La dificultad de salir adelante.
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

El tema puede llegar a cabrear. ¿Por qué algunos autores/artistas encuentran enormes dificultades para encontrar un sello discográfico que les edite su trabajo y otros consiguen con una facilidad pasmosa publicar un primer disco? Resulta que para encontrar una respuesta digna cabe analizar varios factores. A ver, primero pensemos en como puede llegar un trabajo serio a las discográficas. Lo ideal sería que mandásemos nuestro disco a una discográfica y una vez allí algún cazador de talentos o productor lo escuchara y se interesara en él. Otra opción sería que nos vieran en algún concierto o bolo, se quedaran prendados de nuestra música y nos ofreciesen un contrato digno para grabar nuestro primer elepé. Sí, eso en un mundo serio, justo y de fantasía. Porque la cruda realidad es que hoy día es muy complicado dar el salto a las compañías. Los productores reciben cientos y cientos de maquetas y con la gran cantidad de grupos emergentes la tarea se antoja complicada.
Y es que además de la calidad musical, hace falta para la hazaña un poco de suerte o ciertas dosis de azar. Me refiero a estar en el sitio oportuno, en un momento concreto y con el público adecuado. Muchos grupos estuvieron en un festival o concurso que tuvo trascendencia y/o repercusión de ahí su salto.

Otra opción es tener algún enchufe en la industria, algún contacto interesante que deje nuestra obra en una mesa importante. Aunque el método que predomina es ser el famosote de turno, entonar un poco y editar un disco sobreproducido lleno de efectos, arreglos y que cale rápidamente en las radiofórmulas. A día de hoy prima lo insustancial, lo fugaz y pegadizo, todo producto de consumo rápido. Es difícil ver obras perdurables en el tiempo y este año 2006 es un ejemplo de ello, de una alarmante falta de calidad en los discos.

¿A qué viene todo esto? Pues a que siempre he pensado en aquellos grupos y/o autores de los que poseo la maqueta, que bien merecen la publicación de su trabajo con una producción digna y de calidad. Son autores cercanos en la distancia que espero que lleguen muy lejos en sus trayectorias.

Paso a enumerar mis favoritos:

1.- Rafa Caballero – Costumbres Del Exiliado

Y no pongo en primer lugar este gran trabajo de Rafa sólo porque nos aloje en su Web, sea colega mío y sea una buena persona (que también) sino porque realmente lo pienso así y creo que en su conjunto Costumbres Del Exiliado es una pequeña gran obra maestra.
A ver, estamos ante un disco (porque llamarlo maqueta es casi insultante) de rock de autor, con unas letras inspiradas, que combina metáforas y versos complejos, respirando cierto aire urbano. La exquisita producción nos presenta un rock de corte clásico, de regusto ochentero y aroma rodriguero.
Rafa intercala temas de gran actitud rockera (“Costumbres del Exiliado”, “Para Que”) con otros más pausados e íntimos (“Tocando el techo”, “A Solas”, “De Un Hotel”, “De Carne y Hueso”) y termina marcándose una ranchera con guiño a Gardel (“Que El Tiempo Pase”). A mi me cala el disco porque las letras están muy trabajadas y acabas escuchando versos realmente conseguidos. La voz de R.C., entre rasgada y dulzona, sencillamente está esplendida en su papel. Personalmente creo que el disco hubiera quedado perfecto si la brillante “De Un Hotel” se hubiera grabado en su estilo más rockero que es como se grabó originalmente con Hoja De Ruta. Salvando detalles que son de mi gusto y antojo todo lo demás encaja de un modo sencillamente inmejorable. Y está sin editar por un sello discográfico, increíble.

 

2. Albert Sans – Las Verdades Del Embustero
Pues descubrí el otro día a este autor barcelonés husmeando por los foros de la red y quedé gratamente sorprendido. Esta maqueta, de 13 temas, destila un rock directo, muy americano y clásico, con unas letras tan concisas como metafóricas. Podemos decir, por ubicarlo un poco, que el estilo es muy fitipaldis. Merece una escucha detenida porque pienso que con una buena producción profesional podría alcanzar cotas muy altas. Altamente recomendable para los oídos.

 

3. Parafernalia – Maqueta 2006
Parafernalia es otro grupo cercano a mi ambiente. Con un estilo que va desde el funk, al rock aflamencado con ciertos toques reggea, se presenta un grupo que da buen rollo con esa voz tan entrañablemente lolaila de mi querida Maka. Hoy día la verdad es que esta tendencia fusión se lleva mucho y está triunfando en el panorama nacional (Ojos De Brujo, Macaco, Chambao..etc). A ver si le llega la oportunidad a este grupo, que tiene su verdadero potencial en el directo, como demostraron en el Finito Rock del 2006. La maqueta, para que negarlo, tiene un sonido muy muy deficiente, pero sirve para hacerse una idea de la tendencia musical de Parafernalia. Así que animo a todos a ir a alguno de sus conciertos. Suelen patearse la costa de Cádiz todos los veranos demostrando su buenhacer. ¡Y tampoco tienen discográfica!

También me pregunto que habrá sido del grupo sevillano Soulteros, que tocaban un entrañable rock clásico con un muy buen sonido o el cantautor sevillano Javi Osorio, que tenía cuatro discos autoproducidos y todavía no había encontrado nadie que se los publicase.
Son muchos, demasiados, los casos de grupos o autores que se quedan cercanos a una publicación acorde con su obra. Defiendo aquellos que luchan desde el local de ensayo, haciendo conciertos para el gusto del personal y que, con una ilusión a prueba de bombas siguen firmando temas y caminando en el duro mundo de la autoproducción. Espero que la constancia y el tesón acabe dando la razón a tan buenas propuestas musicales con una edición acorde con la calidad de la obra.

Andrew Zimmerman

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Bruce Springsteen – We Shall Overcome: The Seeger Sessions
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No sé si será el otoño, que me huele a viejo, pero es que en las últimas semanas no salen de mi lista de reproducción del amaroK discos como el Green River de los Creedence, The Carlton Chronicles de South San Gabriel, el O de Damien Rice, y por supuesto, el The Seeger Session de Bruce Springsteen.

No soy un erudito de el jefe (así le llaman ¿no?), apenas conozco su obra y es extraño que esté comentando un disco suyo cuando tengo una lista interminable de otros discos pendientes que me gustaría ir comentando. Y para más inri hace tiempo que me considero mejor seguidor de la música en castellano que anglosajona.

Pero ya os digo, será el ambiente de lluvias, de ver las hojas de los árboles caer que me encanta imaginarme en una casita en medio del campo, con amigos, pasando frío y calentándonos con una chimenea mientras botellines vacíos de cerveza chocan entre sí y se empieza con los tragos de otros licores.

Para mi es la situación perfecta para dejar las guitarras, armónicas y otros instrumentos a descansar y poner, a ser posible en vinilo, el nuevo disco de Bruce Springsteen.

Mirando su portada puedes hacerte una idea de más o menos que te vas a encontrar en este disco. Ante todo, escucharás un disco grabado en 2006 pero que suena a antiguo por todos lados. Me encanta que un disco consiga eso; un ambiente añejo. En este caso no es por la grabación en sí, si no por los temas que lo componen. Por ejemplo, Opeth con su Damnation también conseguían transmitirme esa misma sensación pero de manera diferente, pues era la producción la que sonaba a vieja, mientras que este disco, a mi criterio, lo que lo hace añejo es la instrumentación y sobre todo la propia composición del disco.

Es importante decir que al igual que me pasó con Have you ever seen the rain, muchas composiciones las conocía como canciones folk populares, y es que en mi "etapa de documentación" para escribir esto que lees he conseguido averiguar que son composiciones hechas por Peter Seeger, músico folk y activista político de los años 50.

Bruce se ha encargado de formar una gran banda de músicos (The Seeger Sessions Band) y de grabar esas melodías populares que a veces recuerdan a música de alguna tribu india (Mrs. McGrath), o al desesperando canto de picapedrero que solemos ver en películas del lejano oeste (Erie Canal). Si alguien ha visto O’Brother puede hacerse una idea de lo que digo.

Sí, es muy americano; como los Creedence. Sonido tejano, del oeste. Un banjo y un acordeón que relucen como ningún otro instrumento. Eso acompañado del intenso canto propio de Bruce Springsteen y los coros de los colegas que están en esa cabaña imaginaria, pues hace un disco muy simple, pero lleno de detalles.

Como amante de las melodías tristes, sin duda la canción que más me llamó la atención en la primera escucha es la ya mencionada Erie Canal. En realidad todas desprenden el mismo sabor pero con distintas intensidades. Algunas de jolgorio (Pay me money down), otras más reivindicativas (We shall overcome), ….

Quizás lo más triste de todo esto es que hace apenas un mes que pasó la gira internacional por Granada y ni me enteré. En fin, seguiré disfrutando de estos discos de sabor ranchero mientras dure el otoño…

Tsss. Cuidado que se acerca el sheriff, digo… el jefe

 

 

Banda

Listado de canciones:

  1. "Old Dan Tucker" – 2:31
  2. "Jesse James" (Billy Gashade) – 3:47
  3. "Mrs. McGrath" – 4:19
  4. "O Mary Don’t You Weep" – 6:05
  5. "John Henry" – 5:07
  6. "Erie Canal" (Thomas S. Allen) – 4:03
  7. "Jacob’s Ladder" – 4:28
  8. "My Oklahoma Home" (Agnes "Sis" Cunningham and Bill Cunningham) – 6:03
  9. "Eyes on the Prize" (Alice Wine) – 5:16
  10. "Shenandoah" – 4:52
  11. "Pay Me My Money Down" – 4:32
  12. "We Shall Overcome" (long story) – 4:53
  13. "Froggie Went a Courtin’" – 4:33

 

Video:

 

 

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Creedence Clearwater Revival – Green River
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Hay sensaciones que son imposibles de explicar con palabras. La música me produce sensaciones inigualables e indescriptibles. Es capaz de transportarme a cualquier lugar del mundo, traer a mi mente recuerdos de la infancia, meterme dentro de películas, o incluso hacerme llorar.

El otro día, mientras cenaba tranquilamente en mi casa con mi familia, vi como el rockero (en épocas pasadas) Rod Stewart salía a escena como invitado de Operación Triunfo. Me sorprendió muchísimo que invitaran a un artista como él en un programa como ese.

El caso es que cantó con voz en directo el single que está promocionando a nivel mundial "Have you ever seen the rain" e hizo también un popurrí rápido de sus clásicos más clásicos. La canción supe tararearla sin problemas. Sabía que subidas de tono tendría, la melodía que seguía, etc… supuse que promocionaba un grandes éxitos y que por eso la conocía.

Lo dejé como una anécdota. Pero ya empezó a picarme la nariz cuando en Kiss FM no se deja de escuchar ese mismo single. Sabía que conocía la canción y no precisamente de Rod Stewart.

Caí en la cuenta… y no podía ser de otra manera. ‘Have you ever seen the rain" no es de Rod Steward si no de los californianos Creedence Clearwater Revival.

Portada Green River

Físicamente, de ellos sólo tengo un vinilo; Green River. Y de él os venía a hablar.

Nueve canciones, de las cuales sólo una sobrepasa los 4 minutos. Corto, conciso, inspirado. Un discazo de arriba a abajo.

Muchas veces me preguntan ¿qué estilo hacen?. Es difícil de explicar. Yo los describiría como … un grupo de rock sureño. Imagínatelos como un grupo de americanos hasta las médula, tocando algo cercano al country en bares de camioneros de la Ruta 66, con tejanos y camisas de cuadros. O imaginate el pueblo de Doctor en Alaska. Algo así.

Y bueno, el disco en sí no tiene desperdicio. Rock n’ roll en estado puro. La revista Rolling Stone no tuvo reparo en considerar Green River como uno de los 500 mejores discos de la historia y a John Forgety (líder, compositor principal, guitarra solista y voz de los CCR) como uno de los 40 mejores guitarristas de la historia.

El disco es una delicia en sí mismo. Es increíble como consiguieron sacar ese sonido a finales de los 60. Coros y voz principal impecables, guitarras limpias, un bajo muy potente,…

Ponerme el disco, que lo hago frecuentemente, me despierta el ánimo, y siempre me trae muchos recuerdos. Muchísimos.

Es dificil en apenas media hora destacar momentos especialmente buenos. El tema que abre el disco es el homónimo "Green River" creo que es perfecto para resumir lo que te vas a encontrar los veinte minutos que le siguen. El medio tiempo eriza la piel; Wrote a song for everyone. Y es que cada segundo de este disco merece la pena.

Puede que para mí signifique algo más que un simple disco por eso de haber crecido con él mientras mi madre se lo ponía para planchar mientras yo jugaba a los Gi Joe, pero creo que debe ser escuchado por todos.

Este disco es especial. Y se lo recomiendo a absolutamente todos a los que le guste el rock. A mi no me cansa.

Eterno Viajero
Algunos videos interesantes:

Os dejo su lista de temas:

1. "Green River" – 2:36
2. "Commotion" – 2:44
3. "Tombstone Shadow" – 3:39
4. "Wrote a Song for Everyone" – 4:57
5. "Bad Moon Rising" – 2:21
6. "Lodi" – 3:13
7. "Cross-Tie Walker" – 3:20
8. "Sinister Purpose" – 3:22
9. "The Night Time Is the Right Time" – 3:08

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La perdida… de dinero.
ScriersScriers Scriers

Pues heme aquí que mi gusto por el costumbrismo y por las obras de marcado carácter realista me ha jugado una mala pasada. Andaba yo envuelto en una amigdalitis aguda, con una entrevista de trabajo y a punto de ser despedido del actual (cosa que ha sucedido apenas veinticuatro horas después). ¿Solución al agobio? Comprar cómics.

Así, le regalé a Andrew Zimmerman una de las obras más famosas de Hideshi Hino, "Panorama infernal", que prolongaría nuestra inmersión en este autor con una vena cinéfila que se advierte página por página. Y claro, la lectura ha sido positiva, dice, pero la sensación a refrito, y más después de haber leído previamente "El Hombre Cadáver", no ha dejado de ser latente, me da a mí la impresión.

El caso es que para un servidor, que últimamente me ha dado por elegir en función de criterios puramente instintivos y personales, y no a través de reseñas leídas a priori, cómo he practicado no hace mucho tiempo, elegí "La perdida" de Jessica Abel. Se trata de una historia que narra la búsqueda de sí misma de Carla, una norteamericana con raíces mexicanas, que decide trasladarse a vivir en México atraída por la cultura mexicana y por todo lo que le rodea, Frida Kahlo inclusive. A través de un ex-novio consigue un buen punto de partida para ir desarrollando su propio mundo, que le va llevando por caminos inesperados, no exentos de peligros.

Bien, una vez realizada la sinopsis, podemos decir que la obra es capaz de aburrir y desesperar al más paciente de los lectores. Con una narración confusa, cargada y a veces, demasiado ramplona (fijarse en el nulo registro expresivo de algunas caras, lo cargado de escenas cotidianas, o incluso lo ridículo de algunas anotaciones aclaratorias), hay paisajes y ambientes que no están bien definidos o que se confunden tratándose del mismo lugar, eso obliga al lector, a hacer un esfuerzo desmedido por adentrarse en un mundo, que cómo es mi caso, nos pilla tan lejano. Y eso no es todo, en el primer episodio de la obra, las frases entre paréntesis son las que se hablan en castellano, pues los protagonistas hablan en inglés, y después justo lo contrario, pues nuestra protagonista cambia de juntas y aprende castellano. Pero es que entre medio, nos encontramos de lleno inmersos en la particular forma de hablar mexicana, y eso, con la sola ayuda de un glosario final que hace que pares una y otra vez la lectura, hace el ejercicio agotador y hasta molesto, pues terminas cansado de tanto vaivén.

 

 

Yluego está, como no, la obra. La obra confunde el costumbrismo con el aburrimiento más supino, y en ella tan sólo podemos seguir los pasos de Carla por intentar llegar a sus raíces olvidando la bipolaridad de las mismas, es decir, quiere hacerse mexicana a toda costa, olvidando que una buena parte de ella es norteamericana. Y chica, tanto afán por "convertirse" al mexicanismo hace que hasta el lector te coja manía, que sí, que los norteamericanos tienen sus cosas malas, pero no es para tanto, digo yo.

Después nos encontramos personajes a desarrollar, o que simplemente quedan caricaturizados, exentos de una explicación formal de sus intenciones. Por ejemplo, porqué Memo, el insurrecto pseudointelectual, se adentra dentro de esas malas compañías, ¿Que le mueve?, Ah! Y ya puestos, ¿Dónde se esconde su atracción? ¿Porqué Oscar parece un niño de doce años? ¿Porqué los malos malosos son simplemente eso, malos malosos? Y bueno, supongo que podemos disfrutar de las profundidades del México que nos muestra la protagonista, con esa peligrosidad latente, pobreza en ocasiones enmascarada, una pluriculturalidad que provoca confusión, desengaños, ambiciones… etc.

Y sobre todo con las diversas formas de entender el choque de trenes que supone tener el primer mundo a la vuelta de la esquina (esa ambición de algunos personajes), con la resignación del desapego cultural que eso puede provocar. Pero ojo, que todas estas reflexiones son abordables de otra manera, y para eso no me aburres con unos personajes ridículos (nunca jamás entenderé a esa protagonista), una trama previsible a dos mil leguas de distancia y una narración gráfica de pena (y eso que el dibujo me recuerda a Blankets cosa mala).

Que sí, que ole las apuestas valientes y viva los dos millones de artículos que vienen en la red alabando la calidad de las 288 páginas de tostón que me he tragado de Jessica Abel (hasta le han dedicado un artículo en el times), pero yo otro trago más así no quiero pasar. Y no porque me deprima la lectura, que como todo, si no te gusta no te gusta y vas directo a otra cosa mariposa, sino por el dolor que me supone haberme dejado los jurdeles en esta obra. Lo dicho, la perdida… de dinero.

Scriers

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El Palacio de las Flores
Andrew ZimmermanAndrew Zimmerman Andrew Zimmerman

Volvió Andrés. Y esta vez sí, podemos hablar de regreso, con todo lo que ello significa, todas sus letras y todas sus connotaciones. Se publica estos días "El Palacio de las Flores", su decimotercer album en su longeva carrera en solitario.

 

 

No recuerdo bien donde leí que Andrés nunca se pisa su propia sombra porque nunca se ubica. Siempre que parece cómodo en su ámbito, en una situación o ambiente, rápidamente y con ímpetu cambia de escenario y de ubicación no vaya a ser que su propia sombra le atrape y dibuje una silueta en el suelo. Ese síntoma huidizo ha vuelto a ocurrir con el Palacio de las Flores. Ahora vuelve a remar contracorriente firmando un disco muy colorido, con una producción sobresaturada y muchos matices sonoros. ¿Quién es el culpable de este estilo tan instrumental y particular? Litto Nebbia. Un ex-gato salvaje, músico, cantante, productor y artesano de canciones, una vieja gloria de Argentina nunca reconocida por el público quizá porque nunca tuvo tirón Es de resaltar que Nebbia no se ajusta a la figura del productor clásico (ese que busca que el disco suene mejor y más comercial ) no, en este disco se involucra de un modo total, hasta cantando en varios temas. El resultado de ver a Nebbia tan involucrado es algo confuso, te da una extraña sensación de que estás escuchando un disco de rock argentino de los ochenta. Se nos presenta un rock melódico con mucha armonía musical, muy cálido, los ya citados matices y arreglos sonoros en abundancia, muchos instrumentos (violines, flautas, sintetizadores, percusión, piano…) y coros, coros por doquier. Todo muy alejado de la producción limpia, clara y palpable que venía usando Andrés con Javier Limón en sus últimos discos. Muchos opinan que esta producción es como si vistieramos a Andrés con un traje que aunque le va bien, no se ajusta a su perfil, vamos, que le queda muy bien unos tejanos y una americana pero que está mucho más guapo con un vestido elegante, ¿no?. El caso es que nunca hará algo predecible, que nunca tendrá la corriente a su favor porque se empeña en llevar la contraria, de ahí la grandeza del argentino. Recapitulemos, cuando salió el Salmón no tuvo apenas voces amigas y complices, poco después, con el Cantante, la audiencia se preguntaba porque hacía ahora boleros, con el Regreso que si no hacía falta un directo y con Tinta Roja que el tango está anticuado. En fin, que vuelve a despistar a sus seguidores desmarcándose con una jugada inesperada. Decepción para los que intuían un disco totalmente infumable porque tiene momentos muy inspirados (aunque otros no tanto), no se, por centrarnos en las más aplaudidas decir que "La apuesta", "Mi bandera", "Corazón en venta", "El tilín del corazón" o "Corte de huracan" las podría haber firmado en algunos de sus discos más míticos. Es decir, que firma temas que vuelven a emocionar y que pasarán con grandeza a su repertorio en directo. Son letras profundas, inspiradas, sin complejos, con el estilo Calamaro de siempre. Vamos, un gustazo para los oidos y el corazón. El problema está que con esos diecisiete cortes que se nos presenta encontramos muchos altibajos, temas flojos y desubicados. Por ejemplo, a mitad del disco encontramos una versión que relentiza la escucha y no parece venir mucho al cuento, "Contigo aprendí". Con el corte siguiente "el compositor no se detiene", más de lo mismo, un tema también a relentí, con una letra algo irrisoria que nos cuenta los quehaceres y sentimientos de un compositor de canciones. Y es que también el tramo final del disco cojea, a ver.. "Rosemary" pues no convence, se nota demasiado que no tiene nada que ver con Andrés y está algo anticuada, y "lo que nunca se olvida"? pues tampoco, vuelve a ser algo insustancial. En fin, que se notan bien los colores y los momentos más Nebbia pues no convencen, para que engañar. Por tanto reconocemos que hay cierta irregularidad en el Palacio de las Flores. ¿Quiere esto decir que sea un mal disco? Pues no lo creo así. La verdad es que es un disco inesperado, arriesgado por el rock clásico y melódico tan argentino que se nos propone y eso hace que sea de complicada asimilación.

Ahora que vuelvo a escuchar el Palacio de las Flores para recrearme en los momentos más inspirados de Andrés, sonrío porque el gaucho loco nos la volvió a jugar, volvió a esfumarse sin dejar ni rastro. Mientras, mi oídos se quedan perplejos con una frase del disco, dice así: "voy siguiendo el ejemplo del salmón/ sólo creo en mi propia dirección.." y vuelvo a sonreir.

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