre inglés? Podría haber sido en Huelva, o en Galicia y con nombres en español. ¿Quizás por respeto al original?. Otra. ¿Por qué la obra llega un momento que delira en exceso rizando el rizo?. Y la más importante y a la vez ajena a la obra, ¿Por qué el público no paraba de moverse, comentar o toser? ¿Dónde guardaban el respeto? Con todo, "La Cabra (o… ¿Quién es Silvia?)" es un producto tan bien hecho que se ha llevado el Premio Nacional de Teatro. Y que gana enteros con la presencia de tan soberbios actores, y sobre todo, con la imponente figura de Pou, de casi dos metros de altura, que gesticula, grita, se emociona y se templa como nadie, domina los tiempos de manera soberbia y se mete a la gente en el bolsillo con cada uno de sus diálogos. Acompañado de un buen reparto, todo hay que decirlo.

 

Así que si tienen tiempo, por tan solo quince euros verán una de las mejores obras que hay en cartel actualmente, se desquitarán del pestilente cine americano que invade las carteleras y saldrán del cine algo más críticos, con una dosis de humor y contentos por invertir el dinero en una obra así. Al menos, eso me pasó a mí. Ya saben, consigan el dinero, mientan, roben o maten, pero vayan a ver esta obra ya. Una obra que empieza con “Cariño, me he enamorado de una cabra”, no puede tener desperdicio.

 

Scriers.

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